Cómo evitar la deshidratación de la piel - SyM
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Piel sin sed

Miércoles 19 de abril del 2017, 10:13 am, última actualización.

Si te preguntas qué puedes hacer para evitar resequedad en la piel, la respuesta es muy sencilla: agua. Cuando este líquido se bebe en cantidad adecuada y se utiliza crema hidratante, es notable la mejoría en su aspecto, salud y resistencia a factores ambientales.

Piel sin sed
Piel sin sed

Dice una frase muy conocida que “el agua es vida”, y es verdad. Este elemento es tan importante como el aire que respiramos, ya que se requiere para el buen funcionamiento de toda célula o tejido, y sabemos que interviene en múltiples funciones de nuestro organismo, como circulación de la sangre, digestión, regulación de temperatura corporal, lubricación de articulaciones o combate a enfermedades.

Se estima que 20% del total de este líquido que hay en nuestro cuerpo se localiza en la piel, y gracias a su presencia podemos mantener a dicho órgano saludable, suave y radiante.

La razón es que el agua, entre otras cosas, ayuda a eliminar toxinas, limpia los poros y fomenta la generación de aquellas proteínas que dan firmeza y elasticidad (colágeno y elastina), sin dejar de mencionar que parte del sudor se combina con secreciones grasosas (sebáceas) para formar una película protectora natural, llamada manto hidrolipídico.

De forma particular, el contenido del vital líquido en la piel varía de acuerdo con cada capa:

Región

Proporción

  •  Hipodermis. Zona más profunda, unida a órganos que hay debajo y formada principalmente por grasa.

20%

  •  Dermis. Contiene vasos sanguíneos, glándulas sebáceas y sudoríparas, así como colágeno y elastina.

70 a 80%

  •  Epidermis. Estrato protector que además contiene melanocitos, responsables del color de la piel.

60 a 65%

  •  Capa córnea. Parte superficial formada por escamas y sostenida por la epidermis.

10 a 15%

Cuando la cantidad de agua en la capa córnea es inferior a 10%, la piel se seca, pierde brillo y se marchita, en gran medida porque disminuye la segregación de sustancias que componen su manto y la epidermis queda expuesta a agresiones.

Los principales motivos para que la pérdida de agua en la piel son la actividad física, clima, estrés, enfermedades y tratamientos de limpieza agresivos. La deshidratación también depende de la edad, pues al paso de los años las células cutáneas se producen con mayor lentitud y no tienen la misma vitalidad, por lo que capa córnea no cumple como barrera eficaz.

Por cierto, se piensa que la piel que permanece expuesta a rayos solares, calor y contaminación sufre mayor pérdida de agua; sin embargo, este líquido también se evapora por acción de aire acondicionado y calefacción, tan comunes en oficinas y centros de trabajo, además de que el clima frío tiene la peculiaridad de generar vasoconstricción (disminución en el diámetro de los vasos sanguíneos), traduciéndose en menor circulación y abasto de nutrientes.

Los síntomas de piel deshidratada son:

  • Pérdida de elasticidad (tirantez) y fuerza (flaccidez).
  • Aspecto grisáceo y opaco (sin luminosidad).
  • Irritación y comezón.
  • Acumulación de células muertas.
  • Aparición de líneas o surcos.
  • Imperfecciones en la pigmentación.
  • Presencia de quistes o granitos similares a amaranto (miliums).
  • Asfixia cutánea (seca en la superficie y grasa por dentro).

Así, para embellecer la piel, darle apariencia firme y retrasar su envejecimiento, es fundamental beber agua suficiente y protegerla con crema hidratante, tratamientos hidratantes y filtro solar. A continuación te brindamos consejos para lograrlo.

Hidratación por dentro

El agua de nuestro organismo se encuentra en constante movimiento y renovación; ejemplo de ello es que en un día perdemos entre 1,000 y 1,500 ml a través de la orina, 800 a 1,000 por sudor y respiración, además de entre 100 y 200 en materia fecal.

Parte de la tan necesaria hidratación de la piel se consigue mediante el agua contenida en alimentos, sobre todo cuando consumimos frutas y verduras, en las que el vital líquido forma aproximadamente 90% de su composición. Además, es importante incluirlas en la dieta porque proporcionan vitaminas (A, B, C y E) y minerales (hierro, zinc, selenio) que son indispensables para el mantenimiento del tejido cutáneo.

Más importante aún es la aportación de agua bebida. En términos generales, se estima que una ingesta adecuada es de 2 litros u 8 vasos al día, aunque esta cantidad podría ser ligeramente mayor si se realiza práctica deportiva constante o se habita en zonas calurosas.

Para cubrir esta cuota se sugiere tomar un par de vasos con agua simple al despertar, dos más a media mañana, otro tanto igual por la tarde y los restantes un par de horas antes de dormir. No se aconseja beber demasiado líquido de una sola vez (un litro, por ejemplo), ya que se pierden minerales en forma excesiva a través de la orina.

Ahora bien, sabemos que esto no es fácil si no estamos acostumbrados, y por ello es importante señalar que se pueden ingerir otros líquidos. Los más recomendables son jugos de frutas y verduras, pues además aportan nutrientes, así como las infusiones o tés, que relajan, reconfortan y ayudan a la digestión.

Las bebidas rehidratantes, utilizadas por deportistas, son muy buenas porque contienen sales y, sobre todo, son excelente opción para quienes practican rutina de ejercicio o si es temporada de calor. Sólo debemos aclarar que deben ingerirse con moderación si se tiene propensión a acumular líquidos, se sufre hipertensión (presión arterial elevada) o se padecen problemas renales (en riñones). Además, debe tomarse en cuenta que en una botella se incluye generalmente más de una ración.

No se aconsejan las bebidas con cafeína (café, refresco de cola, té negro), ya que esta sustancia es diurética, es decir, nos hace eliminar agua y tiene una función opuesta a la que se persigue. Asimismo, bebidas gaseosas y jugos industrializados tienen el inconveniente de contar con gran cantidad de azúcar añadida, y no son las más indicadas para personas con sobrepeso.

Una recomendación más: no debe tomarse agua únicamente al sentir sed, pues esta sensación es un aviso por parte del cuerpo de que ya existe cierto grado de deshidratación.

Hidratación por fuera

El uso de cremas hidratantes, lociones y demás productos de la industria cosmética es ideal porque cumple el objetivo de reforzar la acción del manto hidrolípico, pero también hidratan y nutren a profundidad, gracias a que poseen combinación de vitaminas, minerales, coenzimas y aceites.

Un aspecto importante para saber qué producto elegir entre la gran variedad que ofrece el mercado, es conocer la forma en que actúan y las necesidades personales; por ello, debemos diferenciar dos clases de productos y sus respectivas indicaciones:

  • Hidratante. Aporta agua que requieren las células para su correcto funcionamiento, actuando en las capas más profundas de la piel. Se suelen acompañar de vitaminas A, C y E, minerales, aminoácidos y ceramidas. Como sólo restablecen la hidratación, se recomiendan en términos generales a personas jóvenes, con piel normal, grasa o mixta, así como en clima caluroso.
  • Humectante. Actúa como barrera de protección, evitando la evaporación del agua que contiene el tejido; además, favorece la captación de agua del ambiente, integrándola a la superficie y reestableciendo el manto de la piel. Son productos ricos en glicerina, urea, alatoína o pantenol, que se aconsejan más para adultos y personas mayores, en piel seca o reseca y clima frío.

De acuerdo con especialistas, todas las personas debemos utilizar cremas faciales y corporales desde temprana edad y, mejor todavía, bloqueador solar en caso de exposición constante al Sol para evitar problemas relacionados con arrugas prematuras y cáncer de piel.

Erróneamente se piensa que las pieles grasas y mixtas no necesitan cremas. Lo cierto es que, aunque pueden prescindir un poco de la humectación, también requieren hidratación abundante, sobre todo porque suelen perder agua a causa de limpiadores, jabones y lociones que alteran su equilibrio y pueden darle aspecto maltratado.

Vale la pena hacer mención de aquellos aspectos que pueden ayudar a mejorar la hidratación de la piel mediante la ayuda de crema:

  • La aplicación debe ser después del baño, ya que el producto se desliza con facilidad y la piel absorbe los principios activos.
  • Es importante utilizar productos con filtro de protección solar en días calurosos (aunque el cielo esté nublado), en playa o montaña.
  • Exponerse a lluvia, agua de mar o alberca deshidrata la piel, pues el líquido se evapora junto al que conforma el manto hidrolipídico.
  • Mascarillas y tratamientos de hidratación profunda son muy recomendables, y su efecto mejora cuando se aplican después de una exfoliación (eliminación de células muertas).
  • La piel trabaja de día y se repara durante el sueño; es posible ayudarla con el uso de crema hidratante en horario vespertino y crema regeneradora durante la noche.
  • La piel sensible también necesita humectación, de modo que se aconseja el uso de productos hipoalergénicos con factor de protección solar., así se evitará la formación de manchas.
  • Es necesario emplear cremas de acuerdo con las características de cada persona. Un cutis graso puede sufrir daño con la aplicación de productos para piel reseca, y viceversa.

Por último, queda recomendar el control de estrés mediante técnicas de relajación y práctica deportiva, así como dormir entre 7 y 8 horas diarias, ya que esto también favorecerá la salud de la piel, su balance y buena hidratación.

SyM - Sofía Montoya

 

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