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11 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



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Mujeres mexicanas ignoran secuelas del papiloma humano

Jueves 20 de abril del 2017, 11:34 am, última actualización.

Reciente encuesta confirma la necesidad de mejorar las estrategias de combate contra el virus del papiloma humano en México, ya que, de otra forma, los índices de prevalencia y mortalidad a causa de tumoraciones en el cuello del útero no mejorarán.

Papiloma humano en mujeres mexicanas
Mujeres mexicanas ignoran secuelas del papiloma humano

Desde hace más de 15 años, la muerte asociada al cáncer del cuello de la matriz ocupa un lugar preponderante en México, a tal grado que cada año mueren casi 5,000 mujeres por esta enfermedad. La condición primaria para el desarrollo de dicho tumor maligno es la aparición de algunos tipos del virus del papiloma humano (VPH), los cuales tienen un potencial canceroso que podría nulificarse en gran medida si se practicaran regularmente estudios de citología vaginal o Papanicolau.

Sin embargo, antes de llegar a ese punto habría que reflexionar en la información que se tiene acerca de los efectos que produce este virus, el cual, de acuerdo con una encuesta dada a conocer recientemente, es desconocido para 40% de las mujeres mexicanas.

Tal cifra y otras más fueron reveladas por un estudio que se llevó a cabo bajo la supervisión de uno de los laboratorios farmacéuticos más importantes del mundo, el cual dispuso que se analizara a 1,000 mujeres: jóvenes universitarias, trabajadoras de entre 22 y 26 años, así como madres de familia que tuvieran hijas de entre 9 y 17 años.

Los resultados son desalentadores, ya que se demostró que únicamente 30% de las mujeres que estudian una carrera profesional o que se desempeñan en el campo laboral, reconocieron al cáncer cervicouterino como la principal consecuencia del VPH.

Situación actual

El panorama que se presenta desde principios del decenio 1990-2000 sobre este problema es contradictorio y nos deja un sabor agridulce. Por un lado, es verdad que la cantidad de mujeres que fallecen cada año a causa de cáncer cervicouterino se ha mantenido prácticamente estático y que ello no es del todo deseable, pues todos esperaríamos ver cifras más reducidas, pero por el otro no podemos negar que se ha registrado notable avance con respecto a la detección y tratamiento de este mal, ya que en realidad la población femenina portadora del papilomavirus ha aumentado en forma dramática.

En otras palabras, si el trabajo de los servicios médicos hubiera permanecido igual que hace década y media, sin cambiar estrategias ni hacer trabajo de difusión, hablaríamos de un número de defunciones proporcionalmente mayor y mucho más alarmante.

Así lo establece el Dr. Carlos Eduardo Aranda Flores, especialista en Oncología Ginecológica y colposcopía adscrito al Hospital Ángeles del Pedregal, quien explica que hay 490 mil casos nuevos de cáncer cervicouterino anualmente a nivel mundial, y se calcula que para el año 2015 se duplicaran las cifras si no se toman acciones importantes.

“Casi todos los casos de cáncer cervicouterino están vinculados al VPH, pero es importante destacar que este agente viral también se relaciona con cáncer de ano (90% de las veces), tumores en el pene y la vulva (40%), y entre 3 y 15% de las lesiones cancerígenas en cabeza y cuello”, afirma el especialista.

Médicos sin pacientes

La encuesta que nos ocupa revela que las mujeres mexicanas no tienen entre sus prioridades visitar al médico para una revisión periódica, pues sólo 1 de cada 2 mujeres trabajadoras o universitarias asiste al médico entre 2 y 3 veces al año. Lo terrible es que menos del 45% de ellas visita al ginecólogo.

Dichas cifras resultan preocupantes, pues cada día 12 mujeres mueren a causa del cáncer cervicouterino y miles más son atendidas hasta que el padecimiento se encuentra en etapas muy avanzadas, dice el Dr. Aranda Flores, quien enfatiza que las normas vigentes establecen que el método de detección más accesible en todo el mundo es el Papanicolau, aunque en ciertos casos se debe recurrir a la colposcopía.

Aunque parezca raro, en 90% de los casos el VPH se elimina sin la intervención médica o del propio paciente, por lo que se puede afirmar que la lucha se debe dar en la trinchera del 10% restante, siempre y cuando corresponda a uno de los tipos de virus que potencialmente podrían generar cáncer, además de lesiones en la piel menores como mezquinos. Hablamos, en primera, de aquellos que afectan con mayor frecuencia los genitales externos (labios mayores, menores, pene, glande), designados con los número 6 y 11; en segundo término se encuentran los más dañinos, los llamados 16 y 18, que afectan al cuello de la matriz y son los más frecuentes en México y en América Latina, lo que tal vez se deba a condiciones genéticas o étnicas.

Información y nivel sociocultural

El Dr. Aranda Flores, quien ha participado activamente en la realización de las Normas Nacionales de Cáncer del Cuello Uterino y Mamario de la Secretaría de Salud, establece que los resultados de la encuesta resultan lógicos porque “es evidente que el nivel de información es mucho mayor entre las mujeres universitarias que en aquellas que pertenecen al área rural, las cuales pueden pensar que les ‘estamos tomando el pelo’ al preguntarles por el VPH”.

Sin embargo, llama la atención que, a pesar de que tienen un nivel sociocultural elevado, “la mayoría de las encuestadas que están en vías de ser profesionistas tienen amplio desconocimiento de esta infección viral y sus repercusiones. No se trata de causar una ‘papilomafobia’ o miedo al VPH, ni de sobredimensionar el problema, aunque sí hay que reconocer que es un problema severo”.

El experto comenta que este tipo de cáncer es poco frecuente en Estados Unidos, donde la preocupación principal del sistema de salud son los tumores de mama; no obstante, cuando se analiza a la población latina y de raza negra de esa nación se observa que en ellas hay mayor índice de tumoraciones en el cuello del útero, lo cual supone que pueden existir factores genéticos de por medio, pero también culturales y educativos que confluyen hacia ese comportamiento.

Aranda Flores es claro: “Las mujeres de raza blanca tienen mayor cultura para ir con el médico. El VPH es tan frecuente en Estados Unidos y Europa como en México, pero el cáncer cervicouterino es menos común en países desarrollados por los métodos de detección oportuna que se siguen con puntualidad desde hace mucho tiempo”.

Vacuna disponible

Desde junio de 2006 se cuenta con una vacuna contra el VPH, la cual es avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, por sus siglas en inglés) estadounidense.

En México está disponible desde el mes de septiembre del 2006 a nivel de consulta privada, informa el entrevistado, quien explica que “se trata de un recurso que previene la infección, pero no cura el cáncer. Se llama cuadrivalente o tetravalente porque actúa contra cuatro virus, los de tipo 6 y 11, con una efectividad de 90% frente a las verrugas o condilomas acuminados (formaciones abultadas en las que la piel se une a una membrana mucosa), y también funciona como barrera de los denominados 16 y 18, por lo que previene 70% del cáncer en el cuello de la matriz”.

El interés por vacunarse tempranamente está justificado porque, cuando una mujer inicie su vida sexual, estará protegida. “Debemos admitir que nadie avisa a sus padres que va a tener relaciones sexuales, y por ello esta medida de prevención no sobra. No hay más que seguir el consejo de los expertos: debemos vacunar a todos porque esa es la mejor manera de controlar o erradicar la enfermedad, tal como ha sucedido en el caso de poliomielitis, paperas o sarampión”.

El futuro nos depara una serie de nuevas vacunas, las cuales cubrirán un espectro más amplio. En este momento se ensaya con antídotos que contrarresten la acción de 8 virus. Mientras esto ocurre, es muy probable que la vacuna forme parte de la Cartilla Nacional de Vacunación, aunque ello no quiere decir que el gobierno deba pagarla o distribuirla gratuitamente.

La cara de la vacuna

  • Se puede aplicar desde los 9 años y hasta los 26.
  • Previene lesiones cancerosas tempranas (displasias).
  • Los estudios se realizaron en 13 países. México colaboró con más de 1,300 mujeres voluntarias de entre 16 y 26 años.
  • Se aplica en el hombro, preferentemente en el brazo no dominante.
  • Consta de tres dosis: la segunda aplicación al segundo mes de la primera, y la última cuando haya transcurrido el sexto mes.
  • Promete 99% de seguridad, con muy pocos efectos secundarios (0.2 al 0.6 %).
  • Está contraindicada en embarazo y lactancia.

SyM - Juan Fernando González García

 

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