Tratamientos para condiloma acuminados o verrugas genitales - SyM
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Tratamientos para condilomas, lo que debes saber

Martes 11 de abril del 2017, 05:15 pm, última actualización

Cuando el resultado del Papanicolaou o colposcopía indica la presencia de verrugas genitales, es preciso someterse a procedimiento médico para eliminarlas. La elección de éste depende del número de lesiones, localización y preferencia del paciente sobre el manejo de la condición.

Tratamientos para condilomas

El virus del papiloma humano (VPH) da lugar a la formación de pequeños crecimientos (verrugas blandas) sobre la piel y membranas mucosas, los cuales son conocidos como condilomas acuminados. Suelen aparecer en pene, testículos, vulva, uretra, vagina, cuello del útero y alrededor del ano.

Existen aproximadamente 130 tipos diferentes de VPH, siendo más comunes los denominados 6 y 11, que se caracterizan por causar abultamiento, aspereza y verrugas genitales fácilmente visibles. Asimismo, otras variantes que también se asocian con cambios pre-malignos y malignos en el cuello del útero son los llamados 16, 18, 31, 39, 45, 51, y 52, señala el Dr. César Bonilla Gutiérrez, adscrito al servicio de Ginecología del Hospital General de Zona No. 53, Los Reyes, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con sede en el Estado de México.

El experto agrega que el tratamiento adecuado para cada paciente se elige “a partir de la cantidad de condilomas, forma de los mismos y lugar de presentación, sobre lo cual se llega a cierto consenso con la paciente para que el método terapéutico le resulte lo más confortable posible”. Entre ellos se encuentran la aplicación de medicamentos, electrocirugía, crioterapia y láser, mismos que serán explicados más adelante.

Primeros pasos

De acuerdo con el especialista, al sospechar la presencia de condilomas es necesario realizar exploración genital, mediante la cual se pueden observar dichas lesiones. “Por ejemplo, en mujeres el examen pélvico permite identificar crecimientos sobre las paredes vaginales o en cuello del útero; asimismo, para localizar alteraciones que no se detectan a simple vista se utiliza la colposcopía (procedimiento para observar el interior de la vagina y cuello uterino con ayuda de un microscopio especial, llamado colposcopio)”.

Tales estudios siempre se complementan con citología vaginal o Papanicolaou (consiste en tomar muestra de tejido del cérvix o cuello de la matriz, la cual se analiza al microscopio después de aplicarle tinción especial), debido a que permite verificar si estos cambios son malignos o no.

Al confirmar la presencia de lesiones sospechosas en el cuello uterino, se procede a tomar una biopsia (muestra del tejido anormal) y se envía a un laboratorio, donde se somete a análisis patológico diferente al de la tinción del Papanicolaou, con el fin de indicarán con mayor certeza si los cambios son benignos o malignos.

Paralelamente se debe efectuar una prueba de detección y tipificación de VPH, a fin de saber si se tiene predisposición o no a desarrollar cáncer cervicouterino. Del resultado de los estudios médicos dependerá la elección del tratamiento; por ejemplo, si el resultado presenta serotipos agresivos de virus, como 16, 18, 31, 33 o 35, las siguientes colposcopías deberán realizarse cada 4 meses e, incluso, en mujeres que ya no deseen tener más hijos (con paridad satisfecha), se llega a recurrir a la histerectomía (extracción quirúrgica del útero o matriz).

Independientemente del tipo de VPH que cause la infección, las verrugas deberán ser atendidas. “No obstante, es preciso resaltar que las terapias disponibles tienen limitaciones, ya que hasta la fecha no hay método alguno que erradique las verrugas, mantenga la eliminación y destruya el virus. De ahí que sea necesario tomar en cuenta que las tasas se recurrencia son 20 a 30%; además, todos los recursos terapéuticos pueden causar efectos secundarios, como comezón, quemaduras, erosiones múltiples y dolor”, advierte el Dr. Bonilla Gutiérrez.

Ahora bien, el abordaje clínico en cada caso se determinará con base en serie de factores, los cuales pueden condicionar la elección, entre ellos están:

  • Número, tamaño y distribución anatómica de las lesiones, así como extensión, tiempo de evolución y resistencia a otros tratamientos.
  • Estado inmunológico y edad de la paciente.
  • Eficacia, disponibilidad y facilidad de aplicación del método terapéutico.
  • Toxicidad y costo.
  • Preferencia de la paciente y efectividad previa de la terapia.
  • Experiencia del especialista con el método que va a utilizar y lugar donde se efectúe el mismo.

Por lo que toca a los hombres, cabe señalar que se puede colocar ácido acético sobre las lesiones para identificar si se trata de condilomas, aunque esto es poco común. En ellos es más habitual optar por tomar una muestra de tejido para realizar la prueba de detección y tipificación del virus por PCR, a fin de determinar el abordaje médico.

Diversos tratamientos

La tendencia general de los diferentes métodos terapéuticos consiste en tratar las lesiones clínicas con el fin de controlar la enfermedad, aliviar la ansiedad del paciente y mejorar su autoestima.

De acuerdo con el Dr. Bonilla Gutiérrez, las terapias indicadas para condilomas se clasifican de la siguiente manera:

1. Administrados por el paciente. Se trata de medicamentos en presentación de pomada, los cuales incluyen:

  • Podofilotoxina. Cuando su concentración es al 0.5% es eficaz en condilomas de pene y lesiones cutáneas vulvares, y al 0.15% es útil para verrugas anales (también puede utilizarse al 10 o 25% con una aplicación  semanal). Aunque su riesgo de toxicidad es bajo, puede provocar irritación local leve y tras finalizar el tratamiento se presentan recurrencias (reaparición de las heridas) frecuentes.
  • 5-fluorouracilo. Es poco efectivo y muy irritante, aunque puede ser de utilidad en las lesiones mucosas. En caso de aplicarse debe hacerse bajo estricto control médico por el riesgo de ulceraciones de larga duración.
  • Imiquimod al 5%. A diferencia de los tratamientos disponibles, no destruye las verrugas, sino modifica la respuesta inmunitaria del organismo infectado por el VPH, lo cual conduce a la eliminación de los condilomas. Tiene el inconveniente de ser muy irritante, por lo que el paciente debe lavarse perfectamente el área luego de 6 a 10 horas de haber efectuado la aplicación. Al terminar la terapia, la posibilidad de que se presente recurrencia del problema es muy baja, tan sólo 13% a las 12 semanas.

2. Aplicados por el médico. A decir del especialista, los métodos terapéuticos que sólo deben ser administrados por médicos capacitados, también llamados tratamientos quirúrgicos, son:

  • Electrofulguración. Destruye el tejido anormal mediante exposición intensa a fuente de calor. Para ello, el médico se apoya en instrumento llamado electrobisturí o electrocauterio, el cual quema las lesiones; tiene la ventaja que pueden ser eliminadas en una sola sesión.
  • Crioterapia. Permite erradicar verrugas y evitar que se multipliquen; primero se procede a limpiar las lesiones y piel circundante, luego se humedece pedazo de algodón con nitrógeno y se aplica en los condilomas. Puede experimentarse ardor leve y la zona tornarse color blanco, lo cual se debe a que las células se están muriendo; dicho tejido desaparece en 2 a 4 semanas.
  • Láser. Extirpa las verrugas de manera eficiente, ya que vaporiza los condilomas, por lo que es importante que el equipo médico utilice mascarillas especiales, a fin de evitar que su organismo absorba residuos infecciosos.

“Una vez que los condilomas han desaparecido, es fundamental que el paciente tenga consultas de control durante los primeros 3 meses, que es cuando más recidivas (reaparición de las lesiones) se producen. Asimismo, se le orienta y resuelven todas las dudas que tenga acerca del padecimiento, cuidados y recurrencias”, acota el Dr. Bonilla Gutiérrez.

Es importante tener presente, al recibir diagnóstico y tratamiento adecuados, que los condilomas son controlables y siempre hay que estar pendientes de la reaparición de los mismos, especialmente en las mujeres, cuyas lesiones pueden pasar inadvertidas con mayor facilidad.

De ahí la importancia de que tanto ellas como los hombres acudan a evaluación médica en cuanto sospechen la presencia de lesiones condilomatosas, y de que las mujeres, como medida preventiva, acudan periódicamente con su ginecólogo para someterse a chequeo general y citología vaginal o Papanicolau en cuanto inicien su vida sexual activa.

Finalmente, es importante señalar que la presencia de condilomas en uno de los miembros de la pareja prácticamente es diagnóstico de infección en el compañero o compañera, por lo que está indicado examinarlo o examinarla para identificar la presencia de lesiones. También puede ser de interés la realización a ambos de estudios encaminados a descartar la presencia de otras infecciones de transmisión sexual.

SyM - Karina Galarza Vásquez

 

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