1-16.
Comida chatarra o basura es un término que se utiliza para describir aquellos alimentos con escasa aportación de nutrientes para el organismo, pero que en cambio poseen alto contenido de grasa, azúcar y condimentos.
2-16.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), de continuar la tendencia actual en su consumo y la falta de actividad física, la expectativa de vida de la población podría reducirse más de dos décadas, pasando de 75 a 50 años.
3-16.
En efecto, niños y jóvenes que ahora ingieren estos productos corren el riesgo de desarrollar tempranamente diabetes mellitus (elevada concentración de azúcar en sangre), presión arterial alta, enfermedades circulatorias, afecciones articulares y daño en riñones.
4-16.
Los alimentos chatarra son de distintos tipos, pero tienen algo en común: el abuso en su ingesta es particularmente dañino porque se necesita una cantidad muy pequeña de ellos para sufrir efectos adversos.
5-16.
Caramelos, chicles y paletas están elaborados principalmente con azúcares, saborizantes y colorantes, de modo que proporcionan energía en exceso, pero no fibra, vitaminas o minerales. Por ello se dice que son fuente de calorías vacías.
6-16.
Muchos endulzantes o edulcorantes utilizados en este tipo de golosinas pueden ser difíciles de digerir, además de que se concentran en cantidades tan elevadas que generan daño a la dentadura (caries) y sobrepeso con rapidez.
7-16.
Por su parte, las frituras contienen alimentos que en estado natural ofrecen aporte nutricional (papas, maíz, trigo), pero en su elaboración absorben mucha grasa, sal y condimentos responsables de sobrepeso, presión arterial elevada y gastritis (inflamación estomacal).
8-16.
El aceite utilizado, aunque sea de origen vegetal, se eleva a grandes temperaturas durante el proceso industrial, de modo que cambia su estructura y se vuelve potencialmente responsable de problemas circulatorios y cáncer.
9-16.
Los pastelitos o postres contienen harina refinada, la cual proviene de cereales que se procesan de tal forma que pierden la mayoría de sus nutrientes y fibra. Así, el resultado es un alimento poco saludable, con abundantes calorías que generan obesidad infantil.
10-16.
Otros ingredientes de estos productos son crema batida, betún, mermelada y sustituto de chocolate, muchos de ellos elaborados con azúcar en exceso y grasas dañinas (hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas) que se vinculan con males circulatorios y del corazón.
11-16.
En cuanto a refrescos y aguas saborizadas, su ingrediente fundamental es azúcar, que genera obesidad, además de saborizantes y colorantes artificiales que no aportan beneficios al organismo. No contienen fruta (o sólo en cantidad limitada) ni fibra.
12-16.
Más aún, las bebidas con agua carbonatada o “gas” no son buenas rehidratantes y ocasionan irritación del tejido que cubre al estómago, de modo que promueven la aparición de gastritis en quienes los ingieren.
13-16.
Las sopas instantáneas poseen abundantes harinas refinadas y condimentos, por lo que quienes las ingieren tienen alto riesgo de sufrir obesidad y presión sanguínea elevada, tanto por el gran número de calorías que contienen como por el exceso de sal.
14-16.
Helados y paletas tampoco suelen ser buena opción, pues tienen gran cantidad de azúcares y saborizantes. Algunos, a pesar de su apariencia, no contienen lácteos ni nutrientes propios de la leche, sino que deben su textura a grasas vegetales hidrogenadas.
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Por tanto, los niños y sus padres deben adquirir hábitos más saludables, en concreto, practicar ejercicio de manera regular y cuidar su alimentación, procurando desayuno equilibrado, lunch escolar sano y, en general, dieta adecuada con productos variados.
16-16.
Para saciar el apetito entre comidas o en el recreo son adecuados productos lácteos (queso o yogurt), galletas integrales, fruta y frutos secos. Incluso, es posible incluir alguna golosina o pastelillo, pero de manera ocasional y nunca como base de la alimentación.

