Beneficios del fósforo en las funciones del organismo - SyM
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Fósforo

Martes 06 de septiembre del 2016, 12:09 pm, última actualización.

Su nombre proviene del griego phosphoros y significa “portador de luz”, ya que brilla en la oscuridad y arde al combinarse con el oxígeno de la atmósfera.

Fósforo
Fósforo

Este mineral pertenece al grupo de los macroelementos (aquellos que el organismo requiere en mayor cantidad) y constituye de 1 a 1.5% del peso total de una persona. La mayor porción de este elemento (aproximadamente 85%) colabora con el calcio en la formación de huesos y dientes, mientras el restante se encuentra distribuido en todo el cuerpo humano, desempeñando funciones muy diversas.

Así, cabe mencionar que se trata de uno de los integrantes básicos del ácido desoxirribonucleico (ADN), es decir, la molécula en la que se codifican nuestras cualidades individuales, y es fundamental en la producción de adenosín trifostato (ATP), compuesto que el organismo utiliza para almacenar energía. También forma parte de todas las membranas celulares, principalmente en los tejidos neuronales (hay quienes le llaman “alimento del cerebro”), y permite la correcta utilización de hidratos de carbono y grasas.

Por si fuera poco, el fósforo también participa en la secreción de leche materna, regeneración celular, funcionamiento de los riñones, contracción de músculos, equilibrio químico de la sangre, crecimiento durante la infancia y adolescencia, conservación de la regularidad de los latidos del corazón y conducción de impulsos nerviosos.

Vale la pena mencionar que este mineral también es empleado y valorado por las demás formas de vida del planeta. Por ejemplo, para el reino vegetal es esencial en el proceso de fotosíntesis, que consiste en la transformación de nutrientes y luz solar en moléculas más complejas que almacenan energía, mientras que para el reino animal es imprescindible en el aprovechamiento de alimentos y el desarrollo de las capacidades de movimiento y atención.

Obtención en la dieta

Debido a su amplia distribución, prácticamente todos los productos alimenticios contienen aunque sea mínima porción de fósforo, pero se reconoce que las principales fuentes son las mismas que nos proporcionan proteínas y calcio, ya que se asocia a estos nutrientes (por supuesto, hablamos de leche, huevo, carne, pescados y mariscos).

Los cereales integrales también poseen este mineral en forma abundante, pero se encuentra en el compuesto llamado fitina, que los seres humanos somos incapaces de aprovechar. A su vez, frutas y verduras contienen pequeñas cantidades de fósforo, y únicamente las leguminosas (frijol, chícharo, lenteja, garbanzo, soya) y frutos secos (girasol, pistache, almendras, nueces, ajonjolí) destacan medianamente por su aportación.

La gran mayoría del fósforo de los alimentos se absorbe en la parte superior del intestino delgado (duodeno); en este proceso llega a competir con hierro, magnesio y ácido fólico (vitamina B9), y cuando hay excedente se elimina a través de la orina.

Asimismo, fósforo y calcio se encuentran en equilibrio en el organismo, ya que la abundancia o carencia de uno afecta la capacidad de absorber el otro. De esta forma, mientras el exceso de fósforo produce menor asimilación de calcio, se ha comprobado que la ingestión frecuente de antiácidos (con compuestos de este último elemento) genera disminución en el nivel de fosfatos del organismo.

Recomendaciones

La deficiencia de fósforo, aunque es raro por su fácil disponibilidad en alimentos, genera síntomas como decaimiento, debilidad muscular y ósea, temblores, generación deficiente de glóbulos rojos (anemia), incapacidad para hablar o articular palabras, falta de apetito, desórdenes respiratorios y, en casos graves, pérdida de la conciencia, disminución del pulso y muerte.

Dicho problema se presenta a consecuencia de otras condiciones que impiden la absorción o conservación del mineral en el organismo, como alcoholismo, hipertiroidismo (actividad excesiva de la glándula tiroides), deficiencia de vitamina D, uso de algunos medicamentos y enfermedades de los riñones.

En contraparte, cuando este macronutriente se encuentra en exceso (condición que también es rara), puede combinarse con calcio y formar depósitos en tejidos blandos, como paredes de los vasos sanguíneos y músculos.

Tales casos ocurren solamente en personas con problemas renales muy severos o con muy mal funcionamiento en la regulación de minerales.

Por último, vale la pena mencionar cuáles son las necesidades diarias recomendadas de fósforo, de acuerdo con la edad:

  • Bebés de 0 a 6 meses: 100 miligramos al día (mg/día).
  • Bebés de 7 a 12 meses: 275 mg/día.
  • Niños pequeños (1 a 3 años): 460 mg/día.
  • Niños de 4 a 8 años: 500 mg/día.
  • Niños mayores y adolescentes (9 a 18 años): 1,250 mg/día.
  • Mayores de 19 años: 700 mg/día.

Se debe enfatizar que es poco frecuente que se necesite suministrar fósforo adicional para cubrir las necesidades del organismo, ya que la dieta habitual suele ser suficiente para aportar la cantidad requerida del nutriente.

Consulta a tu médico.

SyM

 

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