Desnutrición, común en ancianos

  • SyM - Lorena Rodríguez
Desnutrición

Es frecuente escuchar que la vejez es una condición espiritual más que física; no obstante, aunque el dicho tiene algo de cierto, muy pocas personas llegan a edad avanzada sin padecimientos, entre ellos, deficiencia nutricional.

Durante la tercera edad se presentan problemas de desnutrición debido a que disminuye el consumo de alimentos y la capacidad de absorber nutrientes, además de que hay dificultad para masticar. Asimismo, con el paso del tiempo el metabolismo (proceso que permite asimilar adecuadamente vitaminas, minerales, proteínas y grasas) se hace lento, lo cual ocasiona que las exigencias calóricas sean menores

Sin embargo, las necesidades de proteínas, vitaminas y minerales siguen siendo las mismas que las de cualquier persona, a excepción de las grasas y azúcares, ya que éstos deben reducirse para evitar que padecimientos como hipertensión, diabetes, obesidad y colesterol elevado se presenten o agraven.

El régimen alimenticio para una persona mayor debe incluir cuatro comidas moderadas. El desayuno debe contemplar cereales, yogurt bajo en grasa, fruta y té. Posteriormente, es conveniente tomar un almuerzo a base de ensalada de pollo con verduras, que pueden ser condimentadas con aceite de oliva y/o hierbas aromáticas (por ejemplo, hierbabuena, orégano o laurel).

En la comida es recomendable consumir caldo de verduras o pollo, carnes magras (sin grasa) a la plancha o al vapor acompañadas de una guarnición de verduras y/o frijoles, alubias o habas, jugo de frutas o agua y galletas o pan integral. Por último, la cena puede componerse de un vaso con leche descremada o yogurt con cereal.

Cabe destacar que a lo largo del día, entre y durante las comidas, se debe beber gran cantidad de agua, jugos y/o té (de 2 a 3 litros), lo cual resulta muy importante, ya que es frecuente que las personas de edad avanzada pierdan sensibilidad a los cambios térmicos y, en consecuencia, disminuya su sensación de sed, lo que podría derivar en deshidratación o estreñimiento. Además, a esta dieta puede añadírsele la ingesta de huevo dos veces por semana o quesos combinados con frutos secos (por ejemplo, manzana, chabacano, higo o dátiles).

Otras recomendaciones

Es importante considerar que las temperaturas extremas representan un riesgo para las ancianos, pues durante los días calurosos pueden sufrir deshidratación, factor que puede tener graves repercusiones en su salud. Por ello, es necesario que incrementen el consumo de líquidos, así como el de ensaladas de frutas y verduras.

Por el contrario, si el clima es frío, la dieta debe contener más calorías, para lo cual se puede aumentar el consumo de grasas (en forma de aceites) y carbohidratos, como maíz, frijol, arroz, pan, pastas, avena y frutas. También debe procurarse ingerir más alimentos ricos en vitamina C (contenida en naranja, limón, guayaba, tangerina y mandarina), pues dicho nutriente fortalece las defensas del organismo. De esta manera, se reduce la posibilidad de que un simple resfriado se convierta en enfermedad pulmonar grave.

Sin embargo, aunque los ancianos sigan un régimen alimenticio sano y equilibrado están expuestos a sufrir ciertas molestias, como pérdida del apetito, ahogo, mareos y molestias al orinar, o bien, trastornos auditivos y debilidad de alguna parte del cuerpo, las cuales merecen ser atendidas inmediatamente si se prolongan o se repiten con frecuencia.

Por otra parte, es saludable y muy recomendable que las personas de la tercera edad realicen algún tipo de actividad física para mejorar la circulación sanguínea, prevenir calambres y combatir la depresión. Así, debe estimulárseles a salir caminar, ya sea para ir de compras, pasear a la mascota o tomar breve baño de Sol en algún parque, lo que, además, les dará la posibilidad adicional de charlar con otras personas. Incluso, pueden hacer uso de la bicicleta estacionaria en la comodidad del hogar, lo cual tiene efectos benéficos en el aparato cardiovascular.

Hay que recordar que el entretenimiento también es muy importante para mantenerse sano, por lo que pueden aprovechar parte de su tiempo acudiendo al cine o teatro, haciendo algún trabajo manual o visitando familiares y amigos. Actividades como leer, escribir, escuchar música o ver la televisión pueden brindarles un poco de distracción y ayudarles a no pensar en sus malestares o situaciones que los depriman.

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