Medición de reflejos oculares en caso de accidente - SyM
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Medición de reflejos

Jueves 23 de marzo del 2017, 10:46 am, última actualización

Acto reflejo es toda aquella respuesta involuntaria y estereotipada (siempre es la misma) del organismo ante un estímulo externo determinado, y que forma parte de una serie de pautas hereditaria que comparte la especie humana. A diferencia del instinto, los reflejos son de carácter local (no comprometen a todo el organismo, sino a una pequeña parte de éste) y no aseguran la supervivencia.

Reflejos, Pupilas

La base fisiológica de estas reacciones o movimientos sin control es una sencilla asociación de células nerviosas que llamamos arco reflejo, en el cual intervienen sólo dos terminales nerviosas: una que recibe un estímulo y lo dirige hacia la médula espinal (conjunto de cuerpos neuronales que se localizan en el interior de la columna vertebral y que junto con el encéfalo forma al sistema nervioso central), y otra que desencadena una respuesta. Así, estos hechos suceden lejos del cerebro y, por lo tanto, no somos conscientes de ellos ni es posible controlarlos.

Un ejemplo servirá para aclarar este concepto: cuando nos pinchamos un dedo con una navaja, la impresión dolorosa será recogida por los corpúsculos sensoriales de la piel y se transmitirá por los nervios táctiles hacia la médula espinal, en donde, sin darnos cuenta, se produce una corriente de respuesta que se dirige a los músculos y hace que la extremidad se aleje del instrumento punzocortante para evitar el daño.

De este modo, la revisión de los actos reflejos es un instrumento de gran utilidad para determinar algún posible daño en la médula espinal e, incluso, puede ayudar a elaborar el diagnóstico de una persona accidentada o que se ha desvanecido.

Algunos tipos de reflejos que se pueden estudiar son:

  • Rotuliano. Un impacto seco en el tendón que se localiza debajo de la rótula ocasiona la extensión de la pierna.
  • Aquíleo. Al golpear el tendón de Aquiles se genera la flexión del pie hacia abajo.
  • De Babinski. Si se recorre la parte externa de la planta del pie con un objeto con punta, como un bolígrafo, ocurre la inmediata flexión de los dedos (ortejos).
  • Cutáneo superficial abdominal. Cuando se raspa un lado del abdomen se produce la contracción de los músculos y la desviación del ombligo hacia el costado estimulado.
  • Mentoniano. Al golpear el mentón hacia abajo, con la boca entreabierta, la respuesta es la elevación de la mandíbula.
  • Faríngeo. Estimular a la mucosa faríngea produce elevación del paladar blando.
  • Pupilar. Si aumenta la luz ambiental, las pupilas (parte central del iris por la que entra luz al globo ocular) se hacen más pequeñas; en cambio, en la obscuridad se dilatan.
  • Pupilar a la proximidad. Cuando un objeto se acerca a la cara, las pupilas se contraen y los ojos convergen (se hacen bizcos).
  • Corneal. Rozar la parte central del ojo o córnea produce el cierre de los párpados (incluso puede haber parpadeo antes de que exista contacto con la superficie del globo ocular).

Ahora bien, es importante señalar que sólo algunas de estas mediciones son empleadas en primeros auxilios, ya que la información que proporcionan es de mayor utilidad para un neurólogo, traumatólogo o médico general y, ante todo, porque su adecuada observación requiere de cambios de posición del paciente y ejercicios repetitivos que no son viables en caso de emergencia.

¿Qué hacer?

  • La observación de los reflejos oculares y algunos táctiles es de utilidad para efectuar una evaluación general de aquella persona que ha sufrido accidente, severo traumatismo (golpe), intoxicación, hemorragia, asfixia, descarga eléctrica e insolación.
  • Primeramente, se verificará el estado de conciencia del accidentado y se efectuará rápida inspección de pies a cabeza. Se le aflojará la ropa (pantalón, corbata, cinturón y zapatos) y de ser posible se le colocará en una posición cómoda. Llama al servicio de emergencias, o pide a alguien más que lo haga.
  • En caso de que no se haya presenciado el percance y el accidentado no sea capaz de decir la causa de su estado, se revisará la zona cercana para determinar qué pasó. Busca cables de corriente eléctrica, sustancias tóxicas o instrumentos que pudieran generar lesiones.
  • El estado de las pupilas puede darle pistas sobre lo que le ocurre a la víctima. Si son más grandes de lo normal (dilatadas), puede tratarse de estado de choque (piel pálida y fría, pulso débil y respiración superficial), hemorragia severa, agotamiento por calor o uso de estimulantes como cocaína o anfetaminas. Cuando son más pequeñas de lo habitual (contraídas), la causa puede ser insolación o uso de narcóticos (morfina, opio o heroína). Otra posibilidad es que las pupilas no sean de igual tamaño, por lo que se puede sospechar de herida en la cabeza o parálisis.
  • Si cuentas con una linterna pequeña, alumbra con ella al ojo y observa si la pupila se contrae (en caso de que no tengas fuente luminosa, abre intempestivamente el párpado superior y observa la misma reacción). Cuando no hay reacción en uno o ambos ojos, sospecha de daño neurológico grave.
  • Trata de tocar la córnea o de acercarle un hilillo de algodón para ver si el párpado se cierra. La falta de respuesta en uno o ambos ojos es posible señal de problemas en el sistema nervioso.
  • Pellizca o pincha la parte interna del brazo o pierna, la cual debe moverse como respuesta. Puede tratarse de un caso grave cuando no hay reacción en uno o ambos hemisferios.

Evita

  • Forzar al accidentado mientras observas sus reflejos.
  • Lastimarlo al tratar de tocar la córnea o al pellizcarlo.
  • Moverlo cuando se cree que pudo sufrir una lesión en la médula espinal.
  • Alarmar a la víctima, personas que estén cerca y a uno mismo al sacar conclusiones precipitadas sobre problemas mayores (recuerda que el funcionamiento del sistema nervioso puede alterarse por la acción de algunos medicamentos y estimulantes).
  • Continuar con la inspección de los reflejos si existe alguna lesión o condición que pongan en peligro la vida. Considera que detener una hemorragia o reanimar el ritmo cardiaco es más importante.
  • Levantar a la persona, a menos que sea para ponerla a salvo de una situación de riesgo potencial.
  • Hacer más de lo necesario mientras llega la ayuda profesional.

Recuerda

  • Es muy importante que proporcione toda la información que tenga sobre el accidentado al personal de emergencias.
  • Además de revisar los reflejos, una evaluación completa consiste en obtener el pulso del paciente, observar cómo es su respiración, determinar si se presentan movimientos involuntarios (convulsiones) y detectar posible fractura, sangrado o causa de intoxicación, entre otros factores. Nunca bases tus conclusiones en un solo parámetro de diagnóstico.

¿Cuándo acudir al médico?

  • En caso de que no se observen actos reflejos habituales ante los estímulos que se dan.
  • Al tener sospecha de lesión o golpe en la columna vertebral.
  • Si se cree que la persona afectada sufre intoxicación, choque eléctrico, golpe de calor o sobredosis de alguna sustancia.
  • Cuando hay hemorragia copiosa o dura más de 4 a 10 minutos.
  • Si se presentan heridas que se han contaminado con polvo, tierra u otras sustancias. También si fueron ocasionadas por un animal.
  • En caso de fractura.

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