Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, causa de asfixia - SyM
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12 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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La EPOC asfixia al mundo moderno

Jueves 12 de enero del 2017, 08:36 am, última actualización

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es un problema de salud pública que avanza en silencio. En la actualidad ocasiona más de 200 muertes por hora en el mundo, y se estima que en 2020 será la tercera causa de muertes. Su principal aliado: el tabaquismo.

EPOC, problema de salud

Respirar es un acto imprescindible para el ser humano y que, junto con los latidos del corazón, marca el ritmo de nuestra vida. Tomamos aire profundamente cuando nos concentramos o relajamos; lo hacemos de forma entrecortada al reír o llorar, y es más veloz cuando corremos o besamos a nuestra pareja. A pesar de estos matices, es algo tan común que quizá no le valoramos como deberíamos y la mayor parte del tiempo pasa desapercibida.

No exageramos al decir que respirar inadecuadamente genera agobio, desesperación, cansancio, depresión, ansiedad, frustración y temor, pues tales son algunas de las palabras con que describen su condición quienes sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la cual es responsable de más de 250 decesos por hora en todo el planeta, según reportó la Organización Mundial de la Salud en 2002, y que se caracteriza por la presencia de ahogo permanente, tos continua, flema e incapacidad para hacer esfuerzo físico. Cabe señalar que casi siempre se asocia con un hábito muy difundido: fumar.

Para hablar sobre este tema se dieron cita numerosos especialistas en el V Congreso de la Asociación Latinoamericana de Tórax (ALAT), entre ellos el Dr. Bartolomé R. Celli, jefe de la división de Cuidado Pulmonar Crítico del Centro Médico Santa Elizabeth, en Boston, Estados Unidos, y quien comenta que la EPOC es una respuesta inflamatoria del pulmón, casi siempre generada por la inhalación de humo o sustancias tóxicas, lo cual origina estrechamiento y atrofia de las vías respiratorias, además de que desencadena un proceso en el que otras regiones corporales sufren daño.

En la EPOC “decimos que el pulmón se autodigiere, esto es, que sus propias células se destruyen porque los tejidos inflamados secretan sustancias que crean huecos o cavidades llenas de aire, mismas que no intercambian oxígeno con el exterior. De este modo, el órgano aumenta de tamaño y el tórax se agranda, pero la capacidad de respirar se reduce poco a poco”.

Ahora bien, como el paciente tiene menor capacidad para tomar oxígeno (“combustible” necesario para la vida celular) y el aire que respira y se integra con la sangre se mezcla con las sustancias que se generan por la inflamación, “muchos pacientes no sólo presentan daño pulmonar, sino también en extremidades y órganos: los músculos se hinchan y parte de sus células se destruyen, los huesos se debilitan por pérdida de minerales (osteoporosis) y pueden presentarse problemas en corazón y riñones”.

Además de aclarar que la contaminación ambiental no produce este padecimiento, pero sí favorece el surgimiento de crisis o exacerbaciones en las que el proceso de destrucción celular se acelera y obliga a la búsqueda de atención médica, el Dr. Celli menciona que bronquitis crónica (inflamación persistente de las estructuras internas del pulmón) y enfisema (destrucción del tejido pulmonar) eran problemas que años atrás se estudiaban por separado, pero ahora se engloban dentro del concepto de EPOC, mismo que debe ser más difundido.

Y hablando de información, el entrevistado enfatiza que ésta es muy importante para destacar otros aspectos de interés respecto a la enfermedad: existen pruebas sencillas que permiten su detección, se cuenta con tratamientos que mejoran el nivel de vida de los pacientes y, ante todo, es posible prevenir su embestida dejando el tabaco. “El número de fumadores se ha incrementado en casi todo el mundo, sobre todo por la reorientación de las campañas de la industria tabacalera, que dirige sus anuncios a mujeres y jóvenes. El problema no es fácil de afrontar, pues la EPOC era, en 1990, la sexta causa de muerte en el mundo, y para 2020 se estima que será la tercera (podría generar 4.5 millones de muerte al año). Además, mientras que entre 1965 y 1998 las muertes por infarto al corazón descendieron 62% y las ocasionadas por cáncer lo hicieron 7%, los fallecimientos por EPOC se elevaron 163%”.

El especialista de origen venezolano subraya que el flujo de información se debe incrementar, ya que “es un problema frecuente, tanto como lo es la presión arterial elevada, pero con la diferencia de que la amplia mayoría de las personas afectadas por la EPOC no saben que la tienen. Ello se debe en gran medida a que seguimos pensando, incluso los médicos, que es ‘normal’ que un fumador tosa o se canse al hacer esfuerzo físico, y no sospechamos que tales síntomas son indicios de que se empieza a desarrollar el padecimiento”.

Debido a esto, concluye, los facultativos tienen que ser más sensibles en la detección de la EPOC y solicitar al paciente fumador que se someta a una prueba de espirometría, que consiste en soplar con fuerza a través de una boquilla para medir el flujo de aire de los pulmones. “Además, es importante realizar preguntas para obtener aquella información que facilite el diagnóstico, entre ellas: ¿tiene tos?, ¿le cuesta trabajo respirar?, ¿duerme bien?, ¿se agita al subir una pendiente?, y ¿se cansa al bañarse o vestirse?, porque sólo con mejor prevención y diagnóstico se revertirá el abrumador panorama que enfrentamos”.

Es el humo del cigarrillo...

Dos estudios nos han permitido conocer el panorama este padecimiento en nuestra región, según describe otro asistente al Congreso de la ALAT, el Dr. Daniel Colodenco, jefe de Alergia e Inmunología del Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer de Buenos Aires, Argentina. El primero de estos trabajos, dado a conocer en 2006, se denominó EPOC en Latinoamérica (EPOCLA), y en él se investigó a 11 países, entre ellos México, para conocer los efectos de los síntomas en la vida de casi 850 pacientes que han sido diagnosticado con esta enfermedad (o en su defecto, con enfisema y/o bronquitis crónica), así como los usos que hacen de los servicios de salud.

“Se tenía la idea de que este problema se presentaba casi siempre en hombres mayores de 65, pero ahora sabemos que 66% de los pacientes tienen menos de esa edad, y que 47% son mujeres”. También se encontró que algunas de las limitaciones más frecuentes en actividades cotidianas son caminar, vestirse, bañarse, dormir o tener una vida sexual activa, y que la gente percibe en primera instancia que estas limitaciones son ‘normales’ en su condición de fumadores.

Vistos a detalle, los resultados de EPOCLA son reveladores: 42% de los enfermos en América Latina (30% en México) deben acudir a servicios de emergencia para dar tratamiento a una crisis o exacerbación, en tanto que 17% (14% en nuestro país) han sido internados en el último año a causa de la enfermedad. Asimismo, “15% de los latinoamericanos han tenido que acudir por la noche a una unidad de salud, 33% ha realizado visitas no programadas al médico y 38% pierden días de trabajo; por ello, es fácil concluir su elevado costo para el individuo y los servicios médicos”.

La autopercepción del problema muestra la escasa importancia que se le da a la EPOC: 40% de los consultados dicen sentirse bien y 42% creen que su problema es leve; sin embargo “85% de ellos esperan que los sistemas de salud hagan algo para mejorar su atención. A través de esto y otras preguntas se dedujo que en realidad al paciente le da miedo que empeore su condición, que no pueda realizar sus planes y su vida privada se vea afectada, pero por ese temor, y por la culpabilidad que genera el consumo de tabaco, minimizan su problema”.

Otro aspecto alarmante por su frecuencia es que el médico (familiar, general) que brinda atención “no tiene mucha información sobre la EPOC y el tratamiento que indica no es el adecuado; 28% de los pacientes son tratados con la administración frecuente de antiinflamatorios corticoides (similares a la cortisona) inyectables u orales, los cuales pueden agravar algunos síntomas, como la osteoporosis, y que sólo se recomiendan para las exacerbaciones y por tiempo limitado”.

Por otra parte, el Dr. Colodenco puntualiza los aspectos más importantes que esclareció el segundo estudio de relevancia para este tema, denominado Proyecto Latinoamericano de Información de Enfermedades Obstructivas (Platino, publicado en 2005):

  • La detección de la EPOC se sigue realizando a través de preguntas hechas por el médico, en vez de espirometría. El resultado es que sólo 20% de los pacientes en estado medio o avanzado de la enfermedad tienen diagnóstico.
  • La espirometría se realizó “alguna vez” en sólo 12.5% de los pacientes de la región (6.9% en los mexicanos).
  • El acceso a la salud mejora un poco en tanto es mayor el nivel escolar del paciente.
  • Aunque se ha demostrado que dejar de fumar reduce las consecuencias negativas en el funcionamiento de los pulmones, sólo 55% de los pacientes de Latinoamérica (54.6% en México) recibieron el consejo de suspender este hábito.
  • Como prevención, a los pacientes con EPOC se les debe aplicar la vacuna contra la gripe. Sólo un tercio de la población afectada en nuestra región (14.1% en México) lleva a cabo esta medida.
  • Se sabe que fumar es la causa principal del padecimiento; a pesar de ello, la cuarta parte de la población mexicana consume cigarrillos.

Finalmente, el especialista acota: “Los estudios nos han mostrado que las medidas de prevención no han sido eficaces y que los pacientes con EPOC no son diagnosticados ni tratados adecuadamente, por lo que su calidad y expectativa de vida se reduce de manera notable. Seamos honestos: hablamos de una enfermedad sobre la que hay mucho por trabajar, debido al desconocimiento que existe en pacientes y médicos”.

¿Vivir sin aire?

En lo que respecta a tratamientos de EPOC, el Dr. Otto Bauerle Vargas, adscrito a las áreas de Terapia Intensiva y Neumología del Centro Médico de las Américas, en Yucatán, hace hincapié en que el padecimiento es tratable (aunque no reversible), y que ello se consigue a través del control de la inflamación.

Primeramente, menciona que hay dos grupos de fármacos que se emplean con más frecuencia en el tratamiento. El primero son los broncodilatadores, es decir, productos que “abren o aumenta el calibre de la vía aérea, con lo que se permitirá una mejoría en su capacidad pulmonar y, por ende, en la realización de sus actividades”.

Asimismo, señala que la permanente inflamación de los tejidos se puede tratar con antiinflamatorios corticoides, pero no aquellos que son de administración general (inyectados o tomados), sino los de vía local (inhalados), a fin de evitar que circulen por todo el organismo y generen sus efectos secundarios a mediano y largo plazo (pérdida de calcio en los huesos, depresión, daño a la vista, insomnio, acné, crecimiento de vello, estrías y/o redondez de la cara).

Sin embargo, indica que uno de los mejores tratamientos de EPOC que se han encontrado es el que combina ambos productos en un mismo dispositivo o nebulizador, pues se han demostrado que alivian los síntomas de la EPOC, mejoran la capacidad para realizar actividades cotidianas e incluso ayudan a prevenir las exacerbaciones. “La calidad de vida se ha evaluado a través de cuestionarios especiales, y el hallazgo es que los beneficios inician desde las primeras aplicaciones y se mantienen durante tiempo prolongado, siempre que el uso sea el indicado por el médico”.

A pesar de ello, El Dr. Bauerle Vargas reconoce que en el tratamiento de la EPOC existe un reto mayúsculo, y es lograr que el paciente deje de fumar, pues hay que considerar que el tabaquismo no es una simple costumbre, sino una adicción que se debe abordar de forma específica. “La tasa de tratamientos exitosos para terminar con el hábito debe rondar de 30 a 40% de los casos que se presentan en el año, a pesar del apoyo médico, psiquiátrico y de la familia, sin olvidar el uso de medicamentos deshabituantes. Sin embargo, no debe disminuir nuestro empeño en este renglón, ya que se ha comprobado que en los pacientes que no consumen cigarrillos se reduce el aceleramiento del daño pulmonar”.

En este mismo sentido, señala que quienes inhalan humo de tabaco de manera indirecta, llamados fumadores pasivos, no tienen el mismo riesgo de desarrollar EPOC que un consumidor activo, pero es evidente que van a tener mayor propensión que quienes están completamente libres de emisiones de tabaco.

Más aún, profundiza en la importancia de la prevención: “Las instancias de gobierno deben comprender que hacer mayor énfasis en campañas informativas y en la aplicación de leyes antitabaco va a redituar en el sentido de que la gente será más consciente de la enfermedad, evitará fumar y, con ello, habrá un ahorro en recursos muy costosos para atención médica. También se debe ser más fuerte con las compañías tabacaleras, regular su publicidad y contrarrestar su efecto, pues lejos de dar una imagen de seguridad o atractivo para el sexo opuesto, el cigarrillo sólo produce enfermedades que no son curables, disminuyen la calidad de vida y generan muerte prematura”.

Por último, el facultativo enfatiza en que la lucha contra el tabaquismo, aunque efectiva a largo plazo, no arrojará resultados inmediatos. “En el caso de Estados Unidos, a pesar de que se ha logrado disminuir muchísimo el consumo de cigarros, vamos a presenciar en la siguiente década un incremento notable en los casos de EPOC, sobre todo porque van a enfermar las personas que comenzaron a fumar hace 40 años. Más crítico todavía será el panorama de América Latina, porque nuestra tendencia a fumar no ha bajado; al contrario, ha aumentado en mujeres y adolescentes, sin olvidar que las medidas que se han tomado para revertir nuestra situación son insuficientes”.

SyM - Rafael Mejía

 

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