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SUPLEMENTOS ALIMENTICIOS
Los suplementos alimenticios están
constituidos por uno o varios nutrientes, los cuales se adicionan a la dieta
para corregir o prevenir deficiencias de vitaminas, minerales y proteínas,
ayudar en la recuperación del paciente que sufre alguna enfermedad o
ha sido sometido a intervención quirúrgica, así como para
mejorar el estado general de salud.
Aunque las necesidades nutricionales de los seres humanos pueden
ser cubiertas al seguir dieta balanceada, los suplementos alimenticios son especialmente
benéficos en las siguientes circunstancias:
- Desnutrición o deficiencia de nutrientes que generalmente se asocia a dieta pobre en vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas, alteraciones en el proceso de absorción intestinal (capacidad de aprovechar los nutrientes), diarrea crónica y enfermedades como cáncer o sida. Cabe destacar que hay periodos de la vida en los que se tiene mayor predisposición a padecer desnutrición, como infancia, adolescencia, embarazo, lactancia y vejez, siendo el primero el que puede dejar severas secuelas, por ejemplo, disminución del coeficiente intelectual, problemas de aprendizaje, retención y memoria, escaso desarrollo muscular e infecciones frecuentes. Esto último representa una de las principales causas de mortalidad, ya que el déficit de nutrientes altera las barreras de inmunidad que protegen contra el ataque de gérmenes.
- Anemia o disminución de los niveles de hemoglobina en sangre (proteína que se encuentra en glóbulos rojos y transporta oxígeno desde pulmones a todo el cuerpo a través de venas y arterias), padecimiento que se origina por alimentación deficiente en hierro, ácido fólico y vitamina B12, así como por hemorragias o alteraciones en el funcionamiento de órganos como bazo (alojado atrás del estómago) o médula ósea (tejido de aspecto viscoso amarillento que se encuentra en el interior de los huesos).
- Como apoyo en el tratamiento de anorexia y bulimia, pues los afectados por estas enfermedades requieren gran aporte de nutrientes.
- Alcoholismo, pues las bebidas embriagantes suelen agotar las reservas de vitaminas y minerales.
- Durante infancia y adolescencia, pues en estas etapas se necesita mayor aporte de nutrientes debido que el organismo se encuentra en desarrollo.
- En la senectud, ya que al envejecer disminuye el consumo de alimentos y la capacidad de absorber nutrientes, además de que hay dificultad para masticar; asimismo, con el paso del tiempo el metabolismo (proceso que permite asimilar adecuadamente vitaminas, minerales, proteínas y grasas) se hace lento, lo cual ocasiona que las exigencias calóricas sean menores.
- Convalecencia.
- Después de intervención quirúrgica.
- Durante el embarazo y lactancia debido a que se requieren más nutrientes que contribuyan al adecuado desarrollo del bebé.
- En la menopausia es recomendable administrar suplementos de calcio y multivitamínicos, ya que pueden prevenir la aparición de osteoporosis y mejorar las condiciones nutricionales de la mujer.
- Al practicar actividad física intensa.
¿De qué están
hechos?
Los suplementos alimenticios contienen gran diversidad de ingredientes, los
cuales pueden estar presentes en forma de concentrados o extractos, y son ofrecidos
en cápsulas, comprimidos, grageas, píldoras, gránulos,
tabletas, polvo, líquidos o inyecciones. Los elementos que comúnmente
contienen sus formulaciones pueden agruparse de la siguiente manera:
Vitaminas. Micronutrientes que le permiten
al organismo realizar sus funciones y mantenerse sano, los cuales son indispensables
para que metabolismo, desarrollo y crecimiento del cuerpo sean normales. Se
clasifican en dos grupos: solubles en grasa (liposolubles: A, D, E, y K) y solubles
en agua (hidrosolubles: B1, B2, B5, B6, B8, B9, B12 y C); hay otros nutrientes
que no son considerados vitaminas por algunos especialistas; sin embargo, otro
sector sí las denomina de esta manera y las reconoce como B13, B15, B17,
colina, paba, T, P y U.
- A. Se encarga de proteger
la piel, interviene en el proceso de visión y participa en la elaboración
de enzimas (sustancias que aportan cambios químicos) en hígado
y hormonas sexuales.
- B1 (Tiamina). Es importante
para el buen funcionamiento del sistema nervioso y cerebro, así como
para disminuir los efectos de la resaca o cruda.
- B2 (Rivoflavina). Indispensable
para la obtención de energía, crecimiento y regeneración
de tejidos; alivia calambres musculares y disminuye fatiga física e
intelectual.
- B3 (Niacina). Protege
de trastornos en la circulación sanguínea y permite desempeñar
correctamente las funciones intelectuales.
- B4 (Adenina). Estimula
la formación de glóbulos blancos.
- B5 (Ácido pantoténico).
Interviene en el metabolismo de una sustancia encargada de la memoria y concentración
(acetilcolina), reduce el estrés y ayuda en la relajación.
- B6 (Piridoxina). Esencial
para el buen funcionamiento del cerebro, regularizar el sistema nervioso y
favorecer el metabolismo de proteínas.
- B7 (Colina). Evita
que las grasas se acumulen en los órganos.
- B8 (biotina). Necesaria
para la formación de células nerviosas y aliviar el estrés
y dolencias hepáticas (en hígado).
- B9 (ácido fólico).
Indispensable en la producción de glóbulos rojos, previene malformaciones
congénitas, regenera células y permite que genitales y sistema
nervioso se mantengan en buen estado.
- B12 (Cobalamina). Tiene
como principal función la regeneración de la médula ósea
y glóbulos rojos; es imprescindible en la formación del ADN
(ácido desoxirribonucleico), favorece la memoria y controla la irritabilidad.
- B13 (ácido orótico).
Se sabe que participa en el metabolismo (proceso químico que permite
el aprovechamiento de nutrientes) del ácido fólico y vitamina
B12, además de prevenir problemas en hígado y envejecimiento
prematuro.
- B15 (ácido pangámico).
Tiene efecto antioxidante (reduce ciertas reacciones químicas destructivas,
conocidas como oxidaciones), facilita la absorción del oxígeno
en todos los tejidos, estimula las respuestas del sistema inmunológico
(aquel que nos previene del ataque de virus y bacterias), protege al organismo
de cirrosis, baja los niveles de colesterol en sangre, controla el deseo de
beber alcohol y prolonga el promedio de vida de las células.
- B17 (aetrile). Se cree
que su deficiencia ocasiona poca resistencia al cáncer, además,
se recomienda tomarla en muy pequeñas cantidades porque una parte de
su molécula es el conocido cianuro (veneno altamente tóxico
para el organismo).
- Colina. A nivel cerebral
produce una sustancia que fortalece la memoria y participa en la transmisión
de impulsos nerviosos.
- Paba (ácido paraaminobenzoíco).
Contribuye en la formación del ácido fólico y de proteínas,
y se ha descubierto que ayuda a mantener la piel en buen estado y a disminuir
el dolor ocasionado por quemaduras.
- C (ácido ascórbico). Permite adecuada cicatrización de heridas, favorece la absorción del hierro y protege a las células de las agresiones externas.
- D (calciferol). Se
forma en la piel mediante exposición al Sol, fija el calcio en huesos
y previene caries dentales.
- E(tocoferol).. Impide
la destrucción de células y permite la regeneración de
tejidos.
- K.. También se
le llama antihemorrágica porque es fundamental en el proceso de coagulación
de la sangre.
- P.. Refuerza la acción
de la vitamina C, tiene propiedades antihemorrágicas y permite el buen
funcionamiento de hígado y riñones.
- T. Se tiene poco conocimiento
sobre todas las funciones de esta vitamina, pero se sabe que interviene en
la coagulación de la sangre, característica que la hace útil
para tratar anemia.
- U (ácido menínico).
Se ha descubierto que es importante en el tratamiento de úlceras, pues se encarga de proteger y mejorar el estado de las membranas mucosas de estómago e intestino.
Minerales. Componentes
inorgánicos de la alimentación, es decir, se encuentran en la
naturaleza sin formar parte de los seres vivos. Desempeñan un papel muy
importante en el organismo, pues son necesarios para la formación de
tejidos y hormonas, y participan en la mayoría de reacciones químicas
en las que intervienen las enzimas. Se dividen en tres grupos:
Macroelementos. Se miden en gramos y son
los que el organismo necesita en mayor cantidad; aquí se agrupan sodio,
potasio, calcio, fósforo, magnesio, cloruro y azufre.
Microelementos. Se requieren
en menor cantidad y se calculan en miligramos (milésimas de gramo); esta
categoría abarca hierro, flúor, yodo, manganeso, cobalto, cobre
y zinc.
Oligoelementos. Se evalúan
en microgramos (millonésimas de gramo); incluyen al silicio, níquel,
cromo, litio, molibdeno y selenio.
A continuación se describen las características
de cada mineral:
- Azufre. Es parte de
la estructura de piel, uñas, cabello y cartílago; se encarga
de neutralizar sustancias tóxicas y ayuda al hígado en la secreción
de bilis.
- Calcio. Es componente
esencial de huesos y dientes, 99% se encuentra en ellos y el 1% restante se
almacena en los músculos, por lo que es vital para el desarrollo y
buena salud de estas estructuras. Además, participa en la coagulación
de la sangre y transmisión de impulsos nerviosos.
- Cloruro. Favorece el
equilibrio de líquidos en el organismo, ayuda al hígado a eliminar
toxinas y es vital para la formación de ácidos en el estómago
- Cobalto. Interviene
en la producción de glóbulos rojos.
- Cobre. Convierte en
hemoglobina al hierro almacenado en el organismo y permite aprovechar el que
está contenido en los alimentos.
- Cromo. Colabora en
la asimilación normal del azúcar al permitir que la insulina
-hormona producida por el páncreas- trabaje de manera correcta, al
mismo tiempo que regula los niveles de colesterol y participa en el transporte
de proteínas.
- Fósforo. Es
un elemento que junto con el calcio participa en la formación de huesos
y dientes; además, resulta esencial para transformar en energía
los alimentos que se consumen.
- Flúor. Previene
la caries dental y fortifica los huesos.
- Hierro. Necesario para
la producción de hemoglobina (sustancia contenida en el interior de
glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno a la sangre)
y mioglobina (oxigena músculos). Es imprescindible para la correcta
utilización de las vitaminas del complejo B.
- Litio. Es fundamental
para la regulación del sistema nervioso.
- Magnesio. Permite la
correcta asimilación de calcio y vitamina C, el buen funcionamiento
del sistema nervioso y aumenta la secreción de bilis (favoreciendo
con ello la digestión de grasas y eliminación de residuos tóxicos);
asimismo, ayuda a que disminuyan problemas cardiacos e interviene en el proceso
de contracción y relajación muscular.
- Manganeso. Se encarga
de activar las enzimas que participan en la formación de las grasas
y contribuye en el aprovechamiento de las vitaminas C, B1, y B8.
- Molibdeno. Ayuda a
prevenir anemia y caries dental.
- Níquel. Permite
el buen funcionamiento del páncreas.
- Potasio. Se encarga
de fortalecer la actividad de los riñones al estimular la eliminación
de toxinas a través de la orina, y del almacenamiento de carbohidratos
y su posterior transformación en energía. También ayuda
a mantener ritmo cardiaco adecuado y presión arterial en niveles normales,
y es esencial para la transmisión de todos los impulsos nerviosos.
- Selenio. Tiene propiedades
antioxidantes, lo cual le da la capacidad de prevenir el envejecimiento prematuro
y cáncer. Es útil en el tratamiento contra la caspa y mantiene
en buen estado al hígado, corazón y órganos reproductores.
- Silicio. Ayuda a asimilar
el calcio, formar nuevas células y nutrir tejidos.
- Sodio. Se encarga de
regular el reparto de agua en el organismo, interviene en la transmisión
de impulsos nerviosos a músculos y participa en el proceso digestivo.
- Yodo. Es indispensable
para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, ayuda al crecimiento,
mejora la agilidad mental, quema exceso de grasa y permite el desarrollo de
uñas, cabello, piel y dientes.
- Zinc. Resulta vital
para el crecimiento, regula el desarrollo sexual, epidérmico y capilar,
y es necesario para la producción de insulina (hormona que se encarga
de mantener los niveles de azúcar en sangre en rangos normales).
Proteínas. Crean
células y tejidos, intervienen en reacciones químicas como la
digestión o transportación de oxígeno, permiten el movimiento
de los músculos e incluso tienen actividad hormonal.
Ácidos grasos.
Entre ellos se encuentran los denominados omega 3 y 6, que previenen la formación
de coágulos en la sangre, ayudan a regular la presión sanguínea
y disminuyen los niveles de triglicéridos (tipo de grasa que se forma
en el organismo); asimismo, aumentan la flexibilidad de las arterias y activan
el proceso antiinflamatorio, el cual reduce el riesgo de padecer artritis, cáncer,
psoriasis, diabetes y trastornos de las células.
Aunque los suplementos alimenticios son buena alternativa para
mejorar las condiciones nutricionales, es fundamental que la dieta siempre contenga
los siguientes grupos de alimentos:
Cereales y legumbres. Son la fuente más
importante de carbohidratos y proteínas de origen vegetal.
Verduras. Aportan vitaminas,
sales minerales y fibra.
Frutas. Su consumo permite
que el organismo obtenga vitaminas, minerales, fibra y azúcares.
Lácteos. Alimentos
ricos en calcio, magnesio y proteínas.
Cárnicos (carnes).
Contienen proteínas, grasas y minerales.
Grasas y azúcares.
Son fuente de energía y aportan proteínas, pero su consumo debe
ser moderado.
Como puede ver, cada nutriente cumple con funciones determinadas
y no hay uno más importante que otro, por ello, es preciso incluirlos
a todos en la dieta diaria mediante el consumo de los diferentes grupos de alimentos.
Asimismo, considere que los suplementos alimenticios pueden ser un apoyo, pero
no deben administrarse en exceso porque podrían ocasionar efectos tóxicos
al organismo.
Consulte a su médico.
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