CÓMO VIVIR CON CÁNCER DE SENO
Rafael Mejía
El diagnóstico de cáncer de mama ocasiona fuerte
impacto emocional en la mujer, quien experimenta angustia, frustración,
tristeza y sensación de desamparo. ¿Cómo recuperar el gusto
por la vida? ¿Qué papel juegan la familia y seres queridos? ¿Con
quién acudir para solicitar ayuda? Continúe con nosotros y lo
sabrá.
El cáncer de mama ha aumentado dramáticamente
en México desde 1970, al grado de que en la actualidad es una de las
principales causas de mortalidad en mujeres de entre 25 y 54 años (se
registra un deceso por este motivo cada dos horas y media, aproximadamente),
sin olvidar que cada año hay 10 mil nuevos casos en promedio.
Aunque tan apabullantes cifras nos dan una idea sobre la gravedad
de este problema y del reto que implica para los especialistas en salud, cierto
es que no muestran uno de los aspectos más importantes que se generan
respecto a la enfermedad: cómo se siente la mujer después del
diagnóstico, qué cambios se generan en su vida y de qué
manera se transforman su actitud ante el futuro y la relación con sus
seres queridos.
"El principal problema que se enfrenta es la sensación
de angustia, depresión y, sobre todo, el miedo de volver a tener cáncer
después de someterse a tratamiento", comenta Enriqueta Peña
de Ruelas, integrante de la mesa directiva del Grupo de Recuperación
Total A. C. (Reto), formado en su mayoría por mujeres que han sido intervenidas
quirúrgicamente debido a esta enfermedad y que, entre otras funciones,
brinda apoyo a quienes han sido diagnosticadas recientemente o están
en tratamiento.
Durante entrevista concedida a saludymedicinas.com.mx, explica
que "la mujer que se somete a cirugía para eliminar una tumoración
en el seno piensa en un principio: 'ya me salvé, ya pasé por esta',
pero cuando se le informa que hay recurrencia, es decir, que puede regresar
el cáncer, hay un choque emocional, sufrimiento y preocupación.
Es ahí donde intervenimos nosotras, porque sabemos que se requiere mucho
apoyo para superar la situación".
Enfermedad compleja
El cáncer de mama es una padecimiento que se debe al
crecimiento anormal de células y, aunque varía en cada caso, puede
clasificarse de acuerdo al lugar en que se origina: ductal (se presenta en los
conductos por los que viaja la leche en caso de amamantamiento) y lobulillar
(se genera en los lóbulos donde se produce el alimento del lactante).
Asimismo, la distribución del tejido canceroso da motivo
a una segunda denominación: cuando se concentra en un solo lugar se dice
que el tumor es in situ o no invasor, en tanto que cuando se extiende a regiones
cercanas es infiltrante o invasor, de modo que podemos encontrar carcinomas
(tumores) ductales o lobulillares de tipo invasor y no invasor.
Un tumor maligno es el que suele extenderse al tejido circundante,
y aunque lo hace lentamente, la falta de diagnóstico y tratamiento permiten
que con el paso del tiempo se desprendan algunas células cancerosas y
viajen por el torrente sanguíneo y vasos linfáticos (conductos
por los que son transportadas sustancias y células de defensa contra
enfermedades) hasta alojarse en axilas, huesos, hígado y pulmones, dando
lugar a nuevos tejidos anormales.
Dependiendo del momento en que se lleve a cabo la intervención
médica se puede recurrir a los siguientes tratamientos:
- Tumorectomía o lumpectomía. Extracción quirúrgica de la masa tumoral, respetando al máximo la glándula mamaria.
- Mastectomía simple. Extirpación de todo el seno y ganglios (lugar donde se producen células de defensa, conectados a los vasos linfáticos) de la axila.
- Mastectomía radical. Se sigue el mismo procedimiento que en la cirugía anterior, pero se amplia a los ganglios del brazo.
Ante el impacto psicológico que puede ocasionar el cambio
de imagen en un seno o la falta de éste, se han creado varias clases
de prótesis a las que también se les llama formas del seno. Existe
amplia variedad de clases, tamaños y colores (actualmente es difícil
notar cuándo se emplea una prótesis), de modo que se ajustan a
los requerimientos de cada paciente de acuerdo a la cantidad de tejido removido.
Las prótesis se ajustan también a las necesidades
del momento; unas están hechas con materiales que simulan la textura
y peso de la mama (silicona) y que a la vez ayudan a prevenir problemas de mala
postura y balance, en tanto que otras son ligeras, hechas de hule espuma o fibras,
las cuales son ideales durante la práctica de ejercicio, al nadar o cuando
hace calor. Otro tipo es el modelador o caparazón; son pequeñas,
ligeras y útiles cuando el tejido retirado es mínimo, y brindan
apariencia más llena y redondeada del seno.
Las piezas pueden ser autoadheribles, ya que cuentan con bandas
que se sujetan a la piel de la pared torácica, o se fijan con ayuda de
un brassier especial, ante todo cuando son pequeñas y ligeras como el
caparazón. Otras se sostienen mediante una camisola (prenda suave que
se estira y cuenta con tiras de encaje elástico); generalmente se emplean
durante los días posteriores a la intervención quirúrgica.
El cirujano es el encargado de indicar el momento adecuado para
que se comience a usar prótesis y de qué tipo será la más
conveniente, dependiendo del proceso de recuperación. Por lo general,
el especialista también recomienda sitios donde pueden adquirirse y extiende
una receta médica u otro documento en donde especifica la necesidades
de la mujer.
Por otra parte, Enriqueta Peña comenta que una de las
mayores inquietudes en Grupo Reto consiste en divulgar que después de
una intervención de este tipo se debe ser fiel al tratamiento con medicamentos
(quimioterapia) o radiaciones (radioterapia), tal como indican los especialistas
en cáncer (oncólogos), y no abandonarlo; "tampoco se debe
dejar de asistir a revisión periódica con el ginecólogo,
porque si resurge el problema se gana tiempo en su atención".
Cabe aclarar que la quimioterapia consiste en la administración
de medicamentos orales o intravenosos y tiene como fin la eliminación
de células cancerosas que pudieran permanecer luego de la operación;
en caso de que el tejido tumoral tuviera amplia extensión, se apoya con
radioterapia, cuya aplicación es a través de la aplicación
directa de radiación o al introducir en los tejidos pequeño fragmento
de material radioactivo.
Sólo el oncólogo y el radiólogo pueden
determinar cuánto tiempo y qué tan seguido serán estos
tratamientos, aunque a grandes rasgos podemos decir que en la quimioterapia
se recurre a terapias cíclicas, es decir, durante un periodo se administran
fármacos, luego se da una etapa de descanso o recuperación, y
a continuación se regresa al uso de medicamentos; en total, todo este
proceso puede durar de 3 a 6 meses. Por su parte, la radioterapia se suele proporcionar
diariamente durante al menos seis semanas.
Las reacciones secundarias de estos tratamientos son fatiga,
náuseas, cansancio, pérdida de cabello y bajo deseo sexual, lo
que hace comprensible que se presenten impedimentos emocionales en la mayoría
de los casos, por lo que es muy importante que la mujer con cáncer de
mama "externe toda su angustia y miedo, y vea que no es la única
con el padecimiento. Por eso organizamos pláticas de grupo donde conversamos
con ellas y mostramos que habemos muchas que hemos pasado por ese diagnóstico
y seguimos viviendo".
Este tipo de dinámicas colectivas ha mostrado su efectividad
desde hace tiempo. Concretamente, Grupo Reto nació en 1983 por iniciativa
de un grupo de mujeres con cáncer mamario en colaboración con
el Instituto Nacional de Cancerología, donde los directivos comprendieron
que además de tratamiento farmacológico y rehabilitación
física, las pacientes encontraban apoyo para luchar contra la enfermedad
si hablaban con quienes vivían situaciones semejantes. Dados los buenos
resultados, hoy día esta organización civil trabaja también
en los hospitales General, Militar, de Perinatología y Escandón,
en la Ciudad de México, además de contar con más de 20
grupos en la República Mexicana.
Recuperación compartida
Enriqueta Peña comenta que la experiencia les ha mostrado
que el adecuado tratamiento emocional de esta enfermedad también demanda
atención y apoyo para las personas cercanas a la mujer. "El cáncer
de mama, como otros padecimientos tumorales, puede considerarse un problema
familiar: la pareja y los hijos son a veces los más asustados porque
la mente les dice que la palabra cáncer es sinónimo de muerte".
A través de conversaciones, se debe explicar a los seres
queridos la importancia de su apoyo, qué tipo de cáncer es el
que enfrentan, cuál es el tratamiento y cómo le pueden ayudar
a la paciente a reintegrarse a sus actividades. En resumen, se les dan herramientas
para llevar a cabo una vida normal.
Por otra parte, y aunque ella y muchas otras mujeres han recibido
notable apoyo del núcleo familiar, al grado de que la enfermedad une
más a la mujer con su pareja e hijos, Enriqueta Peña reconoce
que "hay ocasiones en que el esposo no apoya; al contrario, ofende y denigra.
Sabemos de casos en que, después de la cirugía, el hombre pone
a su esposa ante un espejo y le dice: 'mira, estás defectuosa, eres un
monstruo, ya no eres mujer, ya no te quiero'. Estas circunstancias, lógicamente,
se dan cuando el matrimonio ya tenía fracturas, y el cáncer se
convierte en una excusa para terminar la relación".
Cuando esto ocurre es indispensable que la mujer se acerque
a grupos de apoyo o consulta psicológica para superar su problema. De
esta manera evita estados de ánimo depresivos y obtiene una nueva oportunidad
para desarrollarse como ser humano y manejar de manera adecuada y sin prejuicios
su enfermedad.
Ahonda en que "en todo caso, la mejor terapia para no pensar
en la enfermedad es tener una actividad, no importa cuál, siempre y cuando
no sea contraindicada (una persona que se ha sometido a quimioterapia y radioterapia
debe mantenerse lejos del fuego) y no requiera levantar cosas pesadas; con esto
se impide que la mujer se quede sola o en casa y se entristezca. A veces lo
que lleva a la muerte no es el cáncer, sino otro tipo de enfermedades,
como depresión y angustia".
Cambio de hábitos
Una alimentación balanceada es de vital importante en
la recuperación de la cirugía y durante el tratamiento con fármacos
y radiación, ya que puede ayudar a mantener energías y a reconstituir
el tejido que la intervención quirúrgica pudo haber dañado.
En contraparte, una dieta ineficiente obliga a que el organismo
utilice los nutrientes almacenados como fuente de energía; el resultado
de esto es que el sistema inmunológico (que defiende de enfermedades)
se debilita y, por tanto, se pierde eficiencia en el combate contra microorganismos
que generan infecciones.
Se recomienda ampliamente variar los alimentos cada día,
ya que ningún tipo de comida contienen todos los nutrientes que se requieren.
Algunos de los más recomendados son:
- Frutas y verduras. Pueden consumirse crudas, hervidas o en jugo, y tienen gran valor debido a que contienen vitaminas, minerales y otras propiedades que eliminan toxinas y radicales libres (sustancias que favorecen el envejecimiento celular y el surgimiento de células cancerígenas).
- Cereales. Entre ellos encontramos arroz, trigo, cebada y centeno y, ante todo, se deben preferir aquellos que son integrales, es decir, que incluyen su cascarilla, ya que de esta forma contienen más vitaminas y minerales.
- Proteínas. Indispensables para reconstruir tejidos y fortalecer al sistema inmunológico. Se da prioridad a las de origen vegetal (frijol, soya, lenteja, haba, garbanzo, chícharo, almendra, nuez, cacahuate, avellana, algas), así como a las carnes blancas (pescados, aves).
- Líquidos. Es indispensable tomar de 8 a 10 vasos con agua simple al día, además de que se pueden incluir jugos de fruta, infusiones y leche.
También se tiene que reducir el consumo de grasas, de
modo que se evita al máximo cocinar con aceites y consumir carne roja;
se aconseja recurrir a mayonesa, helado y yogurt light, además de cocinar
los alimentos al vapor. También se deben evitar o al menos limitar productos
con alcohol y cafeína.
Por otra parte, la mujer que se ha sometido a intervención
quirúrgica debe realizar ejercicios encaminados a rehabilitar los músculos
de pecho y brazos que se han visto afectados. Estos movimientos buscan crear
flexibilidad y fortalecer poco a poco la región afectada, por lo que
deben ser ejecutados de forma suave, progresiva y sin brusquedad, con el fin
de evitar la acumulación de líquidos (edema) en el brazo que corresponde
al seno intervenido.
Aunque luego de la cirugía de mama hay falta de sensibilidad
y ligero entumecimiento, las rutinas de movimientos pueden iniciar, siempre
bajo vigilancia de un fisioterapeuta o ginecólogo, entre 24 y 48 horas
después de la intervención; en ellas se incluyen distintos estiramientos,
rotaciones y flexiones que llegan a requerir el uso de una pared o puerta y
de pequeños aditamentos como cuerdas y una vara.
Otros cuidados generales de la mujer recién intervenida
por cáncer de mama incluye evitar hacer esfuerzos al abrir o cerrar puertas,
cajas, frascos o llaves de agua, tampoco debe apretar demasiado la manija de
puertas o mango de herramientas ni levantar objetos pesados. Asimismo, la falta
de sensibilidad del brazo correspondiente al seno intervenido obliga a evitar
en él todo tipo de heridas (ocasionadas por objetos, insectos e incluso
inyecciones) y a mantenerlo elevado al dormir para mejorar la circulación;
debe también aplicarle filtro solar cuando lo exponga al Sol y suspender
durante la rehabilitación el uso de cadenas y anillos.
Conforme pasa el tiempo, la mujer recuperará la fuerza
y podrá realizar alguna rutina de ejercicio que resulte conveniente y
le ayude a manejar el estrés y a reducir la sensación de fatiga,
además de que le mejorará el funcionamiento de los sistemas circulatorio
y respiratorio, e incrementar en general la resistencia del organismo ante alguna
recaída.
Como es de imaginarse, el tratamiento requiere seguimiento médico
para evaluar avances y solucionar dudas acerca de la práctica de ejercicio
y su intensidad, consumo de alimentos, duración de terapia con fármacos
o radiación, así como la atención de efectos secundarios,
por ello es importante que la mujer acuda puntualmente al ginecólogo
que la atiende y que, por su propio beneficio, respete los tiempos convenidos
para tal fin.
En un principio las visitas son frecuentes, al grado de que
pueden ocurrir más de una vez a la semana, sobre todo para evaluar la
efectividad de los medicamentos (es posible que se requiera ajustar la dosis)
y para supervisar la recuperación de la zona intervenida. Las consultas
se vuelven más espaciadas conforme se muestran avances (una cada 2 o
3 meses) y de acuerdo a la gravedad del tumor extirpado, aunque hay que mencionar
que en cualquier caso la supervisión del médico será de
por vida.
Múltiples frentes
Grupo Reto ha diversificado sus actividades para cubrir otros
aspectos en torno a la problemática generada por el cáncer de
mama, ya que, a decir de Enriqueta Peña, "se requieren otras atenciones
además de las de tipo físico y emocional". La vía
elegida para esta labor ha sido la creación de programas y servicios
como:
Elaboración de prótesis. Gracias a un método desarrollado en la Universidad Nacional Autónoma
de México, fabrican prótesis y ropa interior (brassieres) especiales,
por los que sólo se cobra una cuota de recuperación.
Quimioterapia. Con este
programa ayudan a mujeres que después de la cirugía requieren
medicamentos que no pueden adquirir. Luego de un estudio socioeconómico,
cubren un porcentaje importante del costo de los fármacos.
Centro de diagnóstico.
El objetivo es brindar consulta económica por parte de oncólogos
(especialista médico en cáncer) del Instituto Nacional de Cancerología,
mediante instrumental para realizar diagnósticos con rayos X y mastografía
(método que permite obtener imágenes de la glándula mamaria
impresas en película fotográfica). Está abierto a toda
la población.
Mención aparte merece el programa educativo emprendido
por esta asociación civil, que consiste "en ofrecer pláticas
donde se dan testimonios por parte de las mujeres de nuestra organización,
se cuenta con un especialista que da respuesta a las dudas que se generan y
además se presenta un audiovisual que enseña cómo realizar
la autoexploración de mama. Esta actividad es totalmente gratuita, de
modo que si un grupo de mujeres en una escuela, empresa o iglesia nos invita,
asistimos para brindar información", indica la entrevistada.
Y es que, como en muchas otras enfermedades, la mejor manera
de combatir este padecimiento es a través de la prevención. Enriqueta
Peña recuerda que "las mujeres de más de 40 años deben
acudir a su ginecólogo para realizar su primera mastografía de
control, aunque si han existido mujeres con cáncer en su familia (madre,
tía, abuela), se recomienda que asistan antes (entre los 30 y 35 años).
Desafortunadamente, las tumoraciones en mama, así como las cérvicouterinas,
son cada vez más frecuentes en México y se presentan a una edad
más temprana, ya que ahora encontramos pacientes incluso de 20 o 24 años".
Asimismo, recuerda que existen hábitos preventivos que
toda mujer puede llevar a cabo, como efectuar una rutina de ejercicio constante,
realizarse cada mes una autoexploración de senos, mantener alimentación
balanceada, baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como erradicar
el consumo de alcohol y tabaco. Pero, ante todo, lo más importante es
que la población esté al tanto de la enfermedad, sus factores
de riesgo y consecuencias, ya que de esta forma se puede dar mayor comprensión
y participación en el combate a este problema por parte "incluso
de los hombres, porque el cáncer de mama también se da en ellos".
Además de poner a disposición del público
la dirección de la página electrónica de la organización
civil a la que pertenece (http://www.gruporeto.com) y sus teléfonos en
la Ciudad de México (5277 7874, 5216 5964 y 5272 7514), Enriqueta Peña
opina que difundir información sobre el cáncer de mama es una
labor que debe realizarse no sólo a través de organizaciones gubernamentales
y civiles, sino también en los medios de comunicación, concluye.