¡A proteger la piel en invierno!
SyM - Sofía Montoya
Bajas temperaturas y humedad que caracteriza al invierno pueden causar estragos en la piel si no se tienen los cuidados necesarios, pues ésta puede resecarse, lucir opaca, áspera y sufrir incómoda sensación de estiramiento. ¡Evítelo!
Si bien es cierto que la piel cuenta con métodos de defensa que le permiten soportar los embates climáticos, concretamente fina capa de grasa y agua (hidrolipídica) segregada por glándulas especializadas, los factores adversos contribuyen a deteriorar esta protección y, por ende, originar daños que aceleran su proceso de envejecimiento.
Para que esto no ocurra, es posible llevar a cabo medidas que ayuden a que la piel se conserve en perfectas condiciones mediante el uso de productos o cremas hidratantes, nutritivos o que actúan como filtros de las emisiones solares, además de que se debe tener cuidado de seguir nutrición adecuada y evitar tabaco y alcohol, los cuales interfieren en la salud de la epidermis.
A fin de lograr esta misión, le proporcionamos una serie de consejos que pueden ser de mucha utilidad para que el frío no le tome por sorpresa ni le haga una mala pasada.
Piel sin sed, piel bien hidratada
El deterioro de la capa hidrolipídica deja la piel “al descubierto”, con lo que pierde agua con facilidad. Para solucionar esta deficiencia recomendamos:
- Proteger la piel mediante una crema hidratante que sea más rica en antioxidantes (sustancias que previenen el envejecimiento), nutrientes y grasa de la que caracteriza a los productos empleados en verano.
- La crema elegida se aplicará no sólo en el rostro, sino también en cuello, brazos, manos, piernas, pies y tronco. Esta labor se repetirá dos veces al día para aliviar la sensación de estiramiento.
- Las personas con cutis seco pueden utilizar, además de crema, mascarillas hidronutrientes 1 o 2 veces por semana. Se debe hacer especial énfasis en codos y rodillas, que son regiones que se resecan con facilidad.
- Quienes tienen cutis sensible o problemas particulares en la piel deben ser cuidadosos con los cambios bruscos de temperatura, ya que pueden afectarla a largo plazo.
- No es recomendable abusar en el uso de prendas invernales demasiado cerradas o ceñidas, pues la falta de oxigenación impide que el organismo transpire correctamente, lo que a su vez puede provocar descamación de la piel.
- Proteja sus labios con lápiz hidratante para evitar que se corten o resequen
- Aplíque crema hidratante todos los días en las manos y use guantes si la exposición al frío es prolongada.
- Si su nariz tiende a enrojecer a causa del frío, elimine de su dieta café, alcohol, alimentos muy condimentados o tabaco, ya que provocan mala circulación, como .
- No se fíe de los días nublados o, si sale de vacaciones, de sitios con poco Sol, de modo que no olvide aplicarse filtro solar, sobre todo entre las 12 y 15 horas.
- Los aficionados a deportes de invierno deben extremar estas precauciones cuando se exponen a rayos solares y bajas temperaturas de las altas montañas, ya que de otra forma su piel sufrirá serios estragos.
Ojo con la dieta
Antes que de cualquier producto, la piel toma sus nutrientes de los alimentos que consumimos, por lo que el cuidado “desde dentro” es básico para obtener buenos resultados:
- Combata adecuadamente las agresiones del invierno tomando alimentos ricos en vitamina A, sustancia que defiende a la piel del frío, evita resequedad del cutis, grietas en los labios e incluso previene la formación de sabañones (manchas rojas en pies y manos, principalmente, debido a mala circulación, la cual se acentúa en climas fríos). Este nutriente se encuentra en leche, mantequilla, quesos, hígado y yema de huevo.
- También es muy útil el consumo de vitamina C (abundante en cítricos, jitomate, pimiento verde y coliflor), ya que aumenta las defensas y funciona como antioxidante.
- Es conveniente que en época de frío se consuman alimentos con mayor cantidad de calorías, ya que esto ayuda a todo el organismo a defenderse del frío y, por tanto, beneficia a la piel.
- Por supuesto, se deben ingerir cuando menos 2 litros de agua al día. Puede repartirlos durante toda la jornada bebiendo dos vasos antes de cada comida y antes de dormir, hasta acumular ocho en total.
¿Cambios de temperatura? ¡Nunca!
Nuestra piel puede verse afectada de manera considerable si se expone a cambios bruscos de temperatura, generando resequedad, descamación, falta de brillo e incluso pequeñas heridas. Evite este problema mediante sencillas medidas, pero eficaces:
- Si tiene que exponerse a climas fríos, elija prendas de tejido térmico (algodón), es decir, aquellas que además de conservar el calor mantiene la piel seca y permiten que se evapore el sudor.
- Mantenga la temperatura ambiental en 22º centígrados, pero recuerde que la humedad también es necesaria, por lo cual es recomendable instalar un humidificador.
Nada como un baño tibio
Además de los cambios de temperatura, la piel sufre en invierno la agresión de baños muy calientes y prolongados. Aunque esta práctica puede ser aparentemente satisfactoria, lo cierto es que una ducha demasiado vaporosa remueve el manto hidrolipídico, generando las consecuencias que ya conocemos: deshidratación y resequedad.
Por ello, los dermatólogos recomiendan baños rápidos y con agua tibia y, en la medida de lo posible, utilizar jabones con pH neutro, es decir, aquellos que respetan la estructura y química de la piel.
No todo es negativo
Sin embargo, no todo es negativo para la piel en invierno, ya que esta época del año puede ser muy buena para someterse a sesiones de peeling, que es un tratamiento muy útil para remover capas de la piel, a fin de eliminar arrugas finas, marcas de acné o pequeñas manchas.
Este procedimiento se realiza mediante diversos ácidos, aparatos que lijan la piel o rayo láser, el cual deja el cutis muy sensible y, por ende, más expuesto a sufrir daño por el Sol. Cierto que en invierno continúa activo el “astro rey”, pero sus radiaciones son menos intensas que en verano, por lo que implican menor riesgo.
El peeling se agrupa en tres categorías:
- Profundo. Es realizado con alta concentración de ácidos, o rayo láser; es el más agresivo, por lo que el rostro se hincha y queda muy sensible aproximadamente durante una semana, amén de que permanece rojizo por 30 días o más. Está indicado para personas que tienen la piel muy marcada por cicatrices de acné y para quienes desean “rejuvencer”, pero sólo después de los 50 años.
- Mediano. Es menos agresivo y deja la piel rojiza durante tres días, aunque posteriormente se descama y pone rosada. La recuperación total se produce después de 15 días, cuando normalmente está indicada otra sesión. Es ideal para terminar con manchas y líneas de expresión.
- Superficial. Mucho más suave, puede hacerse durante todo el año; sólo deja la piel rojiza y sensible por tres días, pero necesita repetirse 2 ó 3 veces, con intervalos quincenales. Resuelve poros abiertos, pecas y líneas no muy marcadas.
Esperamos que estos consejos ayuden a prevenir molestias en la piel y a mantenerla saludable para que luzca de la mejor manera durante las fiestas de fin de año. El esfuerzo es mínimo comparado con los resultados.
SyM
Última actualización: 05-2013

















