Ataque de asma, sensación de fuerte presión en el pecho - SyM
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Que no te limite el asma

Jueves 12 de enero del 2017, 09:34 am, última actualización

Padecer asma puede ser una experiencia difícil para adolescentes y jóvenes debido a que este problema respiratorio supone varias limitaciones. Sin embargo, cuando se lleva adecuado control es posible la realización de una vida prácticamente normal.

Asma, Tratamiento

Mauricio y José Ramón son dos buenos amigos a los que se suele ver juntos en la facultad; hablan de sus vidas, se ponen de acuerdo para hacer un trabajo o discuten airadamente sobre lo que les apasiona: cine, libros, deportes, televisión y, ante todo, música. Sin embargo, su relación no sólo se basa en el gusto por la música, sino también en que ambos tienen asma.

Recuerdo cuando inició su amistad. Era el primer día del semestre y esperábamos la llegada del profesor, cuando alguien que quería “matar el tiempo” encendió un cigarro; José Ramón y Mauricio, sentados en distintos extremos del salón, le pidieron al mismo tiempo que lo apagara y a la mayoría nos sorprendió que solicitaran el favor para no tener una recaída de su enfermedad.

El “profe” llegó en ese momento; les preguntó que si se conocían y a qué padecimiento se referían. Contestaron que “sólo se conocían de vista” y con sorpresa descubrieron que los dos tenían asma. Entonces, el maestro los invitó a preparar una exposición sobre su enfermedad, tanto para informar a todo el grupo como para que “hicieran migas”.

Con el tiempo, el profesor confesó que tenía sentimientos encontrados. Por un lado se congratulaba de haber ayudado en el surgimiento de una gran amistad, y por el otro se lamentaba debido a que a veces “los alegres chiquillos” no dejaban de hablar y de hacer chistes.

Cuestión pulmonar

Ahora que estamos a finales de semestre, en la materia de géneros periodísticos me pidieron una entrevista testimonial sobre alguna fecha o celebración, y aproveché que este 6 de mayo es el Día Mundial del Asma para charlar con ellos más a fondo.

Nos vimos en la explanada y, luego de bromear respecto a que yo necesitaba un permiso especial si quería tomarles fotos y a que querían que “su representante leyera la nota antes de ser publicada”, Mauricio me explicó que el asma “es una enfermedad que afecta a los pulmones porque sus estructuras internas, unas bolsitas que captan el aire, llamadas bronquios, se llenan de moco espeso y hacen que tengas problemas para respirar”.

Además, comentó Joserra, “las personas con asma tenemos mayor sensibilidad a humo de tabaco, polvo, cambio de temperatura o esfuerzo físico. Cuando entramos en contacto con alguna de esas cosas, los músculos que rodean a los bronquios se ponen tensos y se cierren”.

Cuando la inflamación de los bronquios y la contracción pulmonar se combinan, tiene lugar una crisis o ataque de asma, en la cual se dificulta el paso del aire. Los síntomas de asma pueden ser tos, sensación de fuerte presión en el pecho, falta de aire y silbancias (emitir un sonido como silbido al respirar). El episodio puede durar mucho tiempo, incluso horas cuando no se emplean medicamentos.

Ambos me confesaron que, por supuesto, sufrir asma no es cómodo y puede ocasionar un poco de inseguridad y desconcierto por los cuidados y precauciones que se deben tomar. Sin embargo, coincidieron en que “cuando sigues el tratamiento puedes tener una vida bastante normal, estudiar, trabajar, divertirte, hacer ejercicio, viajar o tener novia”.

Terapia a la carta

Hasta el momento no se ha localizado la causa del asma, aunque casi siempre tiene su origen en un problema alérgico (hipersensibilidad a ciertas partículas que respiramos o ingerimos) y factores hereditarios. No es una enfermedad contagiosa y se estima que la padecen o ha padecido el 10% de la población mexicana.

Le pregunté a mis amigos qué provoca una crisis de asma y me explicaron que pueden ser distintos desencadenantes. Mauricio sacó una hoja de su pantalón y, tras decir con ironía que “no venía preparado”, enumeró los más comunes:

  • Alérgenos. Son aquellos que desencadenan una respuesta violenta del sistema de defensas (alergia), siendo comunes el pelo de animales, polen, polvo (debido a seres diminutos que viven en él, los ácaros) y cucarachas.
  • Irritantes. Generan molestia en tejidos del aparato respiratorio; destacan el humo de cigarro, polvo de gis, cosméticos, perfume, vapor de gasolina o pintura y nivel elevado de ozono ambiental.
  • Esfuerzo físico. Un ataque llega a desencadenarse al hacer ejercicio, reír, llorar o bostezar, pues ocasionan fuerte contracción en los músculos del tórax y vías respiratorias.
  • Clima. Frío y aire seco pueden afectar a los pulmones, aunque en ocasiones el calor y humedad extremos también los dañan.
  • Enfermedades. Gripe, resfriado común e infecciones respiratorias por bacterias pueden favorecer un ataque asmático.

Creo que José Ramón me vio cara de espanto al escuchar una lista tan larga y, dándome palmaditas en la espalda y sonriendo, me aclaró que una persona con asma no es sensible a todo lo anterior, sino a unos cuantos de estos factores.

Hecha la aclaración, les comenté que recordaba que en su exposición ellos habían descubierto su enfermedad desde que eran niños. Mauricio me dijo que eso era verdad y que me felicitaba por mi buena memoria... luego me explicó que en la mayoría de los casos de asma ocurre así, aunque no se descarta que el padecimiento pueda surgir hasta la adolescencia o la edad adulta.

Quise saber cómo supieron que tenían asma y cómo ha sido su relación con el médico, y Joserra me dijo que “de niño me enfermaba mucho de tos o gripe, y a veces cuando estaba muy mal sentía que me dolía el pecho y me faltaba el aire. No dormía bien y aunque me daban inyecciones y pastillas de todas las que te imagines y de las que no, tardaba mucho en mejorar y a los pocos días otra vez me enfermaba.

“Un día el pediatra le recomendó a mis papás que me llevaran con el alergólogo para que me examinara, y él fue quien se dio cuenta de que al toser traía como un silbidito —Mauricio chifló Amorcito corazón en son de broma y nos hizo reír mucho—; luego el ‘doc’ me preguntó junto a mis papás varias cosas de cómo me sentía, cada cuándo me enfermaba o si algún familiar era alérgico, y ya para confirmar me hicieron una prueba con un espirómetro, que es un aparato al que le soplas por una boquilla para saber cómo andan tus pulmones. Y no, no vayas a creer que es un alcoholímetro.”

Mauricio me dijo por su parte que las visitas con el médico siguen siendo periódicas y sirven para supervisar su evolución, resolver dudas y saber si hay buen efecto de las medicinas.

Aproveché para preguntarle qué debían tomar y me dijo que casi siempre se utilizan dos tipos de medicamentos: uno “de rescate” —y aquí Joserra sacó un nebulizador de su chamarra y lo empezó a mostrar como si fuera un producto de infomercial— que se utiliza en las crisis porque “abre” los bronquios (broncodilatador), reduce las secreciones y produce alivio casi de inmediato, y otro “de mantenimiento” que es un antiinflamatorio muy potente (cortisona).

“Antes las medicinas de mantenimiento sólo eran pastillas y tenías que ser muy cuidadoso en su uso, porque podían darte algunos problemas. Ahora son más seguros, porque también los hay en spray, y con eso es casi seguro que la medicina no va a entrar en la sangre y no te va a ocasionar problemas en otra parte del cuerpo”, dijo Mauricio mientras Joserra asentía con la cabeza.

Además, me platicaron que en las personas con asma por alergia se puede utilizar inmunoterapia, es decir, mediante pruebas en la piel se detecta qué sustancia ocasiona reacción alérgica, y luego se fabrican con ella unas “vacunas”. Éstas se aplican gradualmente y hacen que la persona aumente su tolerancia al alergeno.

ABC de los cuidados

Me interesaba saber qué tan diferente podía ser la vida de mis amigos debido al asma, así que les pregunté qué cuidados tenían que llevar a cabo. Los dos coincidieron en que sus hábitos podían parecer un poco distintos a los de otros estudiantes, pero en realidad todo es cuestión de responsabilizarse de su problema y acostumbrarse.

Joserra me habló de su casa. “Por consejo del médico cuidamos detallitos como utilizar productos de limpieza sin fragancia, evitamos los aerosoles (además así cuidamos la capa de ozono), no usamos velas aromatizadas y el aseo lo realizamos con aspiradora una vez a la semana, para evitar el polvo. No usamos alfombras ni papel tapiz, y en mi cama utilizo almohadas y sábanas a prueba de ácaros”.

Todo esto también ha significado ciertos sacrificios. “Quiero mucho a mi perro, pero su pelo me hace daño; por lo mismo no puedo jugar con él y nunca entra a la casa. Quien se hace cargo es mi hermano; él lo baña, lo cepilla, y tiene que sacudirse y lavarse las manos antes de llegar a donde yo estoy. Mauricio tenía un gato, pero él sí de plano lo tuvo que regalar; por eso ahora cuida pescaditos, que no le dan problemas”.

En cuanto a su estancia en la escuela, Mauricio me comentó que su alergólogo le ha ayudado mucho para adaptar su tratamiento a sus necesidades. “Ajustó mi horario para que pueda tomar mi medicamento de control antes de venir a la escuela y así no se me vaya a pasar, y me ha asesorado en otras cosas. Por ejemplo, me dijo que estuvo muy bien eso de la exposición frente al grupo, porque entonces más gente sabe lo que me pasa y me podría ayudar en caso de que tenga una crisis.

“También me recomendó que le avisara a la gente de la enfermería y a mis maestros sobre mi enfermedad, y la verdad es que todos han sido muy cooperativos en cuanto les explico; igual he visto que es útil apoyarte en un amigo, y pues Joserra y yo nos hemos relacionado muy bien porque entendemos nuestro padecimiento.”

Le hice el comentario a José Ramón de que se ve en buena forma y que, a mi parecer, no él tenía problema en hacer ejercicio. “Lo que practico es natación, que es de los deportes que más te aconsejan, pero también podría hacer beisbol, gimnasia o futbol americano; basquetbol o futbol soccer ya no son tan recomendables por el gasto de energía que tienen, y menos ciclismo o carreras de resistencia”.

Además, me explicó que hay algunas medidas que pueden ayudar a prevenir la sensación de opresión en el pecho y las crisis de asma, entre ellas tomar medicamento antes de empezar la actividad, hacer rutina de calentamiento, tratar de respirar siempre por la nariz y no por la boca (aunque en natación no siempre se puede), utilizar el medicamento de rescate cuando empiezan los síntomas de una posible crisis, dedicar unos minutos de enfriamiento al final de la sesión y evitar ejercicio cuando hace frío, hay mucha contaminación o se está enfermo.

Respecto a tomar vacaciones, Mauricio me aclaró que lo más importante es que, antes de salir, la enfermedad debe estar bien controlada, y que es importante consultar al alergólogo por si se tiene que hacer algún ajuste en la dosificación. Por supuesto, “siempre tienes que traer tus medicamentos, y si vas a otro país es aconsejable llevar un documento con las indicaciones del médico sobre tu enfermedad y tratamiento, para que no tengas problemas en el aeropuerto y la aduana”.

Casi para terminar, les pregunté su opinión sobre el tabaco, Mauricio se sonrió y me dijo: “La verdad, ahorita no tengo novia porque mi ex fumaba; al principio como que lo dejó, pero sólo fue por un rato y finalmente no me creyó cuando le dije que el humo me hace daño. Y es verdad: aunque no fumes, el humo del cigarrillo irrita a los bronquios, hace que se llenen de mucosidad, tal como pasa en una crisis, e incluso puede hacer que el medicamento no te haga efecto”.

Joserra lo secundó, y añadió que a veces “hay compas en la escuela que te ven raro porque no les aceptas un cigarro, porque les pides que no fumen cerca de ti o porque te alejas cuando empiezan a circular la cajetilla. Ni modo, yo lo hago por mi salud, y la verdad es que no me pueden decir que fumar sea bueno o necesario para hacer amigos”.

Ya por último, les recordé que en su plática con el grupo dijeron que en ocasiones el asma se cura por completo. José Ramón me comentó: “Cabe la posibilidad de que ya no tengas la enfermedad, o al menos de que sea más leve. Ahora mi asma o el de Mauricio no son tan fuertes como cuando éramos niños, pero lo que sí te digo es que no puedes pensar en que te vas a poner mejor si no te cuidas ¿o no camarada?”.

“Efectivamente, mi querido Joserra; por lo que me ha dicho el ‘doc’, si sigues el tratamiento de asma hay chance de que se te quite la enfermedad, pero de otra forma es imposible. Si fumas, no te tomas la medicina, no te cuidas y en general haces un relajo de tu vida, pues ni cómo dejar de ‘hacerla de tos’”, concluyó un sarcástico y sonriente Mauricio.

SyM - Toño Medina

 

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