Piel saludable y verano inolvidable
Olga Silva
¡Por fin son vacaciones! No obstante, debemos preparar nuestra piel con un doble objetivo: hacer que luzca y sea motivo de orgullo y, después, impedir que la salud se vea afectada. Así que prepárese, porque este verano puede ser el mejor de muchos años.
Para algunas ciudades el verano significa la época de más alta temperatura durante el año, lo que invariablemente invita a vestir ropa ligera para que la piel respire. Pero antes de sacar la indumentaria adecuada o emprender el viaje a diversos sitios de descanso, pongamos peculiar atención a la condición que mantiene nuestra piel, pues de ello dependerá que luzcamos como nos lo hemos propuesto... espectacularmente.
A continuación, una serie de consejos prácticos y muy útiles para que esta temporada sea la mejor de todas, tanto para usted como para su familia.
Exfoliar
La piel renueva sus células aproximadamente cada 28 días, proceso en el que las que mueren se acumulan sobre las nuevas y cuyo efecto repercute en un aspecto opaco y apagado. Lo más indicado es la exfoliación, limpieza a profundidad para la cual se pueden emplear compuestos naturales o elaborados químicamente.
Para exfoliar la piel mediante un método casero se puede utilizar azúcar y jugo de limón, los cuales deben mezclarse hasta constituir una pasta viscosa que se aplique con movimientos circulares en todo el cuerpo; después de que repose algunos minutos se retirará con agua fría. Esta es la manera más eficaz de eliminar células muertas, por lo que se recomienda hacerlo también al regreso de las vacaciones, cuando la piel se ha expuesto al Sol más tiempo del habitual.
Si usted lo prefiere, puede optar por uno de los múltiples productos que ofrece el mercado cosmético, los cuales se presentan en forma de cremas, jabones, espumas o geles y que garantizan una eficiente exfoliación.
Hidratación
La vitalidad de la piel depende directamente de lo hidratada que esté, para lo cual debe actuarse desde dentro, bebiendo por lo menos 2 litros de agua al día, y por fuera, con la aplicación de productos que le proporcionen los nutrientes que requiere. Lo más común son las cremas hidratantes, que deben tener como parte de su fórmula miel, que es importante antiséptico (evita infecciones), brinda elasticidad y ayuda a la regeneración celular. Otro elemento que colabora notablemente en la salud de la piel es aloe vera (sábila), que favorece la rápida descomposición de células muertas en la superficie de la piel, lo que la hace lucir más suave y radiante.
Las vitaminas son esenciales: la A, por ejemplo, es eficaz antiarrugas y uno de los pocos activos capaces de contrarrestar los efectos del Sol sobre la piel; la C y E son poderosos antioxidantes (capaz de combatir los radicales libres), pero su característica principal es su capacidad de devolver la luminosidad al cutis apagado; la vitamina F se usa en los productos para pieles sensibles, pues la fortalece, mientras que la H estimula la producción natural de ácidos grasos, contribuyendo a dar lustre a epidermis, cabello y uñas, por lo que se incluye en tratamientos para piel seca.
Otro conjunto de vitaminas importante para la piel es el complejo B, vitales para la producción de proteínas que promueven la regeneración celular.
Tome en cuenta la importancia que tiene el germen de trigo en las cremas hidratantes, ya que colabora en la retención de agua en la piel y mantiene estable el nivel de pH (cubierta ácida natural que protege contra gérmenes, bacterias y contaminación).
Alimentación
Una piel sana será la respuesta a una alimentación sana, es decir, la que sea rica en proteínas, verduras y frutas frescas, y que contenga leche y sus derivados, huevos, cereales integrales y legumbres. Es bueno incluir todos los días una ensalada de verduras crudas, acompañada de aceite de oliva y jugo de limón.
Si se come carne, lo recomendable es que esté bien cocida y sin exceso de grasa; tampoco son convenientes las comidas muy condimentadas, los azúcares y harinas refinadas, hidratos de carbono, embutidos grasos, ni alimentos en conserva, comidas rápidas, bebidas azucaradas y otros productos alimenticios que contengan gran cantidad de aditivos químicos.
Aguas con el Sol
Después de seguir estas indicaciones usted está casi lista, sólo falta un paso igualmente importante: hacerle frente al "astro rey". Tome en cuenta que todos los tipos de piel se ven afectados por el abuso en la exposición solar, y que aun las personas morenas deben usar protección solar.
Hasta hace 20 años se pensaba que sólo los bebés debían protegerse de los embates del Sol, por lo que se evitaba exponerlos a sus rayos al mediodía y se recomendaba la aplicación de protectores solares en crema. Hoy se sabe que toda la población puede sufrir daños, por lo que se han establecido indicaciones universales, entre las que sobresalen las siguientes:
- Aplicar protector solar 20 minutos antes de exponerse al Sol.
- Brindar atención especial a nariz, frente, cuello, hombros y mejillas, así como la parte posterior de las orejas, áreas con mayor riesgo por ser las más expuestas.
- Es muy recomendable renovar el protector cada dos horas.
- Si está en playa o alberca, aplique el producto inmediatamente después de salir del agua, a menos que vaya a lavar su piel.
- Usar siempre sombrero y anteojos protegerá a los párpados, piel más fina de todo el cuerpo.
- Aparentemente en los días nublados el Sol no quema, pero en realidad sí lo hace, por lo tanto se debe usar la misma protección solar que en un día radiante.
- Evitar el Sol entre las 11:00 am y las 3:00 pm.
Aun y cuando no contemple exponerse al Sol durante varios días, debe aplicarse cremas hidratantes que brinden humedad natural a su epidermis. Finalmente, sepa usted que tabaco, alcohol y desvelos son enemigos de la piel, pues aceleran los procesos de envejecimiento de las células, haciéndolas más vulnerables.
Ahora sí, todo está listo para que su piel luzca radiante y enfrente este verano con plena confianza.
SyM
Última actualización: 07-2011
















