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11 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Sinusitis: inflamación o infección de senos paranasales

Miércoles 21 de junio del 2017, 08:41 pm, última actualización.

Es la inflamación o infección de uno o más senos paranasales, que son cavidades localizadas en los huesos del cráneo que circundan la nariz. Se trata de una condición que casi siempre se relaciona con enfermedades respiratorias, como alergia o gripe, y puede durar de 2 a 8 semanas (sinusitis aguda) o varios meses (crónica). Los síntomas incluyen dolor en la cara, cuello y cabeza, además de nariz tapada, tos que puede empeorar en la noche y malestar general.

Sinusitis
Sinusitis: inflamación o infección de senos paranasales

Cabe recordar que existen 4 tipos de senos paranasales: frontales, localizados en la frente; maxilares, en las mejillas, y etmoidales y esfenoidales, entre la parte alta de la nariz y las órbitas oculares. Todos ellos se unen a la cavidad nasal mediante pequeñas aberturas (orificios sinusales) y cumplen la función de aligerar el peso de la cabeza, dar resonancia a la voz y mantener la fortaleza y forma de los huesos craneales.

Para su protección, estas cámaras huecas están revestidas en su interior por tejido liso (mucosa) que se encuentra cubierto por una capa de mucosidad o líquido espeso; dicha sustancia se encarga de capturar a las impurezas que entran y es movilizada hacia la nariz por vellosidades similares a pestañas, llamadas cilios. Precisamente, la sinusitis se presenta cuando este sistema de drenaje falla, pues la acumulación de fluidos favorece la inflamación e infección.

Causas

Como se ha mencionado, el motivo primario que lleva a padecer esta condición es la obstrucción de los orificios que sirven para vaciar el contenido de los senos paranasales. Empero, ello puede ser ocasionado por varios factores:

  • Infecciones bacterianas de las vías respiratorias superiores (nariz y garganta) y oídos que alcanzan a las cavidades craneales.
  • Con menor frecuencia, infecciones virales (gripe, influenza) o por hongos microscópicos que no se tratan adecuadamente.
  • Rinitis alérgica o fiebre del heno. Reacción adversa a agentes como polen y cabello de animales, que desencadena inflamación en el interior de la nariz, lagrimeo, estornudos, generación de moco y congestión nasal.
  • Pólipos nasales. Se trata de formaciones carnosas en el área en que se unen los senos paranasales con la cavidad nasal; casi siempre se presentan en personas con alergia en vías respiratorias.
  • Desviación del tabique nasal. Cuando el hueso que divide las fosas nasales se encuentra fuera de su posición normal, favorece la mala circulación de aire y el padecimiento de infecciones, sobre todo en época invernal.
  • Rinitis vasomotora o no alérgica. Es la inflamación del interior de la nariz que se acompaña de estornudos y congestión nasal; ocurre de manera ocasional y no tiene causa precisa, aunque se relaciona con sensibilidad a ambiente seco, contaminación, cambios bruscos de temperatura o presión atmosférica, consumo de alimentos picantes y alcohol, emociones fuertes o reacciones secundarias a medicamentos.
  • Sistema inmunológico (de defensas) debilitado. Desnutrición, deshidratación, estrés, dormir mal, control deficiente de diabetes (alto nivel de de azúcar en sangre) y otros factores pueden reducir la resistencia a enfermedades, por lo que se favorece la complicación de padecimientos respiratorios.
  • Fibrosis quística. Enfermedad hereditaria que provoca la acumulación de mucosidad anormalmente espesa y pegajosa en pulmones y aparato digestivo.
  • Infección dental. En ocasiones, los microorganismos localizados en la raíz de dientes o muelas del maxilar superior pueden extenderse e invadir los senos paranasales.
  • Nadar con frecuencia. Es probable que al inhalar agua se generen infecciones respiratorias con mayor facilidad.

Síntomas

  • Dolor de cabeza.
  • Intenso dolor facial que se incrementa al tocar las regiones cercanas a la nariz (frente, cejas y mejillas).
  • Congestión nasal.
  • Fiebre.
  • Malestar general.
  • Secreción nasal, casi siempre verdosa, amarillenta o blanquecina.
  • Sangrado de la nariz (epistaxis).
  • Tos.
  • Dificultad para distinguir olores (hiposmia)
  • Dolor en el momento de masticar.
  • Pérdida de voz (afonía).
  • Mal aliento (halitosis) 

Diagnóstico

Es posible establecer la presencia de sinusitis mediante diversos recursos médicos:

  • Historia clínica. Permite conocer el estilo de vida del paciente, si ha sufrido infecciones respiratorias recientes o determinar posible alergia.
  • Exploración física. Ante todo, es importante para reconocer los síntomas, estado de la mucosa, presencia de pólipos, desviación de tabique, textura de la mucosidad y sensibilidad al tocar las zonas del rostro en donde se localizan los senos paranasales.
  • Radiografías y tomografías. Ambos sistemas funcionan con rayos X; el primero sirve para obtener imágenes planas (de frente o laterales) y el segundo en “rebanadas” de la estructura craneal. Se emplean en casos de difícil diagnóstico, como cuando hay absceso dental (acumulación de pus entre la raíz del diente y el hueso maxilar).
  • Exudado bucofaríngeo. Permite tomar muestras de la superficie de la garganta, a fin de determinar la presencia de bacterias y conocer qué medicamentos son más eficaces para su erradicación.
  • Pruebas cutáneas de alergia. Sirven para determinar la sustancia que genera reacciones adversas (alergeno), a fin de que el paciente la evite.
  • Estudios de motilidad ciliar. No es muy común, pero ayuda a determinar si hay drenaje adecuado de los senos paranasales y, por tanto, riesgo de sufrir sinusitis en forma recurrente.
  • En ocasiones aisladas se puede recurrir a pruebas de sangre para conocer el estado nutricional y del sistema inmunológico. 

Prevención

  • Evitar los cambios bruscos de temperatura. Protegerse adecuadamente del frío, pero sin cubrirse en exceso para no sudar.
  • Comer abundante cantidad de frutas, verduras y cereales integrales, pues son ricos en vitaminas y antioxidantes que fortalecen al sistema inmunológico y ayudan a resistir infecciones.
  • Erradicar el hábito de fumar.
  • Tomar 2 litros u 8 vasos de agua al día, ya que ayuda al mejor drenaje de los senos paranasales.
  • Evitar ambientes contaminados o con humo de tabaco, así como cambios bruscos de temperatura y climas demasiado secos.
  • Combatir las infecciones respiratorias de acuerdo a la prescripción médica y reportar cualquier complicación en el tratamiento.
  • Vacunarse cada año contra la influenza.
  • Bajo prescripción médica, tomar o aplicarse descongestionantes o lubricantes de la mucosa nasal cuando se tiene una infección respiratoria de las vías superiores.
  • En caso de alergia se debe evitar el contacto con la sustancia que desencadena efectos adversos, o atender una crisis apropiadamente y a la brevedad.
  • En personas sensibles a sustancias o cambios en el clima se recomienda el uso de humidificador ambiental, así como spray y gotas humectantes, pues mejoran la hidratación en el interior de la nariz.
  • Algunas personas con sinusitis crónica notan que el ejercicio mejora su condición, pues aumenta la cantidad de mucosidad nasal desechada. Sin embargo, la decisión de practicar deporte es personal, pues se han reportado casos en donde la actividad física empeora los síntomas.
  • Si el paciente usa anteojos, debe cerciorarse de que no aprieten al puente nasal.
  • Es de gran utilidad aprender a manejar adecuadamente el estrés y nerviosismo, ya que se incrementa la respuesta de las defensas del organismo y se reduce la incidencia de crisis alérgicas.
  • En quienes practican deportes acuáticos es conveniente mejorar la técnica de natación para no inhalar agua.

Tratamiento

En términos generales, el tratamiento de la sinusitis aguda requiere al menos 10 días, en tanto que el de la sinusitis crónica toma tres semanas o más. La terapia cubre estos puntos:

  • Las infecciones bacterianas se combatirán con antibióticos, mismos que siempre deben ser prescritos por el médico.
  • Como apoyo en los casos anteriores y cuando hay infección viral, se aliviará la obstrucción de las cavidades sinusales con descongestionantes y corticosteroides (derivados de la cortisona que reducen la inflamación).
  • Es de gran utilidad el uso de humidificador ambiental y solución salina nasal (puede ser una fórmula obtenida en laboratorio o agua de mar purificada), pues reducen la congestión.
  • Se necesita tomar mucha agua para diluir la mucosa.
  • En pacientes con rinitis alérgica se suele recurrir al uso combinado de descongestionantes y antihistamínicos (reducen la generación de histamina, sustancia relacionada con aumento en el flujo nasal, lagrimeo y estornudos).
  • La alergia puede mejorar con el uso de vacunas que ayudan a que el organismo reaccione con menor violencia hacia polvo, polen, pelo de animales, etcétera. Son es elaboradas y dosificadas por el alergólogo.
  • En casos graves de congestión se puede recurrir a cirugía para mejorar el drenaje del seno y eliminar material infectado (intervención endoscópica nasosinusal).
  • La desviación del tabique nasal se corrige mediante un procedimiento denominado septoplastia, que actúa exclusivamente sobre la estructura ósea sin modificar la apariencia externa de la nariz.
  • Cuando hay pólipos nasales y las infecciones se repiten a menudo, se aconseja que el paciente se someta a una intervención quirúrgica para remover definitivamente las protuberancias (polipectomía endonasal).
  • Los casos de debilitamiento del sistema inmunológico debido a alguna enfermedad (diabetes, cáncer, síndrome de inmunodeficiencia adquirida) requieren atenciones especiales para mejorar, y siempre correrán a cargo del médico tratante.
  • El absceso o granuloma dental exige uso de antibióticos, adecuada higiene bucal y, en ocasiones, cirugía.
  • La fibrosis quística es una enfermedad que hasta la fecha no tiene cura, por lo que su terapia se basa en prevención y tratamiento de los procesos pulmonares, buena nutrición, actividad física y apoyo psicológico.

Queda mencionar que, al generalizarse el uso de antibióticos en el combate a infecciones, las complicaciones graves de sinusitis paranasal se han vuelto poco frecuentes, aunque éstas pudieran ser diseminación de la infección a los huesos de la cara (osteomielitis) o a los tejidos que cubren al cerebro (meningitis), así como formación de abscesos (cúmulos de pus) en diferentes partes del cuerpo. Evítalos acudiendo a consulta con el otorrinolaringólogo en cuanto aparezcan los síntomas.

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