HERBOLARIA
La herbolaria -conjunto de conocimientos
relativos a las propiedades curativas de las plantas- aún constituye
el recurso mas conocido y accesible para grandes núcleos de la población
mexicana, incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce
el valor de esta práctica terapéutica y le otorga gran importancia
en los esquemas públicos de salud.
Cabe destacar que en la actualidad existe inmensa documentación
científica relacionada con la herbolaria, por ejemplo, se sabe que en
México se han registrado aproximadamente 4 mil especies con atributos
medicinales (15% de la flora total). Este número coincide con lo informado
en varias regiones del mundo por especialistas en la materia, quienes consideran
que 1 de cada 7 tipos de plantas posee alguna propiedad curativa.
Al respecto, es importante saber que los principales laboratorios
y grupos farmacéuticos han desarrollado medicamentos a base de plantas,
además de que cuentan con especialistas (biólogos, botánicos,
antropólogos y químicos) que trabajan en líneas de investigación
dirigidas a la clasificación de vegetales y hierbas con propiedades medicinales.
Principales usos
Desde la antigüedad las plantas han sido utilizadas para desarrollar fármacos,
saborizantes y aceites aromáticos, entre otros productos, conocimientos
que han sido transmitidos de una generación a otra y que en la actualidad
son reconocidos e investigados a profundidad por diferentes disciplinas científicas,
como Química, Biología, Botánica y Farmacología.
Cabe destacar que los hallazgos obtenidos a través del
tiempo han permitido distinguir en la amplia variedad de plantas y hierbas diversas
propiedades terapéuticas, entre las que se encuentran:
Antihelmíntica. Destruye y permite
la expulsión de parásitos intestinales.
Antiinflamatoria. Alivia
o reduce la inflamación o hinchazón de tejidos.
Antimicrobiana. Extermina
a los microbios causantes de enfermedades y ayuda a fortalecer los mecanismos
de defensa del organismo.
Astringente. Reduce la
irritación cutánea y crea barrera que protege de infecciones.
Estimulante del sistema digestivo.
Induce el apetito y producción de jugos digestivos.
Carminativa. Calma la
inflamación de las paredes intestinales y permite la eliminación
de gases del tubo digestivo.
Emoliente. Tiene acción
antiácida y protege a los tejidos irritados o inflamados.
Diurético. Aumenta
la producción y eliminación de orina.
Emenagoga. Estimula la
expulsión del flujo menstrual.
Expectorante. Permite
la eliminación de mucosidades alojadas en vías respiratorias.
Hepática. Fortalece
al hígado y ayuda a que este órgano funcione adecuadamente.
Tranquilizante. Ayuda
a reducir y controlar estados de nerviosismo, ansiedad e inquietud.
Las plantas y hierbas que se utilizan con mayor frecuencia en
forma de infusiones (tés), medicamentos y suplementos alimenticios incluyen
las siguientes especies:
Abeto. Posee propiedades antisépticas
y expectorantes.
Acelga. Permite que el
hígado funcione correctamente y promueve la eliminación de orina.
Aciano. Tiene efecto antibiótico,
diurético y antiinflamatorio, asimismo, se dice que ayuda a fortalecer
la vista en personas de edad avanzada.
Ajo. Se usa como antiséptico,
antimicrobiano, hipotensor (reduce la presión arterial), hipocolesterolemiante
(disminuye los niveles de colesterol) y en la prevención de trombos (formación
de coágulos que pueden tapar venas y arterias).
Aloe vera. Cuando es ingerido
mejora la digestión, desintoxica al organismo y equilibra la flora bacteriana
gastrointestinal, y al aplicar sobre la piel productos que lo contienen proporciona
suavidad, regenera células y previene el envejecimiento prematuro.
Anís. Sirve para
aliviar cólicos intestinales y controlar accesos de tos.
Árnica. Útil
para desinflamar y aliviar el dolor ocasionado por golpes, y heridas.
Belladona. Disminuye las
secreciones salivares, gástricas, nasales y sudoríparas, asimismo,
tiene efecto analgésico.
Berro. Contiene gran cantidad
de vitaminas A, C, D y E, siendo la C o ácido ascórbico la que
posee en mayor cantidad, de ahí su uso para combatir el escorbuto; también
es eficaz en casos de deficiencia vitamínica, es estimulante del apetito
y expectorante.
Boldo. Se emplea en infusión
para tratar afecciones en hígado, acidez estomacal, gases y fatiga excesiva.
Caléndula. Se caracteriza
por tener acción antipirética (reduce la fiebre), analgésica,
antiinflamatoria, antiséptica y cicatrizante.
Castaña de Indias.
Posee propiedades antiinflamatorias y antiedematosas (evita o controla la acumulación
de líquidos en alguna zona), lo que la hace ideal para tratar hemorroides
y várices.
Cimicifuga racemosa. Auxiliar
en el tratamiento de los síntomas presentes antes, durante y después
de la menopausia, como bochornos, sudoración excesiva y alteraciones
emotivas ocasionadas por los cambios hormonales (irritabilidad, nerviosismo,
insomnio, cansancio y dificultad para concentrarse).
Cola de caballo. Fomenta
la formación de glóbulos rojos, induce la eliminación de
orina y reduce la fatiga.
Diente de león.
Funge como diurético, laxante suave y estimulante de la secreción
biliar.
Epazote. Se utiliza para
controlar padecimientos digestivos y trastornos menstruales (dolor o dismenorrea).
Epazote de zorrillo. Destruye
parásitos o lombrices intestinales, alivia la diarrea, dolor de estómago,
calambres y cólicos menstruales.
Equinácea. Estimula
al sistema inmunológico (aquel que nos defiende de agresiones externas).
Eucalipto. Descongestiona
las vías respiratorias y permite la expulsión de flemas (expectorante).
Flor de azahar. Buen sedante
nervioso, adecuado para estados de tensión y estrés, así
como trastornos estomacales.
Flor de sauco. Se emplea
para aliviar afecciones respiratorias, como bronquitis, dolor en pecho y tos
ferina (infección que se caracteriza por intensos accesos de tos seguidos
de aspiración prolongada y profunda que emite sonido agudo).
Fresno. Es antidiarreico,
diurético y antiinflamatorio.
Gingko biloba. Diversos
estudios indican que esta planta, proveniente de China, mejora la circulación
sanguínea y las funciones mentales.
Ginseng. Vegetal originario
de Asia oriental que se ha utilizado desde hace muchos años como tónico
contra la fatiga física y mental.
Gordolobo. Útil
para tratar afecciones respiratorias, como tos, bronquitis e inflamación
de las mucosas.
Hierbabuena. Alivia la
indigestión, cólicos intestinales y dolor de cabeza originado
por nerviosismo.
Higuera. Reduce los niveles
de glucosa en sangre.
Manzanilla. Se emplea
en infusión para controlar problemas estomacales y digestivos, así
como para disminuir la inflamación en la mucosa de los ojos.
Mastuerzo. Calma el dolor
de cabeza, destruye microbios, induce la eliminación de orina y trata
afecciones en la piel (por ejemplo, manchas e irritaciones).
Menta. Se emplea para
controlar diarrea, náuseas, vómitos y cólicos abdominales.
Olivo. Reduce la presión
arterial.
Pasiflora. Excelente sedante
que se recomienda en casos de insomnio, despertares nocturnos, ansiedad y estrés.
Romero. Posee acción
cicatrizante, antiséptica y estimulante del sistema nervioso, corazón
y circulación.
Salvia. Útil para
controlar gases gastrointestinales, transpiración excesiva, alteraciones
nerviosas y desinfectar heridas.
Serenoa repens. También
conocida como palma enana americana, es útil para reducir el crecimiento
e inflamación de la próstata.
Tila. Planta que se utiliza
para calmar los nervios, estrés y ansiedad, inducir el sueño y
controlar accesos de tos.
Tronadora. Reduce los
niveles de glucosa en sangre, alivia el dolor de estómago y controla
la gastritis.
Uña de gato. Enredadera
originaria de Perú, conocida científicamente como uncaria tomentosa,
se utiliza para tratar artritis (inflamación de las articulaciones),
limpiar el aparato digestivo y fortalecer al sistema inmunológico.
Valeriana. Se utiliza
para tratar insomnio, ansiedad y nerviosismo, además de que actúa
como relajante muscular.
Considere que aunque estos productos sean denominados naturales
no deben administrarse a diestra y siniestra, pues requieren dosificación
precisa y oportuna por parte de un especialista.
Consulte a su médico.