Carotenemia: la piel cambia de color
SyM - Juan Fernando González G.
El excesivo consumo de alimentos con betacarotenos, como naranja y zanahoria, puede hacer que su piel cambie de tono. No se asuste: todo se resuelve con un ajuste en su dieta, aunque no debe dejar de acudir a revisión médica para descartar algún padecimiento.
Como sucede en muchos aspectos de la vida, sólo ponemos atención en ellos cuando advertimos que han dejado de ser como acostumbraban. Este hecho es muy común al referirnos a temas de salud, pues en muchas ocasiones descubrimos cuáles son las características y funcionamiento de nuestro organismo hasta que algo cambia y afecta nuestra calidad de vida.
En este contexto, los trastornos de la piel llaman poderosamente la atención por ser señal fácil de visualizar de algún desorden, mismo que puede ser “superficial” y frecuente, como en el caso de alergias o acné, u ocasionado por problemas internos. Dentro de este rubro se encuentra la carotenemia, alteración que hace que el tono de la piel se torne amarillo o anaranjado, y que preocupa sobremanera a quien la padece.
Afortunadamente, y a pesar de su espectacularidad, se trata de un estado que casi siempre es pasajero e inofensivo, de modo que sus consecuencias son, en la mayoría de los casos, puramente visuales y estéticas.
Carotenemia, cuestión dietética
El origen de esta alteración se encuentra en los carotenos, que son los responsables de la coloración anaranjada o rojiza que tienen ciertas verduras, frutas y hasta algunos alimentos de origen animal. Se conocen aproximadamente 600 compuestos de esta familia, pero los más conocidos son el betacaroteno (excelente antioxidante que es utilizado por el organismo para elaborar vitamina A) y el licopeno (agente que le proporciona su tono característico a los jitomates).
Es un hecho que para padecer carotenemia hay que comer gran cantidad de vegetales y frutas, como lo hacen los vegetarianos, o ingerir dosis considerablemente elevada de productos vitamínicos que contengan carotenos. Lo más común, en todo caso, es que la coloración amarilla o anaranjada se localice en manos y pies.
Algo interesante y digno de mencionar es que este desequilibrio también puede ser síntoma de anorexia (pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio) y vigorexia (realizar ejercicio físico de manera obsesiva), enfermedades en las que el individuo sufre distorsión de la percepción de su constitución física, lo cual hace que consuma grandes cantidades de vegetales y frutas.
No confundir
Existen otras alteraciones relativas a la pigmentación que podrían confundirse con la carotenemia. La más semejante es la ictericia o coloración amarillenta de la piel, misma que se debe a la acumulación de bilirrubina, un subproducto de los glóbulos rojos viejos y que suele vincularse con diversos trastornos del hígado, como la hepatitis (inflamación ocasionada casi siempre por infecciones virales).
No obstante, cabe señalar que la carotenemia sólo afecta la coloración de la piel y las mucosas, mientras que la ictericia involucra la región blanca de los ojos (esclera o esclerótica). Por ello, este síntoma suele ser empleado por los médicos para establecer una diferenciación en el diagnóstico entre una y otra condición.
Mención aparte merece la xantomatosis, padecimiento en el que se producen depósitos de material graso amarillento en la piel (sobre todo en palmas de las manos y plantas de los pies), órganos internos y sistema en donde se producen los anticuerpos (mononuclear fagocítico o reticuloendotelial). Se caracteriza porque los valores de lipoproteínas, en particular de colesterol LDL o “malo”, aumentan con la edad y ocasionan alto índice de infartos (se estima que 85% de los hombres con este trastorno han experimentado un ataque cardíaco antes de cumplir 60 años).
Otra enfermedad que cambia la pigmentación dérmica es la argiria, que se caracteriza por coloración gris-azulada a consecuencia de la ingesta excesiva de plata. Los individuos que cursan con este padecimiento son consumidores habituales de fármacos o complementos vitamínicos que contienen grandes cantidades de sales de este mineral, así como trabajadores de la industria metalúrgica.
Si esto le resulta extraño, más lo será enterarse de otro padecimiento, llamado crisiasis, que se refiere a la acumulación de oro en los tejidos. En esta enfermedad la piel adquiere pigmentación similar a la del caso anterior.
Una más de estas inusuales enfermedades es la metahemoglobinemia, que se caracteriza por la coloración azul de la piel (cianosis). En este caso, cierta alteración de la hemoglobina se traduce en la incapacidad de los glóbulos rojos para transportar el oxígeno. Las persona puede adquirir este extraño padecimiento congénitamente (de nacimiento), o bien, por consumir algún fármaco o tóxico.
Hipotiroidismo y otras enfermedades relacionadas con carotenemia
El paciente con hipotiroidismo, padecimiento caracterizado por funcionamiento lento de la glándula tiroides (ubicada en el cuello), puede presentar múltiples síntomas, sobre todo cuando el trastorno ha sido de larga evolución y no se ha sometido a tratamiento.
Además de los síntomas clásicos como fatiga, aumento de peso y caída de cabello, los enfermos frecuentemente reportan piel seca y amarilla, es decir, carotenemia.
Los niveles de betacarotenos en quienes sufren hipotiroidismo son elevados, porque la velocidad con que el cuerpo realiza cada uno de sus procesos es más lenta de lo normal. Esto provoca que el paciente tarde más en transformar los carotenos en vitamina A, lo cual genera la coloración amarillenta en cara (pliegues nasales), manos, pies y paladar.
También cabe mencionar que, aunque en menor medida, la carotenemia llega a presentarse en pacientes con diabetes mellitus (elevada concentración de azúcar en sangre debido a la incapacidad del organismo para aprovecharla) y enfermedades del hígado (hepáticas) o del riñón (renales).
Tratamiento sencillo para la carotenemia, lo más común
Si usted piensa que el tratamiento para este tipo de alteración es complejo, largo y costoso, tranquilícese. La verdad es que la mayoría de las veces sólo hay que disminuir el consumo de alimentos que contengan betacarotenos y en unas cuantas semanas se recobrará la normalidad en el color de la piel.
No obstante, aquellos pacientes en que se sospeche o se detecte la presencia de algún padecimiento como desencadenante de carotenemia, será necesario llevar a cabo exámenes de diagnóstico (casi todos mediante muestra de sangre, aunque en algunos casos se pueden requerir estudios de imagen) y el abordaje médico correspondiente a su condición.
Por ejemplo, en caso de hipotiroidismo el tratamiento consiste básicamente en reponer o sustituir la hormona tiroidea afectada; en cambio, en la diabetes se debe modificar la dieta (debe basarse en frutas, verduras, cereal integral, pescado y carnes blancas), practicar ejercicio con regularidad y, de ser necesario, utilizar medicamentos u hormona insulina.
SyM
Última actualización: 07-2011















