HIPOALERGÉNICOS, PARA PIELES SENSIBLES
Olga Silva
Seguramente a usted también le ha pasado: encuentra el
cosmético que ha buscado durante meses y a la hora de ponérselo
le produce una irritación tal en la piel que tiene que retirárselo
inmediatamente. Para evitar este problema debemos buscar productos que incluyan
la leyenda "hipoalergénicos".
Si usted ha tenido una experiencia como la anterior, en realidad
no tiene por qué preocuparse, pues debe tener claro que no todas las
pieles son igualmente sensibles al contacto con sustancias que conforman las
fórmulas de cosméticos, fragancias o productos de uso diario,
como jabones, detergentes e incluso medicamentos.
Lo que sucede es una reacción común como consecuencia
de una alteración del sistema inmunológico (el que nos defiende
de posibles infecciones), que responde a la presencia de sustancias a las que
es sensible, y que para otras personas pueden ser inofensivas. Este fenómeno
se denomina alergia y tiene como síntomas característicos irritación
y enrojecimiento de la piel, además de urticaria (pequeñas ronchas
que generan mucha comezón).
¿Alergia a los cosméticos?
Así es, desde productos capilares hasta esmaltes de uñas,
pasando por rimel y cremas hidratantes pueden ocasionar dermatitis (inflamación
de la piel) alérgica por contacto, debido a sus componentes, siendo uno
de los más agresivos la parafenilenediamina, integrante de la fórmula
de tintes de cabello. Sin embargo, no hay que dejar de lado perfumes, sombras
de ojos, desmaquillantes, lápices labiales, productos higiénicos
para bebé y protectores solares, entre muchos otros.
Las señales de problemas en la piel por cosméticos
son fáciles de reconocer, pues son comunes erupciones cutáneas,
engrosamiento con granos llenos de líquido (eccema), o bien, inflamación
de la zona. El problema puede incrementarse cuando la epidermis (capa superficial
de la piel) se debilita, lesiona o reseca, dejando a las interiores desprotegidas
de los embates de elementos dañinos.
Otros factores que influyen para que la piel sea aun más
sensible son estrés, alteraciones hormonales (por ejemplo, cuando se
presenta el periodo menstrual), contaminantes del ambiente, así como
cambios de clima, envejecimiento, dietas rigurosas, consumo de alcohol y tabaco,
y dormir poco.
La solución está en no compartir cosméticos
de los cuales no tenemos referencias y poner atención a los ingredientes
de la fórmula de los productos que vamos a comprar, y no guiarnos por
el atrayente envase o el agradable aroma. En general, la mayoría de estos
artículos no contienen perfumes, colorantes, conservadores ni detergentes
que sean irritantes, es decir, son hipoalergénicos; en la actualidad,
el mercado farmacológico ofrece gran variedad de cosméticos con
estas características, pues se estima que la mitad de la población
mundial cuenta con piel delicada o sensible.
Se recomienda poner particular atención en los productos
para bebés o niños, pues su piel es demasiado delicada y no posee
las defensas que se adquieren con la edad.
Ahora bien, se deberá tomar en cuenta que a la menor
reacción alérgica en piel o cuero cabelludo debe suspenderse de
inmediato la aplicación del producto. De persistir las manifestaciones
habrá que consultar a un dermatólogo, quien posiblemente le remita
a un especialista médico en alergias (alergólogo).
Más sobre alergias
Vale la pena aclarar que no únicamente cosméticos, fragancias
o productos para higiene son causantes de alergias, pues también lo son
polen, ciertos alimentos, polvo, humedad, pelo de animales, medicamentos, productos
químicos o algunos materiales textiles, entre muchos otros, con los que
tenemos contacto permanente.
Para conocer el mecanismo de acción de la alergia, imaginemos
que cuando el alergeno (sustancia irritante) ingresa al organismo, éste
reacciona como lo hace al ser atacado por virus o bacterias y se protege a sí
mismo produciendo anticuerpos (inmunoglobulinas) para neutralizar eventuales
ataques futuros. Los anticuerpos se adhieren a las paredes de los tejidos y
al hacer acto de presencia nuevamente el alergeno, se desprenden para atacarlo.
Esta separación del tejido provoca deterioro que da origen a la liberación
de histamina, sustancia química que a través de la sangre llega
a piel y mucosas, generando síntomas como los antes mencionados.
Sin embargo, si los alergenos atacan a las membranas mucosas
del tracto respiratorio superior (boca, lengua, paladar, nariz y garganta),
generan estornudos, moco, comezón, ojos llorosos e infecciones en los
oídos, por lo que puede confundirse con gripe; algunos otros producen
trastornos digestivos, fuertes dolores de cabeza, mareos o náuseas.
En realidad, la lista de productos que pueden desarrollar algún
tipo de alergia es interminable, pero por fortuna muchos de ellos ya son fabricados
también bajo criterios hipoalergénicos, por ejemplo, lociones
y cremas para protección solar, toallitas húmedas limpiadoras
para bebés, pomadas, aceites, shampoos, cremas liquidas, jabones y productos
de tratamiento facial.
Uno más, y en el que tal vez usted no se hubiera detenido
a pensar, son los condones, ya que la mayoría incluye entre los componentes
del látex al timerosal (como conservador), sustancia a la que muchos
hombres son alérgicos.
Bueno, pues el mercado farmacéutico ya ofrece un preservativo
desprovisto del compuesto, es decir, hipoalergénico, fabricado de poliuretano
con la misma fuerza y elasticidad que los de látex y con suave aroma
a vainilla.