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Masaje sueco, para descansar a fondo

Lunes 03 de marzo del 2014, 02:12 pm, última actualización.

Acariciar, palmear, pellizcar, presionar y hacer vibrar ciertas partes del cuerpo son acciones que logran beneficios que, en ocasiones, ni la medicina es capaz de conseguir. En particular, el masaje sueco se distingue por combinar movimientos suaves y firmes que favorecen la circulación y el funcionamiento de articulaciones y sistema nervioso.

Masaje sueco, para descansar a fondo

Frotar la piel para sanar es una técnica tan antigua como el hombre mismo, y hoy es bien conocido que mejora la función del sistema inmune (mecanismo defensivo del organismo), aumenta el nivel de endorfina (sustancia producida por el cerebro, la cual posee efecto estimulante), acelera la recuperación física, disminuye la tensión arterial, y alivia depresión y ansiedad.

En la sociedad actual, en la que las alteraciones psicológicas y fisiológicas (de los procesos normales del organismo) causadas por el estrés son frecuentes, el masaje representa importante “herramienta” para proporcionar relajación y mantener buena salud, destacándose como terapia recomendable, sobre todo, después de larga jornada de trabajo.

En este sentido, el masaje sueco es especial tratamiento que cumple este objetivo, ya que se enfoca a relajar la tensión muscular de todas las áreas del cuerpo, según lo comenta Adriana Tello de Meneses Amparán, directora general del Spa Ixchel (diosa Maya de la Luna) del Hotel Hilton Los Cabos, localizado en Baja California Sur, quien explica cómo se lleva a cabo esta técnica: “Este masaje es más que un momento de reposo, ya que contribuye a reducir malestares físicos causados por tensión, como dolor de espalda, falta de energía e insomnio. En cada sesión, que puede durar de 25 a 80 minutos, se combinan movimientos con firmeza y suavidad para actuar, además, sobre articulaciones y sistema nervioso”.

Dependiendo del tiempo es posible abarcar todo el cuerpo o sólo las zonas que más molestias presentan en ese momento, obteniendo increíbles y positivos efectos, que incluyen:

  • Alivio al dolor ocasionado por tensión muscular, ciática y endurecimiento de articulaciones.
  • Incremento de la flexibilidad y elasticidad de los músculos que han recibido la terapia.
  • Mejoramiento en la movilidad de las extremidades.

Secreto revelado

Las raíces de la terapia de masaje sueco se originaron con Pehr Henrik Ling (1776-1839), maestro de esgrima e instructor de gimnasia nacido en Suecia, quien desarrolló un sistema terapéutico que incluía tanto frotamiento como ejercicio.

En 1813 Ling fundó el Instituto Central Real de Gimnasia (Royal Central Gymnasic Instituyte en su país), para que sus métodos estuvieran disponibles al público. En aquel entonces, el programa contemplaba lo que el esgrimista llamaba “gimnasia médica” y “cura sueca por movimiento”. Más tarde, la combinación de ambas técnicas adquirió su actual denominación.

Tello de Meneses comenta que la clave de la técnica europea se basa en realizar movimientos circulares en dirección al corazón, a fin de activar el riego sanguíneo, por lo que con ayuda de aceites o cremas que evitan la fricción con la piel, se procede a aplicar distintas combinaciones de frotamientos o masajes, como:

  • Effleurage. Movimientos a lo largo del cuerpo que permiten calentar y relajar los músculos, así como distribuir el aceite en las zonas adecuadas.
  • Petrissage. Similar al amasado, este masaje aumenta la circulación y relaja a fondo.
  • Presión de puntos. Se enfoca a oprimir zonas específicas donde hay dolor o molestia.
  • Fricción profunda. Se realiza mediante movimientos circulares que alivian la tensión.
  • Rodillo. La terapeuta toma pequeñas áreas de la piel y las pellizca suavemente, finalizando en el cuero cabelludo donde permanece hasta escuchar un “clic” que indica que la tensión ha desaparecido, estado que la persona percibe de inmediato.
  • Tapotement (percusión o palmaditas). Con las palmas de las manos cerradas, se aplican gentiles golpes en la espalda u otros músculos. Esto ayuda a energizar el cuerpo, por lo que se efectúa casi al final del masaje.
  • Cepillado. En sentido figurado como si se peinara la piel, se deslizan suavemente los dedos sobre toda la superficie tratada, aplicando presión, lo cual ayuda a calmar los nervios y relajar los músculos.

En opinión de la especialista, es importante destacar que el masaje sueco es tan ligero y eficaz que es posible aplicarlo a niños en espalda, cuello y hombros, combinándolo con reflexología (método terapéutico basado en la aplicación de presión en determinados puntos del cuerpo) para consentir sus pies.

SyM - Renata Palomino

 

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