Ley antitabaco: por los no fumadores
SyM - Karina Galarza Vásquez
A pesar del rechazo de dueños de restaurantes y bares, la Ley General para el Control del Tabaco podría entrar en vigor hacia el segundo bimestre de 2008, una vez que el Senado de la República dé luz verde a la propuesta aprobada por la Cámara de Diputados, con la cual se prohibirá fumar en lugares públicos.
La llamada “ley antitabaco”, aprobada por los diputados el 6 de diciembre de 2007 en la Ciudad de México, ya ha empezado a causar “ampollas” en ciertos sectores del país, los cuales la han calificado discriminatoria y como atentado a los derechos de los fumadores.
Sin embargo, su intención no es prohibir el consumo de tabaco, sino establecer áreas donde se respire aire libre de humo. “Tan sólo consideremos que las estadísticas señalan que la población fumadora, entre 12 y 65 años, es aproximadamente 26.4% del total, lo que nos revela que la mayoría de las personas no tiene tal adicción; no obstante, se convierten en fumadores pasivos”, refiere el Dr. Justino Regalado Pineda, quien se desempeña como jefe del Departamento de Investigación en Tabaquismo del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) de la Secretaría de Salud, ubicado en la capital del país.
Humo asesino
De acuerdo con esta norma, una vez que entre en vigor estará prohibido a cualquier persona consumir o tener encendido cualquier producto de tabaco en los espacios 100% libres de humo. Asimismo, en lugares con acceso al público o en áreas interiores de trabajo, públicas o privadas, incluidas las universidades e instituciones de educación superior, deberán existir zonas exclusivamente para fumar, las cuales tienen que ubicarse en espacios al aire libre o en interiores aislados que dispongan de mecanismos que eviten el traslado de partículas hacia aquellos exentos de humo de tabaco, y que no sean paso obligado para los no fumadores.
En este sentido, es muy importante tener presente que el humo del cigarrillo contiene 4,700 sustancias que, al ser inhaladas, generan una serie de fenómenos que terminan dañando todos los órganos y sistemas, tanto de personas con tabaquismo como de fumadores pasivos.
“Entre ellas se encuentran tolueno, arsénico, amoniaco y benzopireno, por mencionar algunas, y todas son productos que, incluso, se utilizan en la fabricación de raticidas, insecticidas y pesticidas. Además, el humo contiene elemento radiactivo llamado polonio 210, que es uno de los venenos más letales y con el cual el exespía ruso Alexander Litvinenko fue asesinado (en 2006, mientras investigaba casos de asesinatos y tortura en Chechenia)”, advierte el entrevistado.
Si bien el humo del tabaco nos afecta a todos, los fumadores pasivos no siempre lo inhalan en la misma concentración. Por ejemplo, si hablamos de una persona que está en cierto “antro” saturado de humo por espacio de seis horas, termina inhalando cantidad equivalente a una cajetilla de cigarros. En otros espacios, donde el consumo no es tan intenso, dicho nivel disminuye y su equivalente en cigarrillos es menor, pero el punto es que no existen cigarros seguros.
“Estar expuesto a mínima concentración de humo ya es dañino para el individuo. Por ello, lo que persiguen las disposiciones de protección es que los no fumadores dejen de someterse a nivel alguno, aunque sea mínimo”, indica el Dr. Regalado Pineda.
El especialista agrega que como la muerte por tabaquismo no ocurre en forma inmediata, la gente e industria tabacalera se encargan de minimizar los daños; en consecuencia, los consumidores asumen que a ellos no les pasará nada. No obstante, sabemos que la mitad de los fumadores fallece prematuramente a causa de las múltiples enfermedades que se relacionan con el consumo de tabaco.
Lo que establece la ley antitabaco
Las críticas empiezan a surgir, a pesar de que todavía no entran en vigor las reformas a la Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores para el Distrito Federal y las modificaciones a la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles, las cuales obligan a dueños de restaurantes, cafeterías, bares, cantinas, discotecas y oficinas a separar físicamente, mediante un cristal o pared, las áreas de fumadores y no fumadores. Ante ello, en el sector restaurantero varios empresarios expresan su enojo porque muchos clientes fumadores preferirán ir a otro lugar, causándoles daño económico.
En dicha norma, se establece que restaurantes, bares y fondas deberán destinar 70% del espacio funcional a no fumadores, mientras el 30% restante será ocupado por los consumidores de cigarrillos.
También queda prohibido que las empresas tabacaleras realicen patrocinio de eventos deportivos o de otra índole, que la publicidad y promoción del tabaco esté dirigida a menores de edad, y que se empleen incentivos que fomenten la compra de cigarros.
“Se le ha dado mucha importancia a los espacios libres de humo, pero ésta no es la parte central de la ley. Los tabacaleros ya ‘echaron a andar’ a los restauranteros, hoteleros y ‘antreros’, pero lo que más le afecta y es donde menos atención se ha dado, es en el tema impuestos; en este caso, habría de incrementarse en 200 ó 300% con la finalidad de hacer el producto inalcanzable para los jóvenes, pues el costo de la cajetilla se elevaría a $100.00, y no tendrían dinero para gastar tal cantidad”, acota el Dr. Regalado Pineda.
Que no sea letra muerta
Lamentablemente, la sociedad mexicana es apática; entonces, para que se cumpla una disposición como la “ley antitabaco”, debe existir policía incorruptible, pues la primera intención de muchos consumidores de cigarrillos sería sobornar a la autoridad, en “actitud absurda porque el mismo ciudadano, en otras circunstancias y escenario, como en países industrializados, respondería como lo haría la colectividad, es decir, respetando las normas”, señala el investigador.
Lo que se requiere es que la sociedad se convenza de que esta medida es positiva para la sociedad, como todas las leyes, y que en realidad no se realiza o concreta para fastidiar a los ciudadanos, sino para mejorar la convivencia entre ellos. Así, nosotros mismos deberíamos ser quienes nos encarguemos de hacer cumplir las reglas.
“Estas mismas disposiciones en otras latitudes las hacen cumplir los propios ciudadanos, quienes no están de acuerdo en estar expuestos al humo de tabaco. Por tanto, cuando alguien enciende un cigarrillo, los demás individuos le exigen al dueño del restaurante que lo retire, o bien, llaman a la autoridad para que aplique la ley”, señala el especialista del INER.
En realidad, agrega el experto, no se trata de una ley antifumadores, sino para mejorar la calidad de vida de las personas que convivimos en el colectivo denominado sociedad mexicana. Así como todos estamos de acuerdo en llevar nuestro coche a verificar porque reconocemos que esto es elemento central para mejorar la calidad del aire, deberíamos estar de acuerdo en respetar las disposiciones de los espacios de fumadores para que todos podamos respirar aire sin humo.
La ley antitabaco hará prevalecer el interés del bien público, no de las tabacaleras. Además, no se trata de una regla contra los derechos de los fumadores, sino de proteger tres prerrogativas de la ciudadanía en general: la salud, la de los niños a tener adecuado desarrollo, y de todos a respirar aire libre de humo.
En contra
Los argumentos de quienes se oponen a esta ley van desde violación a los derechos de los fumadores, pérdida de empleos, mayor polarización social, cierre de restaurantes y bares, así como incremento en la corrupción.
La Cámara Nacional de la Industria Restaurantera (Canirac) ha sido una de las más activas en contra de las leyes antitabaco local y nacional, aunque Daniel Loaeza Treviño, vicepresidente de la asociación, aseguró que no están en contra de la disposición, pero sí consideran que está mal hecha.
Para ellos, de nada han servido las reuniones con diputados locales y federales, porque son diálogos de sordos. De acuerdo con información de dicha agrupación, sólo 3% de los restaurantes en la Ciudad de México podrán hacer el cambio en sus instalaciones que obliga la ley, ante lo cual, argumenta que esta ley antitabaco están provocando separación de clases, segregación, y pérdida de libertad de los ciudadanos.
Incluso, días después de darse a conocer las intenciones de legislar la prohibición de fumar en lugares públicos cerrados, un grupo de nueve personas fundaron la asociación Yo Fumador, cuyo objetivo es defender el derecho de los consumidores de cigarrillos. A la fecha, hay 25,000 afiliados a esta agrupación.
¿Por qué no puedo dejar de fumar?
De acuerdo con el Dr. Justino Regalado Pineda, el consumo de tabaco está vinculado íntimamente con la adicción, a lo cual se suma que los fabricantes han invertido tiempo y dinero para que su producto cause adicción inmediata, el humo se inhale más fácil, sea menos irritante, y posea olor y sabor menos desagradable.
De esta manera, los consumidores aceptan con mayor facilidad los cigarrillos, y así las tabacaleras cumplen su finalidad: que la nicotina llegue lo antes posible al cerebro, donde estimula zonas específicas, generando en el individuo la necesidad de obtener dosis cada vez mayores. Es por ello que dejar de fumar se torna cada vez más complicado si no se cuenta con ayuda, por ejemplo, de clínicas antitabaco.
SyM
Última actualización: 04-2013















