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Voyeurismo, cuando mirar genera placer sexual

Voyeurismo, cuando mirar genera placer sexual

Raúl Serrano

Para muchos no es fácil entender que se pueda sentir placer al observar, generalmente a escondidas, a personas desnudas, en vías de estarlo o practicando el acto sexual. Esta afición recibe el nombre voyeurismo, y en más del 90% de casos se presenta en hombres en cuya infancia recibieron estricta educación.

El voyeurismo es catalogado por la Sexología como una de las más de 130 parafilias conocidas, entendiendo éstas como las distintas maneras que tiene el ser humano de lograr su satisfacción sexual más allá de la relación íntima tradicional. Además de la que hoy nos ocupa, se pueden mencionar como las más conocidas:

  • Exhibicionismo. Mostrar los genitales por sorpresa.
  • Paidofilia. Espiar, tocar o abusar de los niños.
  • Gerontofilia. Tener una pareja sexual de la misma edad de los padres o abuelos.
  • Necrofilia. Practicar el acto sexual con cadáveres.
  • Sadismo. Producir deliberadamente dolor a la víctima para sentir placer.
  • Masoquismo. La excitación deviene de ser sometido violentamente o recibir agresiones físicas.
  • Fetichismo. Exteriorizar el deseo hacia alguna parte corporal, o hacia un objeto o prenda que utilice la persona deseada.
  • Trasvestismo. Vestir prendas, especialmente interiores, del otro sexo.
  • Zoofilia. También conocida como bestialismo, se refiere al sexo practicado con animales, que en algunos casos son entrenados para ello.
  • Andromimetofilia. La excitación depende de tener una pareja que, siendo mujer de nacimiento, represente y se relacione eróticamente como un hombre.

Es importante hacer hincapié en que las parafilias se presentan con mayor frecuencia en los varones, pues sus mecanismos de respuesta ante un estimulo sexual (por ejemplo, mediante vista u olfato) les permiten excitarse fácilmente, lo que no ocurre en las mujeres, quienes generalmente necesitan del contacto físico.

Ahora bien, la Psicología refiere que 99% de los voyeuristas son varones heterosexuales, carentes de agresividad e inseguros, que se excitan al espiar logrando una erección, pero no siempre se masturban. Tras su acción, se arrepienten, aun y cuando no son descubiertos, pero se declaran ajenos a su voluntad, es decir, alegan en su defensa que hay un impulso interno que los lleva a realizar dicho acto.

Los especialistas en salud mental indican que las tendencias en este tipo de parafílico se gestan en los primeros 18 meses de vida, pero se consolidan entre los 5 y 8 años, cuando en el cerebro se conforma el sentido del pudor; sin embargo, es entre 20 y 40 años cuando se harán evidentes sus rasgos. Es común que quien sufre este problema durante la adolescencia tengan grandes dificultades para relacionarse socialmente con las chicas de la misma edad, sin que ello signifique que haya tendencias homosexuales.

La emoción de espiar

El término proviene del francés voyeur (mirón) y encierra en buena medida su excitación en el hecho de esconderse para observar, en otras palabras, no ser descubierto genera una emoción que incrementa el placer que produce lo que se está viendo. Es por ello que algunos especialistas no reconocen como voyeuristas a quienes son aficionados a la pornografía o a quienes pagan por ver un acto sexual en vivo.

Es importante reiterar que contra lo que se suele creer, el voyeurista suele no recurrir a agresiones o amenazas, y prefiere fisgonear a violar o abusar sexualmente.

Cabe señalar que quien tiene este tipo de tendencias busca saciar sus instintos al acudir a lugares públicos, como parques o playas, o bien hacer uso de cerraduras o rendijas de puertas por las que apenas se pueda echar un vistazo. No obstante, algunos estudiosos de este tipo de casos, como los sexólogos Charles Gellman y Gilbert Tordjman, sólo consideran auténtico voyeurismo aquel que se practica con un elemento intermedio, por ejemplo, binoculares, catalejos o una cámara.

Como se indicó con anterioridad, el voyeurista se masturbará en ocasiones mientras mira, pero en otras la sensación será tan intensa que puede llegar al orgasmo espontáneamente con sólo contemplar.

Por otra parte, cabe destacar que los psicólogos consideran al voyeurismo problema mental cuando se lleva a cabo durante seis o más meses en forma continua, y que bien puede ser síntoma de una alteración psíquica, que en ocasiones puede ser grave.

Estudios al respecto señalan que un adulto con este problema revela que en su niñez y pubertad recibió estímulos visuales, auditivos o táctiles, que por razones variadas adquirieron particular significado para él o ella. Por ejemplo, en algunos casos su origen puede relacionarse con abuso sexual infantil, o con la prohibición cruel y reiterada para manifestar su curiosidad infantil en torno a temas sexuales. Particularmente, el inicio del voyeurismo está asociado a la excitación sexual tras la observación, tal vez casual, de una desnudo o una pareja, tratándose en muy alto porcentaje de los padres.

Los mismos especialistas indican que el voyeur difícilmente acude por propia voluntad a resolver su problema; generalmente es obligado por un familiar o, incluso, por orden de un juez. La terapia en quieres suelen vivir episodios esporádicos no va más allá de sesiones individuales o en grupo, pero en quienes lo manifiestan como rasgo de conductas compulsivas que ponen en riesgo su integridad física y las de otros, se prescribe medicación y psicoterapia.

Finalmente, entre psicólogos y sexólogos se ha suscitado una serie de controversias sobre hasta donde debe ampliarse el término voyeurista, pues algunos aceptan como tal a la mastolagnia (placer al contemplar los senos de una mujer), pero otros no, pues argumentan que esto se trata de simple fetichismo (el estímulo sexual lo proporcionan objetos o prendas). La discusión ha ido más allá, ya que hay quien argumenta que particularmente el internet colabora con el anonimato que requiere un voyeurista, y éste puede ser feliz con lo que la "carretera de la información" ofrece en materia de goce sexual sin contacto, desde simples desnudos hasta escenas de parejas hetero y homosexuales, tríos, orgías u otras catalogadas como perversiones; ¿usted qué opina?

 

SyM
Última actualización: 04-2013

 
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