Su majestad el ajo: conoce sus propiedades medicinales - SyM
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18 Octubre 2017 | Iniciar Sesión



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Su majestad el ajo

Viernes 18 de agosto del 2017, 10:27 am, última actualización

Sólo los vampiros se hacen de la vista gorda ante los beneficios del ajo, pues además de ser condimento insustituible, el ajo mejora la circulación, previene ataques cardiacos, reduce el colesterol, da inmunidad contra parásitos y microorganismos y, por si fuera poco, previene el cáncer.

Beneficios del ajo en la salud
Su majestad el ajo

 

Propiedades del ajo

Esta planta (Allium sativum linnaeus) pertenece a la familia de las liliáceas y su parte comestible es el bulbo, y aunque es nativa de la zona central de Asia, ha conquistado los recetarios de casi todo el orbe. En México es también muy utilizado, aunque debemos añadir que en mucho contribuye la Herbolaria, disciplina que aprovecha las propiedades curativas del ajo.

Así, se afirma que es buen agente bactericida que desinfecta y cura heridas (antiséptico), notable antirreumático y tonificador cardiaco, o que es bueno contra tos, asma, anginas, garganta irritada, ronquera, bronquitis, dolores de espalda, cabeza, musculares y de oídos; de igual manera, se dice que activa la digestión, elimina lombrices, neutraliza el veneno de los insectos y los mantiene alejados, y como expande o dilata a venas y arterias es útil contra hipertensión.

Lo cierto es que el ajo es un alimento rico en nutrientes: un diente aporta siete calorías, posee 31 mg de proteínas y 1.4 mg de calcio, además de fósforo, hierro, sodio, potasio y azufre (motivo de su olor) y vitaminas A, B1, B2 ,B3 y C (antioxidantes, sustancias útiles para prevenir el cáncer). Uno de los componentes más importantes es la alicina, que es capaz de eliminar bacterias y hongos.

La Medicina tras la pista del ajo

Las investigaciones realizadas en torno a este bulbo por la ciencia son variadas, y se han realizado desde hace más tiempo de lo que pensamos. Por ejemplo, en 1858 Louis Pasteur comprobó científicamente la capacidad del ajo para matar bacterias, si bien esto ya se encontraba en textos médicos que datan de 1500 en Europa y aún antes en China antigua e India.

Aunque no se ha podido descifrar el modo en que actúa sobre el cuerpo humano, se sabe que ataca al colesterol malo (LDL), según estudios realizados en Jain (India), donde la mayoría de sus habitantes comen grandes cantidades de ajo y cebolla. Los resultados mostraron que quienes más los consumían presentaban 25% menos colesterol y la mitad de triglicéridos (uno de los tipos de grasa que circula en la sangre) que otras personas.

Además, durante la Primera Guerra Mundial este vegetal era utilizado para tratar tifus (enfermedad que se manifiesta mediante fiebre alta, delirio y costras negras en la boca) y disentería (caracterizada por fuertes diarreas con sangre), así como para limpiar heridas, creencia que fue comprobada gracias a una investigación llevada a cabo por el Instituto de Ciencia Weizmann, en Israel, cuando se dedujo que sus componentes bloquean la acción de ciertas enzimas que ayudan a los microbios a sobrevivir en el organismo humano.

A este respecto cabe mencionar también que un grupo de especialistas de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, descubrió que el polvo de ajo agregado a las hamburguesas reduce la posibilidad de contagio de la bacteria Escherichia Coli, la cual produce trastornos gastrointestinales y, en casos graves, puede ocasionar la muerte.

Asimismo, hay investigaciones que fundamentan que el ajo reduce el riesgo de contraer determinados tipos de cáncer. En la Universidad Estatal de Pensilvania se descubrió que en las regiones donde se consume más ajo hay menor incidencia de este padecimiento, debido a las propiedades antioxidantes del ajo que protegen a las células del daño que provocan algunas sustancias tóxicas (radicales libres).

Aliento fuerte, pero saludable

Aunque el ajo es muy venerado por los amantes de platillos fuertemente condimentados, muchas personas se resisten a consumirlo por su olor penetrante y persistente, y porque su digestión no es sencilla. Para que no existan excusas presentamos los siguientes consejos a fin de que aproveches sus beneficios al máximo:

  • Consume ajo cuando esté duro y apretado, sin manchas ni arrugado.
  • Separa sólo los dientes necesarios de la cabeza y apriétalos para que sea más fácil quitarles la fina piel.
  • Para condimentar, úsalos enteros y después retíralos.
  • No deben freírse prolongadamente, porque se amargan.
  • El persistente olor a ajo se neutraliza con buches de agua fría, o con una solución de agua y vinagre o jugo de limón. También es útil masticar una ramita de perejil.
  • Para disminuir su penetrante olor antes de consumirlo, retira la piel debajo de un chorro de agua y déjalo secar.

Esperamos que con estos consejos puedas consumir tranquilamente este bulbo y no te prives de los beneficios que puede tener tu salud al comerlo habitualmente.

SyM - María Elena Moura

 

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