Retinoblastoma, cáncer en los ojos en niños - SyM
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Retinoblastoma, cáncer que afecta al ojo del niño

Miércoles 21 de junio del 2017, 03:55 pm, última actualización

La formación de tumoraciones en los tejidos internos del globo ocular es un padecimiento que, cuando no se diagnostica y atiende oportunamente, puede poner en riesgo no sólo la vista, sino también la vida del menor. Aprende a distinguir las manifestaciones y evolución de retinoblastoma, es por el bien de tus hijos.

Retinoblastoma, Cáncer en el ojo

Al hablar de cáncer hacemos referencia a una serie de enfermedades que tienen un denominador común, que es la transformación de un grupo de células normales en otras que se comportan de manera peligrosa para el cuerpo humano, ya que impiden el funcionamiento normal del órgano en que se encuentran, además de que se pueden diseminar a otras zonas y dañar sistemas esenciales.

Uno de los padecimientos de este tipo es el retinoblastoma, “tumor maligno dentro del ojo que se presenta en las primeras décadas de vida, concretamente durante la edad preescolar”, explica el Dr. Juan Carlos Bravo Ortiz, jefe del servicio de Oftalmología del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI, localizado en la capital del país y perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Siendo más específicos, este cáncer se genera por la alteración de la retina, que es la capa de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del globo ocular y que luego convierte las imágenes captadas en señales eléctricas para enviarlas al cerebro, a través del nervio óptico, a fin de que sean reconstruidas e interpretadas.

El especialista en oftalmología pediátrica comenta que este tumor es característico de células retinianas en desarrollo, y es por esta razón que se presenta en niños. Asimismo, destaca que “tiene origen genético (por problemas en un fragmento de un cromosoma), y en aproximadamente 40% de los casos es heredado de padres a hijos. También puede surgir por la mutación (alteración) espontánea de células, sin que se hayan definido las causas, aunque hay hipótesis referentes a un virus que pudiera ser el generador, además de otros factores, como desnutrición y exposición a agentes ambientales”.

Las estadísticas indican que el retinoblastoma es el tumor intraocular maligno más frecuente en la infancia, sin olvidar que entre los tipos de cáncer que afectan a los niños ocupa el lugar 5 ó 6. A pesar de esto, se debe considerar que hay otros padecimientos de este tipo mucho más frecuentes entre los menores de edad, como las leucemias (grupo de enfermedades de la médula ósea que implican un aumento incontrolado de glóbulos blancos o leucocitos).

Cabe mencionar que el retinoblastoma puede afectar a uno o ambos ojos, aunque es más común lo primero. Además, como ocurre con otras tumoraciones, su tratamiento en etapas tempranas es de gran importancia para prevenir su diseminación (metástasis) a zonas aledañas del ojo y, en casos severos, a regiones distantes como cerebro, columna vertebral, huesos y vísceras.

Aparición silenciosa

El Dr. Bravo Ortiz comenta que existen varios síntomas de retinoblastoma, pero dos de ellas destacan por ser más comunes y distintivas.

La primera de ellas es la alteración en la apariencia de la pupila. “A través de ‘la niña’, del centro del ojo, normalmente observamos un espacio u orificio oscuro, y en él, cuando se visualiza un reflejo luminoso, se nota una tonalidad roja (es común observar esto al tomar fotografías con flash); en cambio, cuando notamos un color claro en la pupila, o la luz que se refleja es blanquecina (leucocoria), se sabe que hay una lesión que debe evaluarse de inmediato”.

Otro signo consiste en que uno o ambos ojos se desvían (estrabismo), pues esto muestra que puede haber inestabilidad en la movilidad ocular, o bien, un problema de visión que hace que los órganos visuales no se fijen y se desvíen.

“Además de lo antes dicho, los padres deben tener en cuenta los antecedentes familiares de retinoblastoma y, cuando los hay, deben ser más precavidos en sus observaciones, así como llevar a sus hijos a revisiones periódicas al especialista”, señala.

Otros posibles síntomas de tumor en la retina pueden ser dolor y enrojecimiento del ojo, visión deficiente o borrosa, pupila dilatada, cambio en el color del iris (heterocromía) y profusión (uno o ambos globos oculares sobresalen notablemente de la órbita). Sin embargo, el oftalmólogo subraya que dichas manifestaciones “son ocasionales o confusas; por lo general, el retinoblastoma no da señales claras en su estado inicial, y por eso no se detecta tempranamente. Por ello, aunque es probable que el problema inicie desde la lactancia, se suele diagnosticar hasta los dos años de edad en promedio”.

A pregunta expresa, el Dr. Juan Carlos Bravo afirma: “No es fácil de descubrir; sin embargo, la madre y el padre están muchas horas al cuidado del niño, viéndolo a los ojos. Entonces, al notar cualquier anormalidad, deben acudir al oftalmólogo a evaluación”.

Detección y tratamiento

El diagnóstico de retinoblastoma no es sencillo, y para realizarlo se debe recurrir a algunas pruebas en las que son indispensables tanto equipo especial como la pericia por parte del médico que examina. Algunas de las pruebas que pueden realizarse son:

  • Examen oftalmológico con dilatación de la pupila, a fin de observar el fondo del ojo y el estado de la retina.
  • Tomografía (sistema de rayos X que permite obtener gráficos “en rebanadas” del interior del cráneo), resonancia (procedimiento que consigue imágenes del cuerpo con ayuda de poderosos imanes y ondas de radio) o ultrasonido (uso de ondas sonoras de alta frecuencia para el estudio de órganos), a fin de evaluar el estado del ojo y posible diseminación del tumor.

Por otra parte, el oftalmólogo indica que “se están realizando investigaciones para determinar claramente los marcadores del retinoblastoma, es decir, sustancias que pueden descubrirse en cantidades anormales en la sangre, orina o tejidos, y que revelan la existencia de tumores específicos. Con ello podrían hacerse pruebas de diagnóstico rápidas y confiables, ya que por ahora es difícil revisar a todos los niños periódicamente para realizar detecciones tempranas. Hay otras urgencias en salud ocular infantil, y el tiempo y los recursos que se dedicarían para encontrar casos de este tipo de cáncer nos haría pasar por alto otros problemas más frecuentes”.

De acuerdo con el especialista, el tratamiento de retinoblastoma a seguir dependerá de la gravedad del problema. “Si la detección es temprana y el tumor pequeño, hay varias medidas a las que podemos recurrir, entre ellas la congelación de la zona afectada (crioterapia), administración de fármacos contra el cáncer (quimioterapia) o aplicación de rayo láser sobre el tumor y a sus alrededores, tanto para destruirlo como para bloquear la irrigación sanguínea que nutre a la región afectada. Esto reduce al tumor, que en ocasiones llega a desaparecer por completo”.

No obstante, cuando el cáncer en retina “ocupa más del 50% del globo ocular, se debe realizar una cirugía radical, es decir, se retira el ojo, pues no hay otra manera de controlar al tumor”.

En caso de que el retinoblastoma afecte a los dos ojos, “se trata de salvar uno de ellos, el que esté menos dañado, ya que, por fortuna, el avance del padecimiento no se da a la misma velocidad. El globo ocular que permanece también es tratado con los recursos antes mencionados, además de que es común el empleo de radiaciones para eliminar las células malignas (radioterapia).

Se debe subrayar que la recuperación y perspectiva de vida serán mucho mejores cuando la detección y el tratamiento se realicen en etapas iniciales del padecimiento, ya que el retinoblastoma puede comprometer a otras partes del organismo y diseminarse por continuidad (invadiendo tejidos cercanos) o utilizando como vehículos a los vasos sanguíneos, líquido cefalorraquídeo (protege al cerebro y médula espinal) y vasos linfáticos (vías empleadas por el sistema de defensas). Por desgracia, cabe señalar que las expectativas son poco favorables cuando las células malignas están muy extendidas.

Los niños que son atendidos a tiempo suelen llevar una vida relativamente normal, estudiar, trabajar y formar una familia, aunque deben someterse a revisión médica constante y de por vida. “Siempre está el riesgo de que puedan desarrollar otros tumores, como en la glándula pineal (localizada en la base del cerebro, encargada de funciones diversas como controlar el inicio de la pubertad, inducir el sueño y favorecer el crecimiento óseo), sin olvidar que el retinoblastoma puede reactivarse o que el uso de quimioterapia y radioterapia, lamentablemente, pueden generar algún tipo de cáncer más adelante”.

Finalmente, el Dr. Bravo señala: “Hay que hacer énfasis en la detección de los datos de alarma, como son la pupila blanca y el estrabismo, y llevar al niño que los manifieste a un oftalmólogo, a fin de que reciba la atención adecuada. Es verdad que estos problemas visuales no significan necesariamente que el pequeño tenga retinoblastoma, pero son signos claros de padecimientos que requieren tratamiento”.

SyM - Rafael Mejía

 

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