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Influenza: ¿fin de la alerta?

Viernes 27 de enero del 2017, 12:23 pm, última actualización

A pesar de que la epidemia del virus de la influenza A (H1N1) continúa a la baja, los expertos indican que no es momento de abandonar las medidas de prevención y sugieren que muchas se integren a nuestra vida.

Influenza

El esfuerzo realizado por la población mexicana desde finales de abril ha sido exitoso, ya que los reportes más recientes de las autoridades de salud señalan que la etapa más crítica de la epidemia de influenza ha sido superada en la mayoría de las entidades que integran la República Mexicana.

No obstante, los expertos consideran que todavía no es momento de bajar la guardia, ya que “una reactivación de la enfermedad podría suceder en cualquier momento. Debemos recordar que esta epidemia se generó a partir de la mutación de un virus que normalmente se comportaba de determinada manera, pero que ahora tiene una forma de actuar diferente”.

Tal es la opinión del Dr. Miguel D’Urzo, miembro de la Federación Mexicana de Otorrinolaringología, Cirugía de Cabeza y Cuello, A. C. (Fesormex), quien añade: “Si en este momento relajamos los cuidados y damos por pasado el problema, podríamos tener algún repunte y eso nos acarrearía consecuencias negativas”. Por ello, el experto hace hincapié en que no olvidemos lo aprendido durante la contingencia y continuemos llevándolo a la práctica por el bien de todos.

Lecciones para recordar

A decir del Dr. D’Urzo, la epidemia de influenza ha dejado importante herencia para la población mexicana y valdría la pena recordar las enseñanzas de la contingencia. Por ello, puntualiza aspectos que califica como “las lecciones positivas” que nos dejó el combate al virus A (H1N1):

  • Importancia de la higiene. En opinión del experto, el lavado de manos frecuente y desinfección de nuestro sitio de trabajo y hogar deberían convertirse en hábitos de vida. “Esto lo deberíamos haber hecho desde antes, pero la contingencia nos obligó y ojalá quede como una lección”.
  • Uso del cubrebocas. “No es necesario que lo utilicemos todos los días ni en todos los lugares, pero sí podemos hacer lo que en muchos países desarrollados: usarlo en caso de que estemos enfermos, para proteger a los demás o para cuidarnos cuando estemos en sitios multitudinarios”.
  • Reconocer a tiempo una enfermedad. En vez de ignorar los síntomas de algún proceso infeccioso o enfermedad que pudiera padecerse, lo aconsejable es tomar las medidas necesarias a tiempo. Esto último implica acudir al médico y seguir las instrucciones precisas que nos dé.
  • No automedicarse. Este aspecto de educación es crucial, pues una enfermedad detectada a tiempo por un especialista puede controlarse fácilmente y, por lo tanto, evita complicaciones. En cambio, cuando nos automedicamos perdemos tiempo valioso y disimulamos los síntomas de nuestro padecimiento.
  • Prevención en niños. Contrariamente a lo que muchos padres de familia opinan, “no debemos mandar a nuestros hijos a la escuela cuando están enfermos, tanto para que el niño tenga tiempo para ser tratado y recuperarse, como para no contagiar a los demás chicos y crear una infección local”, indica D’Urzo.
  • Cuidarnos de contagios. Si vamos a reuniones multitudinarias, al cine, plazas comerciales o eventos masivos, “y podemos reconocer a una persona enferma, debemos evitar hasta donde sea posible el saludo de mano o de beso”.
  • Cuidar nuestra alimentación. Esto permitirá que nuestro sistema inmunológico o de defensas se encuentre en buen estado. Por ello, hay que evitar “dietas milagrosas o ricas en grasas, así como el mal manejo del estrés, pues ello contribuye a que tengamos un estado nutricional pobre que puede provocar que seamos víctimas de cualquier germen”.

Ahondando en lo antes dicho, el Dr. Miguel D’Urzo señala que todos nos encontramos expuestos constantemente a microorganismos dañinos, pero al no ser conscientes de ello descuidamos la prevención. En este sentido, ejemplifica que “cuando manejamos dinero, ya sea al viajar en transporte público, ir al supermercado o comprar una revista, recibimos billetes que han pasado por las manos de miles de personas” y, debido a ello, tenemos cierto riesgo de enfermar.

En efecto, “el papel moneda puede contaminarse y ocasionar contagios, pero esto no sólo ocurre con el virus de la influenza A (H1N1), sino con muchos otros microorganismos patógenos. Lo idóneo es que cuando estemos fuera de nuestro hogar y manipulemos billetes, el pasamanos de un camión o de una escalera, así como puertas, mesas u otras superficies en una oficina, escuela, hospital o banco, de inmediato, al llegar a un lugar donde haya un baño, nos lavemos las manos por precaución”.

En caso de que eso no sea posible, aclara, “hay que tocarse la cara lo menos posible y evitar meter la mano a la boca, hurgar la nariz o rascarse los ojos, pues podríamos contagiarnos con algún virus, bacteria u hongo”.

Así, redondea el entrevistado, “sería muy positivo que adoptemos de por vida las enseñanzas que nos han dejado estos días de contingencia. Es obvio que podemos tener la presencia de otras epidemias, ya sea por este virus o por otro, pero si tenemos las bases y la educación para prevenirlas, vamos a tener un punto muy importante a nuestro favor”.

Aprender a vivir con la influenza

A pesar de que comienzan a registrarse lluvias en el territorio mexicano, el experto no considera que favorezcan un rebrote de la influenza. Más bien, indica, “pueden ayudar a limpiar un poco el ambiente, y en áreas como San Luis Potosí, donde el clima es muy seco, el agua ayudará a ‘lavar’ el medio, retirando polvo y tierra acumulados en los meses de sequía”.

Empero, el Dr. D’Urzo recuerda que la época más conflictiva para pensar en un repunte de influenza serán los meses de temporada fría, de octubre a enero, ya que es cuando las estadísticas registran más infecciones a causa de esos virus.

Para hacer frente a tal situación, “tenemos que evitar los cambios bruscos de temperatura, el estornudo próximo, los lugares concurridos y, en general, poner en práctica todo el año, pero principalmente en invierno, los puntos que hemos citado. Así ayudaremos a evitar complicaciones”.

A pregunta expresa, el entrevistado comenta que la naturaleza del virus de la influenza es cambiante y, por ello, el riesgo de nuevos brotes es real. “Tenemos que entender que las mutaciones virales no son recientes, sino que han ocurrido todo el tiempo, aunque ahora, debemos admitir, generan reacciones más intensas”.

Además de enfatizar que “no debemos creer que no podemos enfermar de influenza sólo porque no es invierno”, el Dr. D’Urzo considera idóneo que en México “se establezca por ley que los antibióticos dejen de ser de venta libre, es decir, que esos productos sólo se vendan con receta médica. Eso ayudaría a evitar la automedicación y a que se incremente la resistencia de ciertos microorganismos a esos productos”.

Finalmente, el experto de Fesormex recomienda que ante cualquiera de los síntomas de influenza (dolor de cabeza, cansancio, escalofríos, mareo, náuseas, vómito), se busque de inmediato la ayuda de un médico. “El problema puede ser un resfriado común, pero es mejor acudir a consulta que pasar por alto esta situación, ya que un problema que se puede controlar en 2 ó 3 días con reposo y tratamiento adecuado puede tener consecuencias importantes cuando no recibe atención”.

Por una cultura de la higiene 

En opinión de Rosalba Casas Guerrero, doctora en Política Científica y Tecnológica e investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México, localizado en el Distrito Federal, las medidas sanitarias para prevenir la influenza A (H1N1) deberían difundirse y adoptarse de manera permanente para hacerlas parte de la vida diaria, pues la cultura de higiene es casi inexistente en territorio mexicano.

Para lograrlo, explica, se debe desarrollar una conciencia de cuidado sanitario permanente, no eventual, pues somos una sociedad que nunca ha considerado estos cuidados. “Tenemos que convencernos de que estas medidas se realicen en todo momento, ya que vivimos en ciudades contaminadas y tumultuosas”.

Además, será importante contar con información avalada, sencilla y sin contradicciones, sin olvidar que es necesario mejorar la comunicación con la sociedad, a fin de que ésta entienda el problema y aprenda a vivir con él. “Hay que recuperar poco a poco la seguridad de las personas; no podemos vivir paralizados ni quedarnos encerrados, sino ser conscientes y protegernos”.

La Dra. Casas Guerrero considera que la reacción de la población mexicana fue contrastante a lo largo de la contingencia, pues muchas personas atendieron las medidas, se informaron sobre la gravedad del problema y expresaron su solidaridad de diversas formas, pero también se dieron reacciones sociales tan preocupantes como el rechazo social y la estigmatización de la gente.

Para concluir, la experta del IIS señala que “es erróneo pensar que ya terminó el problema y hemos vuelto a la normalidad. Esta situación continuará por un periodo indefinido, y si bien hemos pasado de una fase crítica a una menos riesgosa, aún debemos tener precauciones”.

SyM - Rafael Mejía

 

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