Futbol: juega limpio a tu salud

  • SyM - Juan Fernando González G.
Lesiones en el futbol amateur
En el futbol llanero o amateur, las lesiones pueden ser más frecuentes y peligrosas que en el profesional.

Existen muchas ligas de futbol que congregan a equipos amateurs conformados por jugadores que, en su mayoría, no cuentan con preparación físico-atlética para el desarrollo de este deporte, por lo que es común que lleguen al encuentro desvelados, sin haber entrenado un solo día en la semana, con prominente abdomen y sin la fuerza mínima indispensable para protegerse de alguna lesión.

Lesiones en el futbol amateur

Todo aquel que se dedica al balompié debe tener en cuenta que las principales lesiones se producen por trauma (golpe) o sobreuso (carga excesiva a la que es sometido el sistema músculo-esquelético).

En toda lesión existe inflamación como respuesta del cuerpo a agresiones por presión, fricción, sobreesfuerzo o golpe. El trauma, a su vez, se asocia con sangrado, mismo que causa edema (aumento de volumen por acumulación de líquido) e incremento de la presión tisular (en tejidos).

Los típicos síntomas de inflamación son:

  • Enrojecimiento debido al incremento del riego sanguíneo.
  • Elevación de la temperatura local.
  • Sensibilidad al contacto.
  • Disminución de la función de la parte afectada.

Lesiones del futbolista

Es importante actuar con rapidez ante dicho síntoma y verificar la severidad de la lesión, cuando ésta es muy grave debe suspenderse la actividad para impedir que empeore. Si un jugador percibe dolor incapacitante después de recibir "falta" (golpe), no se le debe forzar a seguir en el terreno de juego.

La persona que preste ayuda al lesionado debe aplicar agua fría en la zona del golpe, ya que este líquido actúa como vasoconstrictor (estrecha los vasos sanguíneos).

Si se quiere ofrecer mejor atención y apoyar a la recuperación del jugador lesionado hasta que pueda ser evaluado por el especialista, es recomendable aplicar la técnica RICE (reposo, hielo, compresión y elevación, por sus siglas en inglés):

  • Reposo: se impide que el jugador siga en el campo.
  • Hielo: su aplicación durante 15 a 20 minutos limita la inflamación, reduce la extensión de la lesión y controla el tamaño del hematoma (moretón).
  • Compresión en la lesión: de preferencia con ayuda de venda elástica, porque una vez que el hielo ha hecho su parte, los lienzos permiten reducir el edema.
  • Elevación: finalmente, se debe mantener elevada la extremidad para evitar hinchazón.

Golpes en la cabeza en el futbol

Recibir un golpe en la cabeza no es lo más común en el futbol, pero suele ocurrir. Por ello, no está de más saber cómo actuar ante este problema:

Se debe valorar el estado de conciencia del jugador y observar si su respiración es adecuada. Si el futbolista se muestra mareado, confundido, asegura tener la vista borrosa o toma aire con dificultad, es preciso buscar ayuda de inmediato, trasladando al individuo lo más rápido posible al servicio de urgencias, pero sin someterlo a movimientos bruscos y procurando que el cuello permanezca inmóvil.

Cuando el jugador se mantiene alerta y sin complicación aparente, es aconsejable rectificar que tenga fuerza en las extremidades y correcto funcionamiento de sus facultades mentales, lo cual se comprueba al preguntarle en qué lugar se encuentra, cómo se llama el equipo oponente y cuál es el marcador. Si no supera estas pruebas o el malestar persiste, lo mejor es que se mantenga en reposo y trasladarlo con el especialista.

Sangrados superficiales

Suelen deberse a caídas, "barridas" y faltas recibidas. Técnicamente se pueden clasificar en:

  • Abrasiones (raspones) cuando levantan la capa más superficial de la piel.
  • Laceraciones, en caso de cortadura o "machacamiento".
  • Heridas punzocortantes, si hay daño en la piel y tejidos profundos.

Siempre hay que controlar el sangrado comprimiendo los bordes de la herida con gasa estéril. Si la herida es profunda y se estima que puede requerir sutura, se debe cubrir con gasa la zona afectada y luego se aplica vendaje compresivo, a fin de llevar al herido al servicio médico.

Fracturas en el futbol

Las fracturas se dividen en cerradas, cuando el hueso se rompe pero la piel no sufre daño alguno; y abiertas, en caso de que exista área expuesta, por lo regular en el mismo sitio de la fractura.

Los principales síntomas de fracturas son la deformidad del área afectada, gran sensibilidad en la misma y crepitación (ruido que produce el roce de los extremos del hueso fracturado). Además, al momento de ocurrir se suele escuchar el sonido de ruptura de la estructura ósea.

Se debe tener sumo cuidado en la atención primaria de las fracturas:

  • Fractura cerrada: la extremidad se debe inmovilizar, ya sea con la colocación de entablillado o material improvisado que sirva para tal efecto, pues de esta manera disminuye el dolor y se protege el posible daño a los vasos sanguíneos y nervios.
  • Fractura abierta: se debe cubrir el área con gasa estéril y venda, controlar el sangrado e inmovilizar y trasladar al deportista lo más pronto que se pueda al hospital.

Prevención de lesiones en el futbol

Buena parte de las lesiones más frecuentes en el futbol son prevenibles, y ello es posible a través de medidas rutinarias como la práctica de ejercicios de flexibilidad, calentamiento y enfriamiento, además del uso de implementos deportivos (calzado adecuado, espinilleras y guantes, en el caso del portero).

No está de más subrayar la importancia del calentamiento muscular, práctica cuyo objetivo es propiciar mejores resultados en el desempeño atlético y minimizar las posibilidades de que se ocasionen lesiones musculares. El calentamiento puede ser pasivo, mediante masaje, o activo, a través de la práctica de diversos ejercicios físicos, como flexibilidad, saltos o carrera.

De igual relevancia resulta dar tiempo al enfriamiento, ya que de esta manera se facilita la recuperación del organismo al ayudarle a liberar la tensión muscular después de haber realizado esfuerzo sostenido durante varios minutos, así se previene el dolor.

Si algo se puede imitar de los futbolistas profesionales es vendarse los tobillos antes de saltar a la cancha, sobre todo cuando las condiciones del campo no son las adecuadas y los pies se ven sometidos al peligro de pisar superficie irregular.

Mención aparte merece la realización de esfuerzos extremos si no se cuenta con la preparación atlética necesaria. Quien pretenda jugar futbol debe analizar su situación personal y, antes de calzarse los "tacos", acudir al médico para someterse a revisión general.

A lo anterior hay que agregar la importancia de llevar buen régimen alimenticio, descanso adecuado y la conciencia de que, en el llano, las lesiones son mucho más frecuentes y peligrosas que en una cancha profesional.

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