1-11.
El sueño es función orgánica imprescindible para la salud. Para dormir, permanecer dormido y despertar descansado, es importante mantener buena higiene del sueño.
2-11.
Regularmente, los adultos duermen entre 7 y 8 horas a diario, sin embargo, el tiempo adecuado para cada persona varía, así que no estresarse por los episodios de insomnio es el primer paso para dormir bien.
3-11.
Entre los hábitos que facilitan el comienzo y mantenimiento del sueño se encuentran nunca usar la cama para trabajar, estudiar, leer, comer o ver televisión. Asociar la idea de sueño con estar en la cama es elemental.
4-11.
Dormir y levantarse siempre a la misma hora sin importar lo bien o mal que se haya descansado, o si son fines de semana, facilita establecer un ciclo de sueño regular y adecuado.
5-11.
Realizar pequeño ritual antes de ir a la cama, con la misma secuencia de actos, por ejemplo: ducharse, lavarse los dientes y ponerse la pijama, permite programar al cerebro para iniciar el periodo de sueño.
6-11.
Hacer ejercicio regularmente mejora la calidad del sueño, siempre que se realice por la tarde y nunca antes de dormir, ya que puede ser estimulante que retrase la hora de ir a descansar.
7-11.
El hambre y la mala digestión pueden alterar el ritmo del sueño. Cenar por lo menos una hora antes de dormir impide despertar por la noche.
8-11.
Estimulantes como café, té y tabaco, así como bebidas alcohólicas, no son recomendables, ya que afectan el ciclo y calidad del sueño.
9-11.
Si no se consigue dormir tras haberlo intentado durante 15 minutos, es recomendable salir de la cama y hacer actividad monótona que favorezca la somnolencia. De este modo se evita que el organismo se acondicione para permanecer despierto.
10-11.
El estrés agrava los cuadros de insomnio. Identificar qué factores lo causan y eliminarlos, permiten dormir y tener mejor calidad de sueño.
11-11.
Mejorar el ambiente del espacio donde se duerme es ideal para mantener el sueño. Procure tener cama confortable, disminuir el ruido, regular la luz y temperatura.

