CÓMO EVITAR EL DAÑO CAPILAR POR LA CONTAMINACIÓN
Sofía Montoya
La vida en la ciudad desgasta la belleza del cabello debido a que la contaminación lo maltrata y le hace perder su brillo y sedosidad. Por ello, nada como mantener adecuada higiene, alimentación y cepillado para frenar el daño y lucir despampanante melena en todo momento.
El estado del cabello es reflejo del cuidado que tenemos hacia
nuestra persona, ya que su crecimiento saludable depende de buenos hábitos,
como descanso adecuado, dieta balanceada e higiene. Por ello, no es raro que
al brindarnos atención y tiempo contemos con melena luminosa, resistente
y suave al tacto, ideal para la creación de un peinado que enmarque el
rostro y hable de nuestra forma de ser y pensar.
Empero, hay que mencionar que estas medidas se deben acentuar
en las ciudades, ya que las partículas contaminantes del aire se pueden
acumular en el cabello y generar notables daños en su capa protectora,
la cual está formada por minúsculas escamas o cutículas.
El maltrato a estas diminutas estructuras se traduce en una melena quebradiza,
opaca, difícil de peinar, con las puntas abiertas (orzuela) e incluso
con decoloración poco agradable.
Para evitar este efecto indeseable, resulta indispensable mantener
medidas de higiene que consisten básicamente en el lavado regular del
cabello, uso de acondicionadores y mantenimiento de peines y cepillos para que
se conserven limpios y en buen estado. Todos estos pasos tiene sus particularidades,
así que acompáñenos a saber más de ellos.
Conocer el cabello
Antes que nada se recomienda consultar a un estilista o dermatólogo
para saber cuáles son las características y necesidades de nuestro
cabello, o bien, observar con atención su apariencia luego de tres días
sin lavarlo, algo que puede hacerse durante un fin de semana en donde no se
presenten compromisos.
Si al término de este período se aprecian aproximadamente
2 centímetros de grasa en la raíz, se tienen cabello graso; cuando
no alcanza 1 centímetro es normal, y si no brilla y el aspecto general
no es radiante, se le denomina seco.
El cabello normal es fuerte y suave al tacto; siempre luce saludable,
con brillo y volumen, por lo que puede exponerse sin mayor problema a la secadora,
Sol, permanentes o tintes, aunque esto no significa en absoluto que se deba
descuidar su limpieza diaria con shampoo y acondicionador.
La cabellera reseca es áspera al tacto, quebradiza, tiene
tono apagado, se abre en las puntas y es porosa; en ocasiones suele presentar
raíces grasas (en este caso también se conoce como mixto), lo
que se debe a que el sebo que segrega el cuero cabelludo para proteger y humectar
es demasiado espeso y no se distribuye. Requiere de tratamientos de limpieza
suaves, así como de acondicionadores y cremas nutritivas.
Por su parte, el cabello graso tiene su origen en la sobreproducción
de las glándulas sebáceas del cuero cabelludo por factores como
contaminación, mala alimentación o alteraciones hormonales. Para
su higiene requiere productos más fuertes que en los casos anteriores,
pues debe removerse el exceso de grasa que impide la respiración adecuada
de la piel.
Una vez conocido el tipo de cabello es fácil seleccionar
los tratamientos más convenientes para lograr su adecuada higiene sin
que shampoo y acondicionador resulten demasiado agresivos o suaves en el combate
contra los efectos de la contaminación.
Nada como un buen baño
Mucho se discute acerca de si es conveniente o no lavar el cabello todos
los días, debido a que hay quienes sostienen que sólo la higiene
diaria garantiza la eliminación de suciedad, grasa excesiva y células
muertas, en tanto que otros aseguran que la melena puede maltratarse; lo cierto
es que no hay nada definitivo y en cada caso pueden existir características
particulares que definirán cada cuándo se debe efectuar esta limpieza
a profundidad.
Por un lado, hay que decir que la limpieza diaria es recomendable
para quienes cuentan con cabello normal o graso; en todos estos casos se debe
recurrir a un shampoo suave o de uso frecuente, ya que garantiza que no se retirará
completamente el sebo del cabello, mismo que finalmente es un recurso natural
que ayuda al mantenimiento capilar.
Mención aparte merece el cabello seco, máxime
si es rizado, delgado o teñido, ya que si da señales de daño
severo (es quebradizo, rasposo y sufre decoloración y orzuela) se recomienda
que la higiene se efectúe cada tercer día, además de que
se deberán aplicar tratamientos nutritivos y fortificantes. Por otro
lado, cabe decir que las melenas cuya producción de sebo es más
que abundante corren el riesgo de acumular demasiada humedad con el baño
diario, por lo que es probable que la limpieza se realice sólo 2 a 3
veces por semana con productos especiales recomendados por un dermatólogo.
Dicho lo anterior podemos hablar de los pasos esenciales para
el uso del shampoo y lavado óptimo:
- Antes de mojar el cabello se debe cepillar varias veces a
fin de que se desenrede y se distribuya adecuadamente el sebo de la raíz
a la punta; de esta manera la acción del shampoo no será agresiva.
- Prefiera el uso de agua tibia, ya que cuando la temperatura
del líquido es muy alta puede estimular la generación de grasa
excesiva, pero si es fría se resta eficacia a la eliminación
de suciedad y sustancias nocivas.
- La aplicación del shampoo y la fricción en
el cuero cabelludo se debe realizar con la yema de los dedos dando masaje
en forma circular para activar la irrigación sanguínea y eliminar
la suciedad.
- La limpieza no debe hacerse con las uñas ni debe ser
muy fuerte, a fin de no irritar ni lastimar al cuero cabelludo.
- Lea las instrucciones del producto; algunos shampoos recomiendan
que se deje actuar durante algunos minutos antes de removerlo.
- Para enjuagar la melena se debe utilizar abundante agua,
también tibia, proveniente de la regadera. No sumerja la cabeza directamente
en la tina con agua muy caliente, ya que esto puede quemar y dañar
al cuero cabelludo.
- Sólo en caso de que el cabello estuviese muy sucio
o graso se reaplicará shampoo
- Es el momento de aplicar acondicionador, que es un producto
recomendado sobre todo para cabello seco y normal. En melenas grasas se debe
emplear con discreción, dando preferencia a las puntas y evitándolo
en la raíz.
- Después de enjuagar perfectamente, el secado se hará
con cuidado, ejerciendo presión con una toalla y nunca restregándola.
- Si se emplea secadora eléctrica, debe colocarse a
una distancia prudente del cabello (30 centímetros) y a temperatura
regular; en el caso de cabellos ondulados o rizados debe utilizarse con difusor.
Como recomendaciones al usar shampoo queda mencionar que se
suspenderá la aplicación de todo aquel producto que provoque irritación;
también se evitarán los artículos que inmediatamente después
del lavado dejen el cabello demasiado seco, pues resultan muy agresivos y no
nutren adecuadamente.
Otros buenos consejos
Si bien la base de una melena saludable y libre de los efectos de la
contaminación se encuentra en el adecuado uso de shampoo y acondicionador,
existen otras técnicas para garantizar su salud, como el cepillado regular,
mantener adecuada alimentación y garantizar descanso.
El cepillado es una práctica sumamente efectiva para
proteger al cabello del desgaste al que se ve sometido diariamente; por las
mañanas, ayuda a lubricar la melena con la grasa segregada por la raíz,
a la vez que activa la circulación del cuero cabelludo; en las noches,
ayuda a eliminar el polvo y los residuos de fijadores o gel.
Cuando la cabellera es fuerte y sana, lo indicado es que el
cepillado tenga una duración de 5 a 10 minutos; asimismo, entre más
abundante sea el cabello, mayor será la firmeza de las cerdas, mismas
que se aconseja sean de origen natural o de nylon con las puntas redondeadas,
para que den masaje a la piel y estimulen la irrigación sanguínea
local.
En caso de que la melena sea delicada, fina y escasa, puede
recurrirse a cepillos creados para niños, los cuales son suaves y especiales
para dar trato delicado. También puede utilizarse un peine de dientes
separados para retirar polvo y suciedad, procurando pasarlo por el cabello en
forma superficial, sin dar tirones ni arañar la piel.
Cabe recordar que el cepillado debe realizarse siempre de la
raíz hacia la punta, ya que de esta manera no se daña la cutícula
del cabello y, ante todo, porque sólo así se eliminan polvo y
células muertas. Además, los accesorios empleados deben estar
siempre limpios, de modo que cuando menos una vez a la semana sean lavados con
un poco de shampoo y agua caliente para evitar la acumulación de cabellos
que puedan alojar bacterias dañinas.
Finalmente, una serie de consejos que también repercutirán
en la salud del cabello:
- Beber 2 litros de agua (8 vasos) al día.
- Procurar una dieta equilibrada que cuente con productos de
todos los grupos de alimentos.
- Eliminar el consumo de tabaco y alcohol.
- Nunca abusar de la secadora eléctrica ni del empleo
de gel, spray o mousse (espuma).
- Dormir entre 7 y 8 horas diarias para garantizar que el organismo
realice labores de mantenimiento en el tejido capilar.
- Recurrir a mascarillas capilares, ampolletas nutritivas y
cremas reparadoras o hidratantes sólo cuando el cabello lo necesite,
ya que el uso excesivo de acondicionadores puede afectar la respiración
del cuero cabelludo.
Considere que cualquier duda sobre su tipo de cabello, elección
de shampoo y acondicionador, o sobre el cepillado y dieta adecuada, puede ser
solucionado por especialistas en belleza y dermatólogos; no dude en consultarlos
para mimar adecuadamente a su cabello.