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Resistencia a los antibióticos, ¿adiós a las armas?

Martes 31 de enero del 2017, 04:41 pm, última actualización

Hay notable preocupación en la comunidad médica internacional debido a que las bacterias están generando resistencia a los antibióticos.

Antibióticos, Resistencia a los antibióticos
Resistencia a los antibióticos, ¿adiós a las armas?

Los avances farmacológicos que han tenido los antibióticos han supuesto una revolución médica en el tratamiento de infecciones ocasionadas por bacterias, ya que permitieron reducir considerablemente el índice de mortalidad entre la población de todo el mundo. Sin embargo, dichos gérmenes han logrado desarrollar mecanismos que los protegen de la acción de diversos antimicrobianos; de persistir esta situación puede llegar un momento en que enfermedades leves causen la muerte.

Universo bacterial

Las bacterias son microorganismos formados por una célula, los cuales pueden sobrevivir en ambientes calientes y fríos; constituyen una de las formas de vida más antiguas, pues aparecieron hace miles de millones de años, y se piensa que ayudaron a formar y cambiar al medio ambiente inicial de la Tierra al crear eventualmente el oxígeno atmosférico que permitió el desarrollo de otros organismos más complejos.

Existen cientos de especies, las cuales pueden tener tres formas distintas: bastones (bacilos), esferas (cocos) y espirales (espiroquetas). Viven sobre o dentro de casi todo material o hábitat, como suelos, agua, aire y organismos animales y humanos; algunas de ellas son fotosintéticas, lo que significa que pueden fabricar su propio alimento a partir de energía solar (como lo hacen las plantas), en tanto que otras absorben nutrientes del material en el que viven.

Las bacterias que se alojan en los humanos se pueden clasificar en dos grupos: inofensivas y nocivas. Las primeras ayudan a combatir a aquellas que sí hacen daño limitando su reproducción, además son fundamentales para el desarrollo normal del sistema inmunológico (aquel que defiende de infecciones) en los bebés.

Las que se denominan nocivas son capaces de generar enfermedades en vías respiratorias, sistema digestivo, vías urinarias, genitales y piel; a su vez, éstas se clasifican en gram-positivas y gram-negativas, denominación que reciben del bacteriólogo danés Hans C. J. Gram (1853-1938), quien desarrolló el método de tinción (consiste en teñir) de microorganismos con tinta violeta para marcarlos y poder apreciarlos mejor a través del microscopio.

Mediante esta técnica de pigmentación el especialista notó que un grupo de bacterias adquirían coloración negro púrpura y otras rosa, lo que le permitió identificar diferencias en sus paredes celulares. Observó que la cubierta externa de las primeras estaba conformada por varias capas de células (las denominó gram-positivas), en tanto que el exterior de las segundas estaba constituido por una sola capa celular (gram-negativas).

En entrevista, el infectólogo Sigfrido Rangel Frausto, jefe de la Unidad de Investigación en Epidemiología Hospitalaria del Instituto Mexicano del Seguro Social, en el Distrito Federal, indica que las bacterias que con mayor frecuencia atacan al ser humano y están creando resistencia a los diferentes antibióticos incluyen:

  • Estreptococos pneumoniae. Son los habitantes regulares del tracto respiratorio. Generalmente causan neumonía (padecimiento que inflama y daña a los pulmones) y sinusitis (enfermedad que ocasiona inflamación en los senos paranasales, que son las cavidades ubicadas en los huesos que están alrededor de ojos y nariz).
  • Estreptococos purulentos. Especie de bacterias que causan infección y acumulaciones de pus en boca, garganta, vías respiratorias y torrente sanguíneo.
  • Estafilococos dorados. Afectan membranas nasales, mucosas y piel, dando lugar a secreciones acompañadas de pus.
  • Estafilococos epidérmicos. Infestan heridas, dispositivos que tienen contacto con venas (catéteres), tracto urinario y la sangre.
  • Enterococos. Causan infección gastrointestinal, en heridas intraabdominales (dentro del abdomen), vías respiratorias y urinarias, piel y vagina.

¿Qué es la resistencia a antibióticos?

Al seguir un tratamiento con antibiótico se tiene la esperanza de que destruya en su totalidad a las bacterias que nos están causando daño; sin embargo, no siempre se siguen las indicaciones del médico al pie de la letra, pues con frecuencia se llegan a omitir dosis del medicamento, no se ingiere a la hora adecuada o en cuanto uno siente mejoría se deja en el olvido. A esto se suma el uso indiscriminado de este tipo de fármacos, pues aún cuando el padecimiento no sea generado por bacterias -como es el caso de resfriado o gripe- la gente recurre a ellos, ya sea que le exijan al médico que lo recete, lo encuentren en su botiquín o pidan consejo al dependiente de farmacia.

"Con tales acciones lo único que se logra es matar sólo una porción de las bacterias, y las restantes junto con otras que aloja el organismo en estado latente (sin hacer daño, pero esperando el momento de infectar), aprenden a combatir al antibiótico y esa información la transmiten a otros microorganismos iguales o distintos", explica el Dr. Rangel Frausto, quien actualmente es investigador nacional y miembro de la Academia Nacional de Medicina. En consecuencia, cuando se vuelve a administrar el mismo medicamento ya no surte efecto, condición que se conoce como resistencia bacteriana, proceso que puede efectuarse de las siguientes maneras:

  • Selección de mutantes resistentes. El antibiótico inhibe o mata las bacterias sensibles, pero no afecta a los pocos microbios que por mutación (transformación o evolución) han adquirido resistencia, los cuales se multiplican.
  • Resistencia por intercambio genético. Se refiere a la transmisión genética de la resistencia hacia los antibióticos entre bacterias de la misma especie y con las de otros géneros.
  • Mecanismos bioquímicos. Agrupan inactivación del medicamento y modificación química de las estructuras en donde actúa la sustancia activa.
  • Disminución de la permeabilidad celular hacia el antibiótico. La pared celular de bacterias se hace impermeable a los antimicrobianos que van a atacarla, lo que ocasiona que lo repelan.
  • Alteración del mecanismo de transporte del antibiótico. Se trata de una transformación en el cuerpo de la bacteria que desvía el camino del antibiótico.

"Los procesos antes descritos ocasionan que las enfermedades infecciosas sean cada vez más difíciles de tratar, pues requieren medicamentos más sofisticados, agresivos y costosos, con lo que el problema se complica. Pero eso no es todo, ya que en algunos casos es necesario que el paciente se ausente de su trabajo y hasta llegue a ser hospitalizado por varios días", señala el infectólogo.

Búsqueda

Es importante tomar en cuenta que cuando un nuevo antibiótico no es usado en forma racional ni siguiendo las indicaciones del médico, irremediablemente se creará resistencia bacteriana y ello irá acompañado de la urgencia por desarrollar fármacos más agresivos.

Ahora bien, la historia demuestra que el periodo de tiempo en que se presenta la resistencia a los antibióticos es cada vez menor, "lo que también tiene como causa que algunos médicos prescriban los antimicrobianos más nuevos y potentes cuando hay otras opciones menos fuertes y efectivas. Otra consecuencia que trae consigo esta situación es la presión que se ejerce hacia la industria farmacéutica para que elabore nuevos medicamentos, no obstante, existe el riesgo de agotar las opciones", advierte el Dr. Rangel Frausto.

Dicha situación puede comprenderse mejor si se echa un vistazo a los diferentes tipos de antibióticos que actualmente están disponibles (aunque algunos ya no surten el mismo efecto), los cuales actúan a través de dos mecanismos: matando a los microorganismos existentes (acción bactericida) e impidiendo su reproducción (acción bacteriostática). El primer grupo incluye los siguientes:

  • Penicilinas. Son los más antiguos y, en pocos casos, siguen siendo los de primera elección; actúan rompiendo la pared bacteriana.
  • Cefalosporinas. Son similares a las penicilinas, pero a diferencia de aquéllas (que están elaboradas por hongos) son totalmente sintéticas; hay tres generaciones de estos antibióticos: primera (cefadroxilo, cefalexina, cefalotina, cefazolina), segunda (cefaclor, cefuroxima, cefonicid, cefamandol) y tercera (cefotaxima, ceftriaxona, ceftazidima).
  • Aminoglucósidos. Actúan sobre células bacterianas en crecimiento.
  • Quinolonas. Las más antiguas se utilizan sólo como antisépticos urinarios o en infecciones leves, en tanto que las más recientes son activas frente a diversos grupos de bacterias.

El grupo de los bacteriostáticos está formado por:

  • Macrólidos. Son útiles para tratar amplia variedad de infecciones, por lo que resultan ideales para quienes son alérgicos a la penicilina.
  • Tetraciclinas. Se prescriben para tratar infecciones en boca, bronquitis y las ocasionadas por bacterias extrañas.
  • Cloramfenicol. Es un antibiótico capaz de matar a gran número de bacterias, pero tiene como efecto secundario la aparición de anemia aplásica (falta completa de glóbulos rojos por toxicidad sobre la médula ósea) que puede llegar a ser mortal; por esta razón su uso se limita a gotas oftálmicas y para oídos.
  • Sulfamidas. Combaten gran diversidad de bacterias, pero se usan especialmente para tratar infecciones urinarias y bronquiales.

"Dichos antibióticos todavía pueden ser eficaces para tratar varias enfermedades, pero hay casos en los que ya no funcionan; no obstante, se ha desarrollado uno nuevo, el cual pertenece a la familia de las oxazolidinonas, está destinado a combatir infecciones intra y extrahospitalarias generadas por bacterias gram-positivas resistentes", indica el Dr. Rangel Frausto.

Hay que tener en mente que debido a la problemática que representa la resistencia bacteriana es preciso contribuir con algunas precauciones para evitar que siga avanzado; para ello es conveniente evitar la administración de antibióticos que no hayan sido prescritos por el médico, nunca pedir recomendaciones a algún conocido ni al dependiente de farmacia sobre la toma de estos medicamentos y cumplir los tratamientos al pie de la letra

"Por último, es necesario que toda la gente tenga presente que fiebre no es igual a infección bacteriana, pues la mayoría de las afecciones respiratorias y digestivas que generan este síntoma son ocasionadas por virus y estos microorganismos no son destruidos por los antibióticos", finaliza el infectólogo.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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