Célula del huevo humano o cigoto

Célula del huevo humano o cigoto

En el ser humano se denomina cigoto o huevo a la célula formada  por la unión del óvulo (gameto femenino) y el espermatozoide (gameto masculino), aquella que abre el largo y complejo proceso de la gestación que culmina nueve meses después con el nacimiento del bebé.

Cada gameto contribuye con 23 cromosomas (haciendo un total de 46) que contienen miles de genes, los cuales determinan el género, las características físicas y, en un alto grado, las capacidades intelectuales e, incluso, la personalidad y temperamento.

Después de que el espermatozoide penetra hasta el centro del óvulo y ambos se fusionan, la fecundación está completa.

El siguiente paso del proceso es la división celular: en el transcurso de 12 horas la nueva célula se divide en dos, cada una se convierte luego en dos células y así sucesivamente; el número de células se duplica cada 12 horas hasta llegar a 64. En este momento se denomina mórula y a partir de entonces las células se distribuyen para formar al bebé y la placenta.

La mórula continúa su camino lentamente por la trompa de Falopio hacia el útero, duplicando con regularidad su número de células, mientras tanto va haciéndose más grande y compleja. En el transcurso de 4 a 5 días después de la fecundación la mórula se ha dividido numerosas veces y las células se han distribuido de tal forma que esta nueva estructura se llama blastocisto o blástula (constituido por 500 células), la cual se implanta en la capa más interna del útero entre los días 7 y 8 para continuar su desarrollo.

En el útero continúa la división, llamándosele embrioblasto a la sección que contiene masa compacta de células, la cual producirá al embrión; y trofoblasto a la capa externa que originará la placenta y lo nutrirá hasta el momento del parto.