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Bioenergética: mente, cuerpo y energía vital

Englobada dentro de las "terapias alternativas", la bioenergética expone que la mayoría de las enfermedades del ser humano son ocasionadas por una combinación de factores físicos, mentales y falta de energía, debido a lo cual propone una combinación de psicoterapia y ejercicios corporales para restablecer la salud.

No es tan casual que cuando observamos a una persona vivaracha y alegre decimos que se trata de alguien "que trae buena vibra" o que posee "mucha energía", al menos no lo es para la bioenergética, rama psicoterapéutica nacida en el decenio 1950-1960, ya que de acuerdo a ella un ser humano saludable es aquel que posee fuerza vital, la cual circula adecuadamente por su organismo debido a que tanto sus pensamientos como su funcionamiento orgánico son adecuados.

En efecto, y como la mayoría de las terapias que forman la Medicina alternativa, la bioenergética sostiene que los seres humanos no son sólo un cuerpo material, sino un sistema de energías sutiles que se manifiesta a través de sus aspectos mental, emocional, físico y espiritual, que al alterarse dan pie a malestares diversos, léase la abrumadora mayoría de enfermedades que son motivo de consulta médica, como problemas cardiovasculares, degenerativos, digestivos, nerviosos, anímicos o cáncer, los cuales están directa o indirectamente relacionadas al mal manejo de tensión, hábitos inadecuados y pensamientos autodestructivos.

Este enfoque no es nuevo, ya que se le halla en diversas tradiciones medicinales de Oriente, Occidente y la América prehispánica en las que se admite la existencia de una realidad que escapa a la vista de los ojos, así como la presencia de una serie de campos invisibles que rodean al organismo humano (de hecho forman parte de él) y de donde proviene la "chispa" necesaria para que un individuo realice sus actos, a la vez que en el mismo cuerpo se encuentra una serie de conductos o meridianos por los que fluye energía.

Origen y fundamento de la terapia

La bioenergética fue creada por el estadounidense Alexander Lowen a partir de los trabajos realizados por su maestro, el eminente neuropsiquiatra alemán Wilhelm Reich, quien consideraba que todo ser vivo es un sistema energético con una "pulsación" propia, por lo que toda enfermedad, en mayor o menor grado, sería una alteración del ritmo y funciones básicas del organismo.

Estas ideas, junto con otras provenientes de la acupuntura y otras terapias orientales, hicieron que el Dr. Lowen concluyera que mente, cuerpo y energía vital funcionan como unidad, y que la interacción de estos tres elementos es la que condiciona el estado de salud.

Por ello, sostiene esta teoría, cuando se presenta un suceso traumático en la vida del individuo no sólo aparece un problema a nivel emocional, sino que se da un bloqueo en las corrientes energéticas a la vez que el cuerpo "guarda" el recuerdo del hecho, manifestándose como padecimientos reiterativos (dolores estomacales, enfermedades en vías respiratorias) o problemas como irritabilidad y falta de concentración. En concreto, esta terapia sostiene que:

Para hacer frente a tal situación, esta disciplina propone una terapia que actúa de manera simultánea en dos vertientes, una verbal para lograr que el paciente reflexione sobre su problemática, creencias y actitudes que lo han llevado a enfermarse, y otra de desempeño físico que elimine tensiones, rigidez, falta de expresión corporal y baja satisfacción por vivir.

Por ejemplo, es casi imposible para una persona deprimida superar su problema sólo con tener pensamientos positivos, debido a que su nivel de energía es bajo y no tiene manera de sostener su esfuerzo; por ello, el especialista en terapia bioenergética procurará que su paciente, además de analizar su situación desde una perspectiva racional, incremente su fuerza a través de ejercicios de respiración profunda, de meditación u otras para favorecer la descarga de sentimientos.

¿Para todas las personas?

La bioenergética sostiene que los bloqueos en el flujo de energía poseen causas físicas, como alimentación inadecuada, consumo de drogas, alcohol o tabaco y traumatismos por accidente, pero también pueden deberse a toxinas emocionales, tales como tristeza, estrés, angustia, miedo y pensamientos negativos.

Asimismo, se dice que incluso las personas que manifiestan dudas hacia la efectividad de la Medicina alternativa pueden beneficiarse con la bioenergética, debido a que los trabajos de relajación permiten aliviar tensiones y dolores continuos, además de restaurar un estado equilibrado en sus funciones orgánicas (homeostasis), por lo que cierto número de sesiones aseguran resultados óptimos en casi todos los casos.

Este tipo de terapias se complementa con el tratamiento médico convencional y psicoterapia, por lo que una manera de diferenciar a un especialista en la técnica del Dr. Lowen de una persona improvisada consiste en sencilla observación de normas de ética clásica: es poco confiable quien considere que su método es el único que debe aceptar el paciente, y no es de fiar quien sugiere que se abandone un tratamiento médico o motive a realizar cambios filosóficos o religiosos.

El trabajo real de la bioenergética se encamina a:

A la fecha no se han registrado contraindicaciones para los tratamientos bioenergéticos, como tampoco hay un límite de edad o de condición física o mental. Tampoco es necesario que exista un padecimiento "notable", ya que esta disciplina proporciona recursos para enfrentar al estrés, estado natural que de no controlarse adecuadamente genera tensión constante que perturba la salud emocional al disminuir la energía del individuo, restringiendo sus movimientos naturales y espontáneos, y limitando su capacidad de expresión.

Respiración, una de las claves

Inhalar y exhalar pueden representar más que el ingreso de oxígeno a nuestro organismo, ya que a través de una serie de técnicas simples, conocidas como "respiración consciente" y la dirección adecuada de un especialista, la terapia bioenergética consigue profunda limpieza emocional del paciente, ya que logra obtener la tranquilidad necesaria para conocer y disolver patrones de comportamiento negativos acumulados desde el nacimiento.

En efecto, tomar aire de manera profunda y pausada ayuda a relajar músculos, tranquiliza el pulso cardiaco y permite centrar la atención en las frases que se repiten de manera constante en nuestra mente una y otra vez, conduciendo nuestros actos: "Toda la gente está contra mí", "tengo miedo a fracasar", "creo que mi pareja no me quiere", "no estoy seguro de lo que hago" u otras. Aunque bochornoso de inicio, reconocer estas creencias limitantes abre las puertas al crecimiento y conocimiento personal y permite lograr la transformación.

En resumen, la bioenergética incrementa paulatinamente el contacto que una persona tiene consigo misma y le brinda confianza para realizar sus actividades y relacionarse con la gente. Después de todo, lo que se persigue es que todo aquello que se analiza y aprende en terapia sea aplicable a la vida cotidiana, y no que permanezca como un aprendizaje inútil o estéril.