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Yogilates: flexibilidad + fuerza

Yogilates: flexibilidad + fuerza

Karina Galarza Vásquez

En una época en que la mayoría de la gente busca verse y sentirse bien, la esencia tradicional del yoga y el valor terapéutico del método pilates se han fusionado en un solo sistema, dando como resultado novedosa técnica para alcanzar el equilibrio perfecto entre mente y cuerpo.

Su creador, Jonathan Urla, instructor y entrenador personalizado en Nueva York, describe al yogilates como “estilo de yoga que integra los principios esenciales de fuerza y equilibrio de pilates, aunado al conocimiento de la ciencia del ejercicio, Medicina de la danza y biomecánica”.

Esta combinación da como resultado régimen completo, efectivo y seguro que puede ser realizado por cualquiera, sin importar su edad o historia previa de actividad física. “Su práctica regular mejora el rendimiento físico, incrementa flexibilidad y fuerza, tonifica los músculos y delinea la silueta; además, es método dinámico, ya que incluye 300 ejercicios de principiantes a avanzados”, refiere Urla en su libro Yogilates.

Futuro del fitness

Creado en 1997, yogilates es percibido como técnica orientada a la búsqueda de la conciencia corporal que se basa en el control de la mente sobre el movimiento del cuerpo, lo que permite desarrollar patrones neuromotores.

Asimismo, resulta eficiente para mejorar la resistencia a las lesiones que producen otros deportes, así como para mejorar capacidades mentales, por ejemplo, resistencia y relajación. Mediante su práctica se consigue, sobre todo, gran flexibilización de la columna vertebral, tanto para la flexión adelante como para la extensión hacia atrás. Trabaja la energía dinámica y el movimiento potente, enfatiza el control y desarrollo de la fuerza.

El yogilates desarrolla el control de nuestro cuerpo y, en términos generales, se enfoca en lo siguiente:

  • Potencia muscular. Debido a que se trabaja contra la gravedad, se obtiene fuerza gracias a la resistencia del propio peso corporal en todas las posturas y ejercicios.
  • Mayor flexibilidad. Los ejercicios de estiramiento no sólo permiten que el cuerpo se fortalezca, sino que también aportan mayor elongación a todas las articulaciones.
  • Estilización del cuerpo. Sin aumentar el volumen muscular, proporciona un tono general idóneo.

“Mucha gente de la comunidad yoga dudó en aceptar yogilates por prejuzgarlo como la comercialización del yoga; no obstante, una vez que lo experimentaron, comprobaron sus beneficios. Es importante destacar que mediante esta disciplina mucha gente ha incursionado en el yoga, cuando antes no lo hubieran hecho por considerarlo demasiado esotérico o inseguro”, considera Urla. Y reconoce que siempre habrá puristas, pero es a través de la integración de disciplinas que evolucionan cuerpo, mente y espíritu.

Más que ejercicio

En México, la práctica de yogilates todavía no está muy extendida, y una de las pocas personas que lo imparten es Cristina Loyola, Reebok Master Trainer, quien explica que el método pilates puede practicarse en dos modalidades:

  • Reformer. Se realiza en una máquina con piso deslizante, resortes, bandas y tabla para saltos.
  • Piso. Requiere mayor exigencia en los movimientos y algunas veces utiliza aros, bastones y pelotas para realizar los ejercicios.

Por otra parte, en el yoga se utilizan posturas que buscan la alineación corporal por medio de concentración y respiración, las cuales ayudan a tranquilizar la mente y a tener más poder de concentración. “Así, yogilates se torna en combinación que permite ejercitar el cuerpo con la filosofía del yoga, lo que pretende alcanzar el bienestar mental y equilibrio del cuerpo mediante trabajo de postura”, comenta la especialista.

Si bien se trata de actividad recomendable para todo el mundo, la experta enfatiza que las clases deben ser impartidas por profesionales, a fin de evitar lesiones. Y también es importante el control de la respiración y su manejo conciente, lo cual es básico en el yoga.

Clases

Se realizan en un salón y los practicantes son supervisados por entrenadores en todo momento. Como cualquier otro ejercicio, requiere de calentamiento, “el cual inicia con movimientos de brazos y piernas; después se hacen estiramientos con respiraciones para finalmente relajarnos. Con ello estaremos trabajando también la mente”, enfatiza Loyola.

En el pilates tradicional se realizan muchos ejercicios de control, sobre todo con el abdomen; en yogilates, las posiciones son dinámicas y se hacen mientras se efectúa cierto tipo de respiración (en el yoga tradicional, las posturas son estáticas).

En ocasiones se utilizan elementos para ayudar a hacer los ejercicios:

  • Threrabands. Son cintas tensoras que facilitan los trabajos de fortalecimiento muscular, así como la movilidad de las articulaciones.
  • Fitballs. Enormes pelotas que, tumbándose encima de ellas, permiten reconocer columna vertebral, suelo pélvico y facilitan la percepción del cuerpo. Ayudan a trabajar equilibrio y motricidad; también se utilizan pelotas más pequeñas y de distintas texturas para automasaje, protección lumbar y abdominal.
  • Discos rotatorios. Son platillos inestables que se utilizan apoyando manos, pies y pelvis, cuyo uso es de gran ayuda en rehabilitación, para trabajar musculatura debilitada, desarrollar el equilibrio y tonificar.

Y para quienes desean saber si lograrán perder peso y reducir medidas, la respuesta es afirmativa, pues tanto yoga como pilates ya lo han comprobado por separado, porque la primera disciplina controla la ansiedad y la otra define la musculatura. Jonathan Urla calcula que se pueden llegar a perder 400 calorías en una sesión de yogilates.

SyM
Última actualización: 05-2013

 

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