Juanetes, dolorosa deformidad
Sofía Montoya
Los juanetes son deformidades del dedo gordo del pie (primer ortejo) que generan prominencia ósea y afectan más a mujeres y ancianos. Aparecen por factores hereditarios o uso de calzado inadecuado, y se recurre a técnicas correctivas o cirugía para eliminar molestias.
Representan un problema para caminar, causan dolor y calambres, hacen que los pies luzcan poco atractivos y se pueden infectar; les llamamos juanetes, pero se les conoce científicamente como hallux valgus, y son una imperfección muy frecuente cuya gravedad se puede acentuar con el paso de los años, ocasionando malestares agudos durante la tercera edad si no hay tratamiento.
Este padecimiento consiste en un desplazamiento del primer metatarsiano (hueso que se encuentra en la base del primer dedo del pie) hacia el centro del cuerpo, en tanto que el dedo gordo se desplaza en sentido contrario (hacia los ortejos más pequeños) hasta que se coloca por encima o debajo del siguiente dedo; esta deformación causa una prominencia que en ocasiones adquiere grandes proporciones y que, debido a la fricción generada al caminar, puede ser muy dolorosa.
Los principales síntomas pueden resumirse en dolor a lo largo del margen medio del pie (justo debajo del dedo gordo), molestias al calzarse los zapatos, aparición de una callosidad a nivel del juanete, irritaciones e incomodidad en los dedos cercanos (principalmente el segundo ortejo) y debilidad de la piel en la zona afectada, que puede lastimarse con facilidad.
Si no se siguen medidas correctivas, con el tiempo se presenta una deformidad severa; el periostio (membrana que recubre el hueso) y tejidos de la articulación se vuelven más gruesos, formando una masa fibrosa y densa que genera inmovilidad y dolor punzante que imposibilitan el movimiento. Asimismo, la piel de la región luce enrojecida, aumenta su temperatura y acumula líquido que llega a infectarse.
Causas
Los juanetes pueden aparecer por motivos diversos, entre los que destacan:
- Uso de zapatos demasiado estrechos y altos (tacones).
- Factores genéticos.
- Malformaciones de los huesos del pie.
- Alteraciones en la forma de caminar (como cuando se gira el pie hacia dentro).
- Enfermedades inflamatorias de las articulaciones, como artritis reumatoide y artrosis.
- Ligamentos demasiado débiles.
- Sobrepeso.
- Permanecer muchas horas de pie y realizar caminatas largas.
- Pie plano u otras enfermedades de estas extremidades.
La aparición de juanetes se observa con mayor frecuencia en personas cuya edad rebasa los 25 años (raramente ocurren en niños) y las mujeres son más propensas a padecerlos debido al uso de calzado demasiado estrecho y con tacones altos, de más de 4 centímetros. Lo cierto es que en la mayoría de los casos no hay una causa única, sino una combinación de dos o más de los factores antes mencionados.
Cabe resaltar que no todos los abultamientos que se presentan en esta región son ocasionados por una desviación del hueso, sino que también puede ocurrir un engrosamiento de la membrana conjuntiva que rodea a la estructura ósea y que se encarga de su crecimiento y espesor, formando una masa fibrosa por debajo de la piel en forma de capas, como una cebolla, llamada colagenosis. Para no errar en el diagnóstico, el paciente debe acudir a un podólogo u ortopedista para someterse a simple valoración de los síntomas y, de ser necesario, a un estudio radiográfico.
Soluciones
Si los juanetes no son dolorosos y no impiden el uso de calzado adecuado (no estrecho ni alto), los especialistas aconsejan sencillas medidas que detengan la evolución de la imperfección y devuelvan al pie su forma original. Por lo general, los pasos a seguir son:
- Evitar el uso de calzado inadecuado (zapatillas estrechas y con tacones altos) y preferir aquél que no termine en punta, de textura blanda y que no comprima los dedos.
- En ocasiones se recomiendan aparatos ortopédicos que corrigen la deformidad o posturas inadecuadas al pisar; estos accesorios amortiguan la articulación y protegen al juanete de irritaciones. También hay dispositivos que separan el primer y segundo dedos al dormir.
- Emplear protectores que eviten el roce del juanete con el zapato.
- En caso de pie plano, el uso de plantillas será obligatorio.
- Si la deformación se presenta junto con una contractura (rigidez involuntaria y duradera) del tendón de Aquiles se darán estiramientos y ejercicios para rehabilitarlo.
En aquellos pacientes con dolor o deformación excesivos que no permiten caminar con normalidad, se indica la cirugía como solución. Hay más de 200 técnicas de corrección quirúrgica, y el especialista determinará cuál es la idónea en cada caso, dependiendo del grado de deformidad, la edad del paciente o la causa.
La recuperación puede ser lenta en tanto los tejidos blandos y de la articulación se vean afectados; asimismo, se requiere terapia de rehabilitación y la administración de medicamentos que ayuden a controlar el dolor o alguna posible infección.
Entre las novedades quirúrgicas destaca la llamada cirugía percutánea, que consiste en la realización de tres pequeñas incisiones de 3 milímetros, gracias a las que se elimina hueso saliente y se corrigen los ejes alterados. No está completamente probada, pero sus resultados hasta el momento son alentadores y el tiempo de recuperación es mucho menor que con otras intervenciones, las cuales requieren tres meses como mínimo para que el paciente camine en forma parcial, o mucho más tiempo si la persona es de la tercera edad.
El mejor tratamiento para los juanetes es la prevención, por lo que cualquier individuo que note la aparición de un juanete debe acudir de inmediato a un podólogo u ortopedista para llevar tratamiento. Recuerde que toda deformidad que no es tratada puede progresar, y a la larga ocasionará molestias que en algún momento se pudieron evitar.
SyM
Última actualización: 06-2012

















