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Hiperqueratosis

Miércoles 22 de enero del 2014, 08:49 am, última actualización.

La piel es el órgano más extenso del organismo, cuya capa más superficial es la epidermis, la cual protege al cuerpo frente al entorno que lo rodea gracias a la queratina (proteína que le otorga esta función protectora), que además posee habilidad para regenerarse y reconstituirse.

Hiperqueratosis

A este continuo proceso de renovación natural se le conoce como función queratínica o queratogénesis, que ocurre aproximadamente cada 28 días e implica un cambio permanente del tejido epidérmico para compensar la pérdida constante de células del llamado estrato córneo, es decir, la capa más externa de la epidermis, coloquialmente llamados “pellejitos” producidos por quemaduras leves de la luz solar y otras causas.

Sin embargo, la eliminación de estas células es sensible a diversos factores internos o externos, provocando alteraciones como la hiperqueratosis, que hace más lenta la regeneración celular, dando como resultado la acumulación excesiva de queratina y, por tanto, el engrosamiento del estrato córneo, lo cual afecta el aspecto de la piel, haciéndola más áspera, con tonalidad amarillenta y opaca, e incluso comprometiendo sus funciones depurativas y secretoras.

En este sentido, se puede definir en términos generales la hiperqueratosis como el engrosamiento de la piel provocado por la acumulación excesiva de queratina de células muertas descamadas, dando origen a callos o callosidades, ya que no permite la renovación adecuada de las capas externas de la piel debido a fricción constante, inflamación crónica, eccema o por trastornos genéticos como la ictiosis (piel de pescado).

Causas

Esta acumulación excesiva de queratina en las capas superficiales de la piel  que produce engrosamiento ocurre como respuesta normal contra factores como:

  • Fricción constante.
  • Inflamación crónica.
  • Presión persistente.
  • Eccema.
  • Exposición frecuente o excesiva a radiación solar.
  • Manipulación de químicos irritantes y/o sustancias estimulantes.
  • Obesidad. 

Con menor frecuencia la hiperqueratosis se desarrolla sobre piel que no está irritada, tal es el caso de trastornos genéticos como la ictiosis, en la cual la piel está seca y escamosa similar a la de pescado. Por su parte, la hiperqueratosis epidermolítica  es enfermedad de origen hereditario poco común en la que casi todo el cuerpo del bebé tiene apariencia enrojecida y descamada.

Síntomas

Los signos más frecuentes de hiperqueratosis están relacionados con el impacto de los factores mencionados:

  • Pies. Produce callos y callosidades debido al roce o fricción continua por usar tacones, calzado apretado o abierto. Estas malformaciones se presentan comúnmente en los dedos irritados de los pies y en las plantas. Asimismo, en el borde del talón se forma capa gruesa de piel que se agrieta y tiene fisuras, la cual se ha relacionado con obesidad, por la sobrecarga del peso en las extremidades. También hay que mencionar los juanetes, deformidades en los dedos de los pies. De la misma manera estas afecciones se han atribuido a deshidratación.
  • Manos. Surgen callos y la piel se torna más gruesa y áspera en las palmas y dedos debido a constante presión y/o fricción por manipular objetos de gran peso o de textura rugosa, o bien, si se está expuesto a químicos irritantes. Es común en escolares debido a que escriben con frecuencia y en fumadores, ya que los químicos que contiene el cigarrillo provocan engrosamiento de la capa externa de la piel de los dedos. Consumir drogas también tienen efectos sobre la superficie cutánea, especialmente la cocaína.
  • Codos y rodillas. En este caso la epidermis se torna oscura y más gruesa de lo normal. Aunque la piel que cubre estas partes del cuerpo es más resistente para proteger las articulaciones de golpes y del constante movimiento y fricción con diferentes superficies y texturas, dicho tejido es vulnerable a la hiperqueratosis por apoyarse sobre codos y arrodillarse continuamente.
  • Cara. Eccema y acné son las principales afecciones del rostro debido a la obstrucción del flujo normal de sebo hacia la superficie de la piel (hiperqueratosis folicular), formando microcomedones o espinillas que pueden evolucionar a comedones (barros) tanto inflamatorios (punto blanco), abiertos (puntos negros) o con pus. O bien, por exposición a alergenos, que atrofian el flujo normal de las secreciones de los folículos de la epidermis, dando lugar a costras o piel engrosada en las áreas afectadas, aunque esta condición no es exclusiva de la cara, pues puede ocurrir en cualquier sitio donde haya irritación.
  • Cualquier parte del cuerpo. Pueden presentarse las siguientes afecciones en la piel, caracterizadas por la acumulación excesiva de queratina: 
    • Liquen plano. Si se desarrolla dentro de la boca es de apariencia similar a parche blanco de encaje; en el resto del cuerpo es escamoso de color violeta y provoca comezón.
    • Queratosis solar o queratosis actínicas. Se manifiesta como un bulto con escamas o costra en la superficie de la piel, de color marrón o rojizo, causado por una exposición excesiva a la radiación de la luz del Sol; es común en ancianos y puede convertirse en cáncer.
    • Queratosis seborreicas. Son pequeños crecimientos de piel no cancerosos, frecuentemente de color canela, marrón o negro. Pueden aparecer en cara, tronco, brazos y piernas.

Cuando la hiperqueratosis se debe a causas de origen genético pueden aparecer los siguientes trastornos:

  • Ictiosis. Consiste en piel seca con apariencia similar a escamas de pescado con tendencia a engrosar y producir leve picor. Por lo regular, la ictiosis afecta manos y pies, pero puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, como tronco, cuello y cara.
  • Hiperqueratosis epidermolítica. Enrojecimiento y descamación en casi toda la piel del cuerpo del recién nacido. Hay formación de ampollas y escamas gruesas de piel que tienden a infectarse, situación que se acentúa con el tiempo de manera progresiva.

Diagnóstico

En caso de tener callos, callosidades o eccema crónico, el médico puede diagnosticar la causa de la hiperqueratosis al revisar la historia clínica personal, síntomas y al examinar la piel afectada. Asimismo, puede considerar los siguientes aspectos de acuerdo al caso:

  • Antecedentes familiares de problemas de la piel.
  • Si padece algún tipo de alergia.
  • Frecuencia con la que se expone al Sol.
  • Uso de dentadura postiza o aparatos de ortodoncia.
  • Mordedura inconscientemente de mejillas y lengua.
  • Adicción al tabaco o a alguna sustancia estimulante.
  •  Si se está en contacto con químicos y de qué tipo. 

En caso de que los síntomas estén relacionados con alguna alergia, el especialista puede solicitar más exámenes para evaluar esta condición.

En muy pocas ocasiones el médico podría ordenar una biopsia (muestra de tejido para examinarla en el laboratorio) para confirmar el diagnóstico, sobre todo si sospecha que las manchas o lunares por exposición a la luz solar son lesión pre o cancerosa.

Si el paciente es recién nacido que presenta ampollas, escamas o lesiones con hiperqueratosis de manera generalizada en casi todo su cuerpo, el especialista podría revisar y considerar la historia clínica familiar, así como la evolución de los síntomas para determinar si se trata de un padecimiento de origen genético.

Tratamiento

El especialista indicado para diagnosticar y tratar problemas de hiperqueratosis es el dermatólogo, aunque dependiendo del caso, es común que para el tratamiento de callos y callosidades en los pies se consulte también al podólogo e incluso al ortopedista de ser necesario.

En general, el esquema terapéutico para las alteraciones cutáneas provocadas por excesiva acumulación de queratina depende del tipo, lugar, gravedad y la causa. Sin embargo, la mayoría de los tratamientos van encaminados a disminuir la apariencia gruesa y áspera de la piel, los cuales consisten en la aplicación de cremas tópicas especiales, suavizantes, exfoliativas e hidratantes hechas a base de ingredientes queratolíticos que disuelven la queratina.

Asimismo, se suelen aplicar compuestos a base de ácido salicílico o dióxido de carbono sobre callos y callosidades para suavizarlos y luego retirarlos. Es muy importante acudir con el especialista para que los retire de forma segura y así evitar infecciones cutáneas.

También existen cremas con alfahidroxiácidos, urea o tretinoína que aplicados sobre la piel afectada ayudan a ablandar las capas acumuladas de queratina, eliminar la piel engrosada, reducir la pérdida de humedad y aumentar la hidratación.

En caso necesario, puede recurrirse a la cirugía para extirpar la piel afectada o la corrección de deformidades en los pies, por ejemplo, si la hiperqueratosis forma parte de un cuadro de afección ortopédica.

Prevención

Siempre es mejor prevenir que remediar. Por ello, tomar en cuenta las siguientes recomendaciones puede evitar afecciones y/o complicaciones en la piel en caso de hiperqueratosis.

Para callos y callosidades en los pies:

  • Utilizar zapatos cómodos, de preferencia cerrados para estimular la lubricación natural de la piel.
  • Calzar zapatos de materiales naturales (piel, tela de algodón), ya que los sintéticos propician mayor humedad y exponen al pie a un mayor desgaste por la fricción.
  • Evitar el uso de tacones mayores a cuatro centímetros de alto.
  • Hidratar constantemente la piel de los pies, en especial los talones, con cremas indicadas para este fin.
  • Optar por el uso de medias y calcetines de algodón, que absorben mejor la humedad y protegen de la fricción.
  • Uso de plantillas especiales o almohadillas, para un ajuste adecuado, a fin de evitar fricción constante con el calzado.
  • Abstenerse de limar callos y callosidades, ya que puede propiciar la aparición de úlceras o lesiones que deriven en infecciones bacterianas.
  • No caminar descalzo.
  • Consultar al especialista. Dermatólogo, podólogo y/o ortopedista según sea el caso.

Para manos:

  • Uso de guantes apropiados para realizar actividades que puedan afectar la piel de las manos, como la manipulación de objetos pesados o ásperos y el contacto con químicos irritantes.
  • No fumar ni consumir sustancias estimulantes, ya que provocan dermatitis seborreica e hiperqueratosis en la piel de las manos, donde es evidente el efecto de estos hábitos.

Para codos y rodillas:

  • No apoyarse sobre codos y rodillas.
  • Usar protecciones como coderas y rodilleras, así como cojinetes si se requiere.
  • Evitar la fricción continua en esas zonas.

En general, es importante:

  • Evitar la exposición excesiva a los rayos del Sol.
  • Aplicar cremas con filtro de protección solar.
  • No rascarse las lesiones para prevenir infecciones cutáneas.
  • Ante cualquier anomalía en la piel consultar al especialista. 

Consulta a tu médico.

SyM

 

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