Efectos del vitiligo en la vida sexual de la pareja - SyM
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Vitiligo, no debe impedir la vida sexual

Lunes 16 de enero del 2017, 11:10 am, última actualización

El vitiligo puede afectar la vida íntima del paciente al alterar su autoestima e imagen, además de que hay quienes evitan el contacto sexual porque piensan que esta condición se contagia. No obstante, el abordaje médico y psicológico ayuda a superar este problema.

Vitiligo, Vida sexual

Las enfermedades de la piel tienen repercusiones prácticamente inmediatas en el ánimo de las personas que las sufren, incluso cuando se trata de padecimientos de escasa o nula gravedad médica. Esto se debe a que la imagen corporal, que nos da identidad, sufre modificación que influye tanto en la percepción que el paciente tiene de sí mismo como en la que los demás tienen de él.

Tal es el caso del vitiligo, afección caracterizada por la destrucción de células productoras del pigmento que da color a la piel (melanina) y que ocasiona manchas blancas en piel en cara, axilas, ingles, genitales, dedos, manos, espalda, rodillas, codos y tobillos. En efecto, estas manifestaciones no ponen en riesgo la vida, pero influyen de manera importante en el desenvolvimiento social, autoestima y sexualidad del afectado, sobre todo si su piel es oscura y las lesiones aparecen en amplias zonas de su cuerpo.

Por tal motivo, estos trastornos deben ser atendidos a la brevedad por parte de un médico especialista (dermatólogo), el cual recurrirá a tratamientos comprobados científicamente para remediar los síntomas de vitiligo en la piel, pero también dará especial importancia a los problemas emocionales (tristeza, irritabilidad, cansancio excesivo, problemas de sueño, cambios en el apetito y dificultad de concentración o para tomar decisiones) apoyándose en psicólogo o sexólogo que brinde los recursos necesarios para hacer frente a los temores y tabúes que existen en torno al vitiligo.

Intimidad en problemas

Aunque no hay muchos estudios al respecto, los dermatólogos suelen observar en consulta que las personas con afecciones de la piel poseen carácter retraído o ansioso, o bien, son muy sensibles a las críticas sobre su imagen, respondiendo a ellas con timidez o agresividad. También pueden tener dificultad para encontrar pareja o mantener relación estable.

En este sentido, el Dr. Conrado Pujol, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital La Fe de Valencia, en España, refiere que “los pacientes con problemas dermatológicos reconocen que su calidad de vida es negativa, mientras que los médicos, por nuestra parte, observamos con más frecuencia los efectos psicológicos derivados de estas condiciones, como depresión, ansiedad, retraimiento social e, incluso, ideas suicidas”.

A su vez, un estudio que involucró a 50 pacientes con vitiligo, realizado a principios de 2009 por médicos de los departamentos de Salud Pública y Clínico Integral del Sur de la Universidad de Carabobo, en Venezuela, obtuvo como conclusión que 50% de los voluntarios presentaron depresión mínima-leve y 26% depresión notable-moderada, además de que en 10% se detectó riesgo de sufrir trastornos psicosomáticos (manifestaciones físicas originadas por trastorno psicológico).

No hay duda de que los problemas emocionales originados por las enfermedades en la piel perturban el desempeño sexual, y los expertos en todo el mundo refieren que las personas con vitiligo se muestran temerosas o avergonzadas de mostrar su cuerpo, debido a la presión ejercida por los estereotipos de belleza; por ejemplo, es común que se rehúsen a utilizar pantaloncillo corto y traje de baño, o bien, falda corta y escote pronunciado, en el caso de las mujeres.

Esta tendencia se acentúa en la intimidad, de modo que los pacientes se sienten angustiados e inseguros al desnudarse y tener relaciones, las cuales son poco satisfactorias. En casos graves es probable que se desarrolle alguna alteración sexual, como dificultad para mantener la erección (disfunción eréctil), inhibición del deseo erótico y evitación del coito.

Más aún, la pareja sentimental puede manifestar abiertamente su rechazo al encuentro íntimo (lo que impacta fuertemente en la autoestima), y tanto ella como la persona con vitiligo llegan a sentir temor, sin fundamento médico alguno, de que la afección dermatológica se contagie a través del contacto directo de la epidermis o por vía sexual.

Ayuda especializada

Los resultados en la práctica han demostrado que el tratamiento del vitiligo mejora notablemente cuando los síntomas en la piel y los problemas emocionales y sexuales se abordan al mismo tiempo, a través de la consulta con dos o más especialistas de manera simultánea.

En palabras de la dermatóloga Marta García Bustinduy, adscrita al Hospital Universitario de Canarias, en España, en un principio es difícil sugerir al paciente la ayuda de un sexólogo o profesional en salud mental, pues “muchos individuos piensan que les están diciendo locos; se niegan en principio a que se indague en sus problemas personales y hasta piensan en cambiar de médico. No obstante, decirle a las personas el porqué de las cosas es tranquilizador, y al final agradecen que se les mande al psicólogo”.

El éxito del abordaje en la esfera emocional se debe en buena medida a que el afectado aprende a controlar nerviosismo y depresión, los cuales influyen en la piel y pueden hacer que las zonas despigmentadas se extiendan, generando más angustia (de hecho, en algunos casos el vitiligo se debe únicamente a estrés, por lo que, al controlarlo, disminuyen o desaparecen los síntomas). Así, el enfermo logra romper el círculo vicioso que intensificaba las manifestaciones del padecimiento.

Para lograr este objetivo es recomendable que el psicólogo, sexólogo o psicodermatólogo (atiende la relación entre emociones y salud cutánea) ayude al paciente a enfrentar las situaciones adversas con mayor inteligencia y a modificar patrones de conducta poco satisfactorios.

También es importante capacitar al individuo para que aprenda a observarse como una persona con las mismas cualidades que los demás, con emociones, ideas propias y capacidad para ejercer una vida sexual activa y satisfactoria, ya que, después de todo, el vitiligo no influye en la percepción sensorial ni en el ejercicio de la sensualidad. Asimismo, el uso de técnicas de relajación y meditación puede contribuir en el encauzamiento del estrés, con lo que es viable romper bloqueos y tensión en el desempeño erótico.

Por supuesto, será de gran importancia la intervención del dermatólogo, quien contribuirá a eliminar rumores y supersticiones sobre el vitiligo, con base en información científica, y además prescribirá el tratamiento más conveniente para controlar o erradicar los síntomas de la afección. Con ello mejorarán de manera notable los aspectos anímico y sexual.

Cabe señalar que la terapia médica puede basarse en la administración de productos de aplicación cutánea (corticoides, que deben emplearse durante breves periodos), fármacos por vía oral (psoralenos) o exposición controlada a rayos ultravioleta para mejorar la apariencia de la piel.

No obstante, el desarrollo más novedoso para la atención del vitiligo es producto que en su fórmula combina SOD (superóxido dismutasa) y catalasa, que ha mostrado su utilidad al lograr importantes índices de repigmentación, siendo del 100% en muchos casos. Para recibir mayor información sobre este tratamiento, consulta al dermatólogo.

SyM - Israel Cortés

 

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