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Prevención del mal de Alzheimer

Miércoles 05 de abril del 2017, 01:54 pm, última actualización

El mal de Alzheimer destruye lentamente la memoria y las destrezas de razonamiento, por lo que "roba" a la persona su capacidad de realizar hasta las tareas más sencillas de la vida diaria; tomar medidas para fortalecer la salud mental puede reducir los riesgos de enfrentar esta que es la forma más común de demencia.


Prevenir el Alzheimer, Salud mental y Alzheimer

Día Mundial del Alzheimer

La celebración el 21 de septiembre del Día Mundial del Alzheimer nos permite reflexionar sobre esta enfermedad y el creciente número de afectados en México, que según datos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de la Secretaría de Salud, superan actualmente los 350 mil casos.

Este padecimiento es catalogado por especialistas como demencia, ya que provoca la disminución de las capacidades para desarrollar procesos mentales, al deteriorar las neuronas (células nerviosas del cerebro) que controlan memoria y pensamiento, lo cual interrumpe el paso de mensajes a través de ellas.

El Alzheimer es más habitual en adultos mayores de 60 años, aunque los primeros síntomas se manifiestan entre los 40 y 50 años, edad en que empieza a percibirse dificultad para encontrar palabras, seguir instrucciones, finalizar ideas o pensamientos, además de experimentar confusión en tiempo y espacio, e incluso, cambios en personalidad.

Demencia en etapas

En general, existen tres etapas que pueden ayudar a identificar el mal de Alzheimer:

  1. Problemas de concentración. El paciente empieza a tener dificultades para concentrarse, hay cambios en su estado de ánimo y se fatiga con facilidad; olvida acontecimientos muy recientes, no recuerda cómo llegar a un lugar conocido, ignora en qué fecha vive y confunde la noche con el día; esta etapa tiene duración de 2 a 5 años, aproximadamente.
  2. Pérdida de capacidades. Los trastornos son más notables en esta fase: hay dificultad para expresarse o darse a entender, además de que el paciente ya no es capaz de vestirse, lavarse los dientes, peinarse o usar cubiertos. También pierde la capacidad para reconocer personas con las que convive; imagina ver gente que no existe, escucha ruidos y pregunta por amigos o familiares ya fallecidos; tiene duración entre 2 y 10 años.
  3. Totalmente dependiente. Las facultades intelectuales del paciente están severamente afectadas en esta última etapa, por lo que depende totalmente de los demás; no reconoce a sus familiares ni a sí mismo cuando se mira al espejo, y presenta incontinencia urinaria y fecal. El tiempo que puede pasar para que el afectado llegue a la fase 3 son 20 años, la cual culmina con la muerte del enfermo.

Causas de Alzheimer

El origen de la enfermedad se desconoce, sin embargo, neurólogos investigadores han encontrado que posiblemente se deba al aumento de la proteína amiloide, que intoxica e induce la muerte de las neuronas dando pie a la formación de nudos y placas (conocidas como seniles) en el cerebro.

Al parecer esta sustancia no sería la única responsable del daño neuronal; algunos estudios refieren que el exceso de calcio también podría causar desequilibrios que afecten a las células nerviosas.

Otra hipótesis más señala que esta demencia comienza cuando hay disminución de acetilcolina (especie de manto o capa que rodea al cerebro y donde se procesa toda la información necesaria para funciones complejas como el pensamiento reflexivo y la memoria) en la región del hipocampo o corteza cerebral, aunque después se generalizaría en todo el cerebro.

Igualmente, expertos aseguran que uno de los factores detonantes de Alzheimer es la depresión; se ha observado que alto porcentaje de casos inicia por una baja de ánimo causada por la pérdida de un ser querido, falta de sentido por la vida, trabajo, bienes materiales o cualquier fuerte apego para el enfermo, así como por el desplazamiento social del que es víctima el adulto mayor.

Mientras no se conozcan a ciencia cierta las causas de Alzheimer, es imposible tomar medidas para evitarlo; sin embargo, los neurólogos responsables de investigaciones sobre el tema hacen recomendaciones que pueden ayudar a retrasar su aparición, principalmente relacionadas con la actividad intelectual, alimentación y estado de ánimo.

Ejercicio intelectual

Se ha comprobado que ejercitar la memoria es la mejor actividad intelectual frente al deterioro neuronal, principalmente mediante el desarrollo de nuevas habilidades y el aprendizaje de conocimientos novedosos.

La memoria es la capacidad de almacenar información a través de la vista, oído, olfato, tacto y paladar, la cual se conserva en la memoria sensorial hasta que se graba (durante el sueño) en las estructuras encargadas de resguardarla definitivamente en forma de sinapsis o enlaces entre neuronas en el cerebro, de donde es tomada para ser utilizada en el momento en que se requiere.

Al llegar a la edad adulta, en que se han incrementado los conocimientos y el número de recuerdos, se van creando nuevos círculos de neuronas, es decir, una red cada vez más compleja que de seguir activa mantendrá al cerebro sano.

Existen tantos ejercicios para la memoria como grados de complejidad, pero de acuerdo a reconocidos neurólogos simples prácticas como las siguientes pueden ayudarte a tener una actividad intelectual fresca y activa:

  • Memoriza datos: la lista de compras del supermercado, por ejemplo, aunque la hayas registrado en un papel o en tu smartphone.
  • Realiza asociaciones: fíjate en calles y edificios por los que pasas a diario y planea recorridos tomando como base elementos claves del trayecto. Igualmente, para no olvidar una fecha de cumpleaños, el nombre del libro que tu hijo necesita o las placas de un vehículo, relaciona esos datos con personas, lugares o momentos, y repítelos tan seguido como puedas.
  • Repite información: cuando te presenten a alguien, repite su nombre por lo menos tres veces y busca alguna palabra con la que rime; al cabo de un rato vuelve a pronunciar el nombre y escríbelo para leerlo más tarde.
  • Descansa adecuadamente: si vives constantemente preocupad@, no te extrañes si comienzas a tener olvidos, lo que puede ser agudizarse cuando estés cansad@ o en situaciones de estrés. La salud mental se beneficia de maneras que no imaginas cuando descansas lo suficiente durante el día y evitas situaciones de nerviosismo.

Alimentos para la salud mental

Una dieta equilibrada, baja en grasas, parece proteger también frente al deterioro cognitivo, pero lo más importante es evitar que las neuronas envejezcan rápidamente, lo cual sucede por acción de los llamados radicales libres, es decir, las moléculas inestables que en su búsqueda de equilibrio, afectan la buena salud de otras moléculas.

Protegerse de estos daños se consigue a través de los llamados antioxidantes, función que brinda principalmente la vitamina E, que se consume a través de oleaginosas en general, como nueces (de Castilla y de la India), castañas, cacahuates y almendras; el mismo objetivo cumplen zinc, cromo, selenio y magnesio, minerales que se obtienen al incluir ajo, soya, germen de trigo, te, vino (tinto, principalmente), col, brócoli, zanahoria, cebolla, espinacas, jitomate y cítricos en la dieta.

No menos importantes en la dieta sana son aminoácidos y oligoelementos, los cuales se encargan de activar la potencia cerebral y en particular la capacidad de recordar; los encontramos preferentemente en mariscos, pescado, levadura de cerveza y almendras.

Finalmente, nunca dejes de lado a los carbohidratos, principal fuente de energía para todas las funciones del cuerpo, desde caminar hasta pensar, dormir y memorizar; se encuentran en maíz, frijol, arroz, tortillas, trigo, pan, harinas, pastas, avena y frutas, como higo, plátano, sandía, manzana, fresa, papaya, durazno, pera, naranja, piña y mango.

Otros factores que aceleran notablemente el envejecimiento neuronal son alcohol y tabaco, por lo que debes evitarlos a toda costa.

Depresión, aliada del Alzheimer

Como se mencionó, poderoso detonante del Alzheimer es la depresión prolongada, enfermedad que afecta a aproximadamente a 350 millones de personas en el mundo.

De manera natural el cerebro emplea sustancias que regulan el estado de ánimo y sensaciones placenteras, llamadas neurotransmisores, siendo las más importantes serotonina y dopamina, respectivamente, las cuales fortalecen los puentes de comunicación entre las neuronas (acción llamada sinapsis).

Cuando ocurren alteraciones en la producción de estas sustancias cerebrales se presenta un tipo de depresión denominada endógena, caracterizada por la debilidad en los enlaces de las neuronas y síntomas como profunda tristeza y desesperanza sin causa aparente, pérdida generalizada del interés o de la capacidad para experimentar placer o sentimientos excesivos de inutilidad, culpa y frustración.

La sinapsis es fundamental en el resguardo de recuerdos, de manera que si este enlace neuronal es deficiente, también lo será el funcionamiento intelectual a largo plazo.

Por fortuna, la ciencia ha desarrollado medicamentos para impedir que se rompa dicho enlace en los espacios entre neuronas, con lo cual mejoran los síntomas propios de la baja de ánimo. Cabe señalar que la prescripción de estos fármacos llamados antidepresivos de nueva generación corresponde única y exclusivamente al médico (psiquiatras o neurólogos, por ejemplo).

Además de seguir las indicaciones del profesional de la salud sobre cómo combatir la depresión, podemos tomar medidas preventivas para evitar que el trastorno se apodere de nuestra salud considerando los siguientes consejos:

  • Reducir el estrés.
  • Tomar descansos.
  • Recurrir a técnicas de relajación, por ejemplo, yoga.
  • Fijarse metas realistas y alcanzables.
  • Practicar ejercicio físico.
  • Compartir tiempo con la familia y amigos.

Al percibir algún síntoma de depresión conviene visitar al médico, quien realizará auscultación física y solicitará exámenes de laboratorio para descartar otras enfermedades que pueden causar estado depresivo.

El propio facultativo será también el indicado para reconocer si requieres la ayuda profesional (psiquiatra o psicólogo), o si el daño ha sido mayor y es preciso acudir al neurólogo para saber con exactitud si hay presencia de Alzheimer. Mientras tanto, no echemos en saco roto los consejos para fortalecer nuestra salud mental.

SyM - Raúl Serrano

 

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