1-14.
La disfunción eréctil (DE) es la incapacidad de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme para tener una relación sexual satisfactoria. Se diagnostica cuando el problema ocurre en 25% a 50% de los intentos.
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El padecimiento se presenta en el hombre, pero también afecta la salud sexual y psicológica de la pareja, ya que puede erosionar la relación, generar clima de violencia, provocar depresión y, finalmente, ser causa de separación.
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Es común que la falla en la erección lleve al varón a sentir miedo al fracaso en un próximo acercamiento sexual, así como vergüenza, enojo y culpa. Esta presión emocional suele llevarle a espaciar los encuentros íntimos o evitarlos.
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Tal situación hace que la mujer se sienta rechazada, deprimida y con enorme insatisfacción; piensa que ya no es atractiva para el varón o que éste se interesa por otra persona, y por eso ya no responde ante ella.
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No es fácil hablar de este problema con el hombre, ya que con frecuencia evade el tema, se ofende y reacciona de manera agresiva, o bien, atribuye la afección a fatiga y exceso de trabajo. Todo esto genera distanciamiento e incomunicación.
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Tal panorama se presenta en buena medida porque, revelan algunos estudios, en México se sigue pensando que la disfunción eréctil se debe exclusivamente a factores emocionales o psicológicos, y no físicos como sucede en la mayoría de las ocasiones.
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Cierto: 70% de los casos de DE se relacionan con afecciones como obesidad, presión arterial alta y elevada concentración de azúcar (diabetes) o colesterol en sangre, las cuales impiden que el pene cuente con el flujo de sangre que requiere para mantener la erección.
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Otros factores que pueden intervenir son: problemas hormonales, uso de ciertos medicamentos (como los que regulan la presión arterial), fumar y beber alcohol en exceso. El estrés también ocasiona esta condición, pero en grado mucho menor del que se cree.
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En este sentido, hay que destacar que la atención de la disfunción eréctil ha tenido avance considerable, ya que ahora se cuenta con novedosos fármacos que ayudan a mejorar la irrigación sanguínea.
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Cambiar de hábitos es muy importante, más aún porque el diagnóstico de la DE permite detectar pacientes que 2 ó 3 años más adelante podrían sufrir infarto cardiaco. Así, mejorar la alimentación y practicar ejercicio regular son también parte del tratamiento.
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Cabe señalar que la participación de la pareja es importante para afrontar la disfunción eréctil. La comunicación abierta permite compartir información, inquietudes y temores, así como el deseo de encontrar una solución conjunta.
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Para alcanzar un diálogo constructivo no se debe culpar ni hacer reclamos o señalamientos; más bien, es conveniente hablar en primera persona de lo que se siente y piensa, así como escuchar con atención y sinceridad.
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También es buena opción que hombre y mujer acudan juntos a consulta al sexólogo, urólogo o psicólogo, ya que la mediación y apoyo del terapeuta servirá para aclarar ideas y evitar malas interpretaciones.
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Por todo esto, queda claro que la mejor actitud para enfrentar la disfunción eréctil no es callar el problema, sino tratarlo en pareja y buscar atención médica especializada. Nunca debe confiarse en productos milagro, que sólo perjudican la salud.

