Autorrelajación, sensación de relajación contra el estrés - SyM
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Autorrelajación, para vencer al estrés

Miércoles 21 de junio del 2017, 08:55 pm, última actualización.

Los seres humanos somos capaces de entrar en estados de tensión, pero también tenemos la capacidad de contrarrestar estrés y mejorar nuestra salud, estado de ánimo y desempeño cotidiano. Básicamente, sólo se requieren dos elementos: respiración y pensamiento.

Estrés, Autorrelajación
Autorrelajación, para vencer al estrés

El cuerpo humano está diseñado para permanecer en homeostasis, fase en la que los elementos del organismo se encuentran en equilibrio relativo. Pero, bien lo sabemos, la vida nos enfrenta a situaciones peligrosas, profundo dolor, trabajo excesivo, angustia u otros estados que requieren máxima atención y alerta.

El estrés es un periodo de tensión física y mental que aparece de manera natural para enfrentar estos acontecimientos extraordinarios. Sin embargo, y dado que nuestro actual patrón cultural está plagado de exigencias y presiones, es común permanecer tenso y ansioso a tal grado que "olvidamos" cómo volver al estado de homeostasis cuando ha pasado la contrariedad.

Tensión muscular, dolor de cabeza, pesadillas e insomnio son algunos de los desagradables acompañantes del estrés, los cuales no podemos erradicar y nos parecen normales. Pero no tiene que ser así, basta considerar que todo en la naturaleza tiene su contraparte y, por tanto, así como nos estresamos, también podemos autorrelajarnos.

Autorrelajación como hábito

Cuando asumimos que nos encontramos bajo tensión, es más fácil comprobar que enojos, improperios o berrinches ayudan poco a resolver el problema y, en cambio, pueden ocasionar nuevas angustias a través de culpabilidad o miedos. Podemos entonces buscar nuevas soluciones.

La base de la autorrelajación radica en sencillos ejercicios que permiten que nuestro organismo se entrene para alcanzar agradable estado de tranquilidad física y psicológica, que bien puede incorporarse a nuestros hábitos diarios al igual que el baño o la limpieza bucal.

Aunque hay múltiples sistemas de relajación, existen dos elementos básicos y comunes a todas ellas: respiración y pensamiento. Por una lado nos centramos en disfrutar inhalaciones y exhalaciones en calma y, por otra, dejamos que nuestra mente recoja ese bienestar y lo vaya transmitiendo por todo nuestro cuerpo. Esto, como consecuencia, da la posibilidad de aislamiento y de propiciar tranquilidad de pensamiento y descanso muscular.

Quizás un sencillo ejemplo te ayudará a creerlo: sentado cómodamente, realiza una respiración profunda y muy tranquila; retén el aire mientras cuentas mentalmente hasta cuatro, y luego exhala muy despacio. Cierra los ojos y repite el ejercicio; mantén los párpados cerrados como si pesaran, y siente la agradable sensación de aislarte. Disfruta de este simple hecho, y al terminar mueve pies, brazos y cuello como si acabaras de levantarte. Diferente, ¿no?

Diversos métodos y un modelo

La relajación puede obtenerse a través de pensamientos que evoquen tranquilidad (recordar paisajes naturales o imágenes en las que predominen los colores verde y azul, por ejemplo). Algunas técnicas se practican en una posición determinada (sentado, acostado) y otras más toman como modelo ciertos recursos de ejercicios orientales, como el tai chi y yoga, en los que se llega a contar mientras se realiza el proceso de inhalación y exhalación al compás de diversos movimientos.

A continuación, te presentamos sencillo sistema de relajación que puede ser muy útil y desarrollarse en un lugar tranquilo, acogedor y con luz suave (sala, recámara). Cierra la puerta y acomódate en una silla con la espalda recta, hombros descansando y brazos laxos sobre los muslos. Los pies deben estar apoyados en el suelo.

Con los ojos cerrados todo el tiempo, toma conciencia de tu respiración, pausada y tranquila, y de la sensación del aire recorriendo su cuerpo. Continúa haciendo algunas respiraciones, suaves y cada vez más profundas, mientras piensas que las ideas del mundo exterior y la tensión se van en el ir y venir del aire.

Disfruta de ese estado y evoca mentalmente tu propio rostro. Siente dónde hay tensión (mandíbula, frente, alrededor de los ojos) e imagina que la presión es un material elástico al que destensas con las manos dándole masaje hasta que lo suavizas. Podrás constatar que hay descanso y relajación. Este mismo proceso se realizará en hombros, tronco y extremidades, hasta que esa agradable sensación de relajación vaya descendiendo y extendiéndose por todo tu cuerpo.

Si se te dificulta iniciar esta evocación, actúa directamente. Por ejemplo, si sientes presión en los hombros, contráelos fuertemente durante un par de segundos y luego elimina la presión; la diferencia será notable y entonces será más sencillo realizar el ejercicio anterior.

Al terminar, tus pensamientos lucirán distantes. Es momento de situarte mentalmente en tu lugar ideal para descanso, real o imaginario, pero sintiéndolo a plenitud, "percibiendo" aromas, colores, sonidos. Vívelo, recorre ese lugar ajeno al ajetreo diario, déjate inundar por las sensaciones y disfruta hasta que sientas gran alivio.

Cuando hayas terminado, inicia movimientos de mandíbula, hombros, pies, manos y abra los ojos despacio. Realiza algún estiramiento y disfruta de la tranquilidad; con la practica será cada vez más sencillo, abreviarás en el trabajo sobre la tensión muscular porque irás cediendo poco a poco e, incluso, descubrirás que inmediatamente después de un momento de tensión (al sufrir un susto o una alarma) te será más fácil volver a estado de homeostasis con sólo controlar la respiración, honda y profunda, y realizando el conteo mental hasta cuatro.

Toma en cuenta que la autorrelajación es sólo una herramienta para tu descanso interior, junto con la realización de actividades deportivas y recreativas, y que el estrés debe ser tratado desde los diferentes frentes que lo provocan. En cualquier caso, si la tensión no disminuye ni cambia en el corto plazo, debes visitar a un psicólogo para que te ayude a encontrar el origen del problema.

SyM - Sofía Montoya

 

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