Futbol: juegue limpio a su salud - SyM
Salud y Medicinas, Sitio líder en salud y prevención de enfermedades, Cuidados de la salud

13 Diciembre 2017 | Iniciar Sesión



Hacer fuente pequeña
Hacer fuente normal
Hacer fuente grande
Imprimir

Futbol: juegue limpio a su salud

Sábado 30 de julio del 2011, 03:37 pm, última actualización.

Las lesiones en el balompié son sumamente frecuentes, pero a nivel amateur pueden agravarse porque los deportistas no cuentan con la información necesaria para su atención primaria, y mucho menos con servicio médico especializado que les brinde atención.

Futbol: juegue limpio a su salud

El futbol es el deporte más popular del mundo, lo que quizá se debe a la simpleza de sus reglas y a que sólo se requieren una pelota y cancha con especificaciones relativamente fáciles de cumplir para que puedan jugar 22 personas.

Existen muchas ligas que congregan a miles de equipos amateurs (no profesionales), los cuales están conformados por jugadores que, en su mayoría, no cuentan con preparación físico-atlética para el desarrollo de esta actividad, por lo que es común que los admiradores de Hugo Sánchez, Edson Arantes do Nascimento Pelé, Johan Cruyff y Diego Armando Maradona lleguen al encuentro desvelados, sin haber entrenado un solo día en la semana, con prominente abdomen y sin la fuerza mínima indispensable no sólo para hacer buen papel ante los posibles fans que se congreguen en torno a la cancha, sino para protegerse de alguna lesión.

Es obvio que los también denominados jugadores llaneros carecen de servicio médico atento a sus necesidades, por lo que es habitual que cometan muchos errores promovidos por la falta de información. Así, en principio, todo aquel que se dedica a esta actividad debe tener en cuenta que las principales lesiones se producen por trauma (golpe) o sobreúso, concepto que se refiere a la carga excesiva a la que es sometido el sistema músculo-esquelético.

 

Lo más frecuente

Se debe tener en claro que en toda lesión existe inflamación, la cual es respuesta del cuerpo a agresiones por presión, fricción, sobreesfuerzo o golpe. El trauma, a su vez, se asocia con sangrado, mismo que causa edema (aumento de volumen por acumulación de líquido) e incremento de la presión tisular (en tejidos).

En resumen, los síntomas típicos de inflamación son enrojecimiento debido al incremento del riego sanguíneo, elevación de la temperatura local, sensibilidad al contacto, y disminución de la función de la parte afectada a causa de la propia hinchazón.

Es importante actuar con rapidez ante dicho síntoma y verificar la severidad de la lesión, pues cuando ésta es muy grave debe suspenderse la actividad para impedir que empeore. Por desgracia, en las ligas amateur es regla general que no exista personal médico con este conocimiento, por lo que nuestra recomendación es hacer caso al sentido común y, si un jugador percibe dolor incapacitante después de recibir falta (golpe), no se le debe forzar a seguir en el terreno de juego.

En los equipos profesionales, al presentarse fuerte “barrida” o patada el personal médico extrae de sus maletines productos en aerosol, cremas o bálsamos maravillosos que, como por arte de magia, hacen que el futbolista se reanime. Como esto no ocurre en el llano, aquella persona que presta ayuda al lesionado (alguno de sus compañeros, por ejemplo) debe aplicar agua fría en la zona del golpe, ya que este líquido actúa como vasoconstrictor (estrecha los vasos sanguíneos).

Si se quiere ofrecer mejor atención y apoyar a la recuperación del jugador lesionado hasta que pueda ser evaluado por el especialista, es recomendable aplicar la técnica RICE, siglas en inglés que corresponden a reposo, hielo, compresión y elevación. La explicación más detallada es la siguiente:

  • Se impide que el jugador siga en el campo (reposo).
  • Luego, se aplica hielo para limitar la inflamación, reducir la extensión de la lesión y controlar el tamaño del hematoma (sangrado interno, coloquialmente llamado moretón). El hielo debe aplicarse durante 15 a 20 minutos.
  • A continuación, se ejerce compresión en la lesión, de preferencia con ayuda de venda elástica, porque una vez que el hielo ha hecho su parte, los lienzos permiten reducir el edema.
  • Finalmente, se debe mantener elevada la extremidad para evitar hinchazón.

Otras lesiones

Recibir un golpe en la cabeza no es lo más común en el futbol, pero suele ocurrir al pelear el balón por aire, caer mal o, incluso, recibir fuerte impacto con el esférico. Por ello, no está de más saber cómo actuar ante este problema:

  • Se debe valorar el estado de conciencia del jugador y observar si su respiración es adecuada.
  • Si el futbolista se muestra mareado, confundido, asegura tener la vista borrosa o toma aire con dificultad, es preciso buscar ayuda de inmediato, trasladando al individuo lo más rápido posible al servicio de urgencias, pero sin someterlo a movimientos bruscos y procurando que el cuello permanezca inmóvil.
  • Por otra parte, cuando el jugador se mantiene alerta y sin complicación aparente, es aconsejable rectificar que tenga fuerza en las extremidades y correcto funcionamiento de sus facultades mentales, lo cual se comprueba al preguntarle en qué lugar se encuentra, cómo se llama el equipo oponente y cuál es el marcador. Si no supera estas pruebas, lo mejor es que se mantenga en reposo.

Cabe señalar que, en el terreno profesional, el médico deportivo observa otros signos a mayor detalle: movimientos oculares, dolor específico en el cuello o espasmos (contracción involuntaria del músculo) en esta zona del cuerpo. Empero, sabemos que esto es difícil de evaluar para los aficionados, por lo que se recomienda evitar riesgos para aquel jugador que se muestra aturdido y, si el malestar persiste, evitar que se reintegre al juego para trasladarlo con el especialista.

Sangrados superficiales

Este tipo de lesiones, sobre todo en el terreno amateur, son el “pan de cada día”, suelen deberse a caídas, “barridas” y faltas recibidas. Técnicamente se pueden clasificar en abrasiones (raspones) cuando levantan la capa más superficial de la piel; laceraciones, en caso de cortadura o “machacamiento”, y heridas punzocortantes, si hay daño en la piel y tejidos profundos.

En ocasiones, una lesión que parece tener poca importancia se puede agravar, por lo que siempre hay que controlar el sangrado, lo cual se logra comprimiendo los bordes de la herida con gasa estéril. Si la herida es profunda y se estima que puede requerir sutura, se debe cubrir con gasa la zona afectada y luego se aplica vendaje compresivo, a fin de llevar al herido al servicio médico. Para mayor claridad, puede consultar nuestra sección de esquemas a fin de conocer cómo brindar atención a este tipo de heridas.

 

Fracturas

Puede sonar como broma, pero semana a semana los servicios de urgencias de muchos hospitales reciben a defensas o goleadores que han sufrido fractura o ruptura de algún hueso. Al respecto, es de particular relevancia conocer la naturaleza de estas lesiones, ya que se considera asunto serio que puede agravarse aún más por la impericia en la atención.

Las fracturas se dividen en cerradas, cuando el hueso se rompe pero la piel no sufre daño alguno, y abiertas, en caso de que exista área expuesta, por lo regular en el mismo sitio de la fractura.

Aunque parezca que este tema no necesita explicación, cabe señalar que los principales síntomas de estas lesiones son la deformidad del área afectada, gran sensibilidad en la misma y crepitación (ruido que produce el roce de los extremos del hueso fracturado). Además, al momento de ocurrir este problema se suele escuchar el sonido de ruptura de la estructura ósea.

Se debe tener sumo cuidado en la atención primaria de estas lesiones. Así, cuando hablamos de fractura cerrada, la extremidad se debe inmovilizar, ya sea con la colocación de entablillado o material improvisado que sirva para tal efecto, pues de esta manera disminuye el dolor y se protege el posible daño a los vasos sanguíneos y nervios. Si se trata de fractura abierta, entonces se debe cubrir el área con gasa estéril y venda, controlar el sangrado e inmovilizar y trasladar al deportista lo más pronto que se pueda al hospital.

Nuevamente, para aclarar dudas puede consultar nuestra sección de esquemas, donde este tema se explica gráficamente.

 

¿Se pueden prevenir?

Buena parte de las heridas más frecuentes en el futbol son prevenibles, y ello es posible a través de medidas rutinarias como la práctica de ejercicios de flexibilidad, calentamiento y enfriamiento, además del uso de implementos deportivos, como calzado adecuado, espinilleras y guantes, en el caso del portero.

Así lo señala la Dra. María Cristina Rodríguez Gutiérrez, directora de Medicina del Deporte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el libro Lesiones en el futbol, editado por la misma institución académica. La flexibilidad, explica la especialista, es la habilidad para estirar músculos y mover articulaciones en su rango completo y sin someter a sus estructuras a tensión excesiva, y menciona que, si bien se sabe que incluso algunos componentes genéticos condicionan la capacidad de movimiento, también es verdad que ésta se puede conservar e incrementar mediante estiramientos cotidianos.

Al respecto, no está de más subrayar la importancia del calentamiento muscular, práctica poco frecuente en el futbol amateur, pero cuyo objetivo es propiciar mejores resultados en el desempeño atlético y minimizar las posibilidades de que se ocasionen lesiones musculares, señala la especialista. El calentamiento puede ser pasivo, mediante masaje, o activo, a través de la práctica de diversos ejercicios físicos, como flexibilidad, saltos o carrera.

De igual relevancia resulta dar tiempo al enfriamiento, ya que de esta manera se facilita la recuperación del organismo al ayudarle a liberar la tensión muscular después de haber realizado esfuerzo sostenido durante varios minutos y, de esta forma, previene el dolor.

Si algo podemos imitar de los futbolistas profesionales es el acto de vendarse los tobillos antes de saltar a la cancha, sobre todo cuando las condiciones del campo no son las adecuadas y los pies se ven sometidos al peligro de pisar superficie irregular. No está por demás que los jugadores aficionados consigan espinilleras de buena calidad y adquieran zapatos que se adapten a las circunstancias.

Mención aparte merece la realización de esfuerzos extremos si no se cuenta con la preparación atlética necesaria. Esto es particularmente relevante en el ámbito amateur, pues el “amor por la camiseta” no puede sustituir los consejos de entrenamiento dictados por un especialista en acondicionamiento físico o Medicina Deportiva. Por ello, es deseable que quien intenta emular las hazañas de Rafa Márquez, Gerardo Torrado, Leandro Augusto u Omar Bravo, analice su situación personal y, antes de calzarse los “tacos”, acuda al especialista para someterse a revisión general de su estado de salud.

A lo anterior hay que agregar la importancia de llevar buen régimen alimenticio, descanso adecuado y la conciencia de que, en el llano, las lesiones son mucho más frecuentes y peligrosas que en el Estadio Azteca, el Jalisco o el Olímpico de Ciudad Universitaria.

SyM - Juan Fernando González G.

 

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Comenta el tema desde Facebook... Si tienes alguna consulta médica, regístrate gratuitamente en Pregunta al Médico. Nuestros especialistas te responderán en forma privada sólo a través de dicha sección.

Hoy en Vitiligo y Otras Psicodermatosis

El vitiligo y sus mitos


Ver más...

Sabías que...

En México, el número de mujeres con discapacidad suma 3.8 millones, en tanto el de hombres llega a 3.3 millones, siendo las enfermedades su principal causa.




Comscore