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Linfedemas, ¡aguas con la celulitis!  
 
 
 
 
 
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LINFEDEMAS, ¡AGUAS CON LA CELULITIS!

Regina Reyna

Empiezan con inflamación en pies y tobillos, y pueden extenderse a toda la pierna (también afectan a los brazos, iniciando en las manos); los linfedemas llegan a entorpecer el movimiento de las extremidades. Si usted sufre celulitis es propensa a desarrollarlos, ¡créalo!

Trataremos de explicar qué son los linfedemas de la manera más sencilla: El sistema linfático está constituido por una red de vasos (similares a las venas pero tienen paredes más delgadas), tejidos y órganos en todo el cuerpo que contienen linfocitos (glóbulos blancos) y otras células que participan en el combate a enfermedades e infecciones (sistema inmunitario). Músculos y válvulas dentro de las paredes de los vasos linfáticos cercanos a la superficie de la piel ayudan a recoger fluidos y proteínas de los tejidos de todo el cuerpo a través de un líquido incoloro llamado linfa, la cual los devuelve al torrente sanguíneo.

La linfa es transportada lentamente a través de vasos linfáticos y atraviesa pequeñas estructuras en forma de frijol llamadas ganglios linfáticos, los cuales filtran las sustancias dañinas del cuerpo y activan al sistema inmunitario. Proteínas y demás compuestos que son demasiado grandes se adhieren a las paredes de las venas pudiendo llegar a acumularse y formar grumos (edemas), y con ello un bloqueo en el sistema linfático.

Cuando así sucede, no tarda en acumularse la linfa en el tejido adiposo (graso) que se encuentra debajo de la piel (dermis), dando origen a los llamados linfedemas, problema que cuando se presenta en las extremidades inferiores (se identifica también como piernas de elefante) se caracteriza por hinchazón de pies y tobillos la cual, gradualmente, se extiende a toda la pierna.

La anomalía es poco común en hombres y en las mujeres suele agravarse por embarazo, sobrepeso, durante el periodo menstrual, clima caluroso o por permanecer mucho tiempo de pie. Los síntomas comunes son sensación de pesadez o plenitud en la extremidad, sensibilidad al tacto, inflamación en la zona y aumento de temperatura en la misma.

Tres tipos
Se denomina linfedemas primarios a los que aparece en cualquier etapa de la vida debido a que tanto los ganglios como los vasos linfáticos no existen o son anormales; en la misma categoría se ubica a la obstrucción de linfa que se presenta en la adolescencia debido a los desajustes hormonales que el cuerpo experimenta en esta etapa de la vida; suele desaparece en cuanto el organismo se estabiliza.

A su vez, se cataloga como secundarios a los linfedemas que es producto de un bloqueo o interrupción en el sistema linfático, el cual usualmente se da en ingles y axilas, y puede deberse a infección, cáncer o tejidos cicatrizados como consecuencia de radioterapia o la extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos (suele suceder en mujeres a quienes se retira un seno por cáncer).

El tercer tipo de linfedemas ocurre frecuentemente después de una picadura de insecto o una lesión o quemadura leve; la zona afectada suele mostrarse hinchada, sensible al tacto y muy caliente, y requiere la elevación del miembro y la administración de antibióticos para su mejoría.

Los factores que contribuyen al desarrollo de linfedemas son:

  • Celulitis. También llamada "piel de naranja", se caracteriza por formar grumos y depósitos grandes e irregulares de grasa en cadera, nalgas y muslos, debido a que las venas ubicadas en estas regiones pierden tonicidad y elasticidad, lo que ocasiona que la sangre no circule adecuadamente y que las células no sean nutridas como debe ser; la acumulación anormal de grasa forma toxinas que destruyen colágeno y elastina (componentes que ayudan a mantener la piel suave y firme), provocando flacidez. El problema empeora con los años, principalmente si se lleva vida sedentaria (poca actividad física) y dieta excesiva en grasas y escasa en fibra.
  • Cáncer. El mecanismo que regula el desarrollo de las células que se encuentran a lo largo de nuestro cuerpo puede llegar a fallar, pudiendo provocar que algunas de ellas vean modificada su estructura normal y crezcan sin control, dando origen a cáncer; la acumulación de células alteradas forma tumores, que de presentarse en algún órgano que participe en el sistema linfático propiciará linfedemas.
  • Radioterapia. Tratamiento común para combatir cáncer en ciertas regiones; emplea radiación y puede afectar considerablemente los ganglios linfáticos de zonas aledañas.
  • Obesidad. El incremento de peso generalmente viene acompañado de grasa corporal, que de alojarse en el torrente sanguíneo hará difícil la circulación, y con ello la movilidad de la linfa.
  • Inmovilidad. La actividad física mantiene en buen estado todo el sistema circulatorio, de manera que la inactividad dificulta el desplazamiento de la linfa.

¿Qué hacer?
La evaluación del paciente con linfedemas incluye una revisión de su historial clínico y un examen físico; para confirmar el padecimiento el médico especialista (angiólogo) hace presión con un dedo en la zona afectada, dejando su huella digital marcada, tras lo cual la piel tardará entre 5 y 30 segundos en volver a la normalidad, pero si supera este lapso se confirmará el problema.

Es importante identificar tempranamente a los pacientes con riesgo de padecer linfedemas e iniciar vigilancia preventiva e instrucción sobre los autocuidados, como alimentación balanceada y práctica de ejercicio, principalmente.

Debido a que si el problema se detecta en etapas tempranas puede ser tratado y brindar mejores resultados, es muy importante que quienes cumplen con ciertos factores de riesgo reconozcan los primeros signos:

  • Dolor o pesadez en las extremidades.
  • Enrojecimiento e hinchazón.
  • Pérdida de fuerza.
  • Problemas para ponerse zapatos en los pies y anillos en las manos.
  • Sensación de tirantez en las extremidades.

Ahora bien, si se presentan los síntomas anteriores deben tomarse las siguientes medidas:

  • Mantenga el brazo o la pierna elevado/a por encima del nivel del corazón siempre que sea posible.
  • Limpie y humecte diariamente la piel de la extremidad.
  • En la extremidad afectada evite calor y frío extremos (ni hielo ni cojines calientes).
  • Evite el trabajo prolongado y vigoroso con la extremidad afectada.
  • Procure no ejercer presión sobre brazos y piernas: no cruce éstas al sentarse; no se siente en la misma posición durante más de 30 minutos; use joyas y ropa floja, y en el miembro afectado no use vendas elásticas ni medias con cintas que ajusten demasiado.
  • Practique con frecuencia ejercicios que promuevan la circulación linfática; son recomendables natación o bicicleta estática.
  • Disminuya el consumo de proteínas animales (carnes rojas, principalmente) y aumente la ingestión de legumbres y cereales.
  • De ser necesario, baje de peso.
  • Visite al angiólogo (especialista en la salud de venas y arterias) cuando así se lo indique.
  • Evite lesiones e infecciones en el miembro afectado:
    • En extremidades superiores use máquina eléctrica para afeitarse; use guantes en el jardín y en la cocina, y dedales para coser; cuídese bien las uñas.
    • En extremidades inferiores lleve siempre calzado cuando esté al aire libre; mantenga sus pies limpios y secos; use calcetines de algodón y córtese las uñas de los pies en línea recta; visite al podiatra (especialista en la salud de los pies) siempre que sea necesario para prevenir la aparición de uñas encarnadas e infecciones.

Para controlar las molestias de los linfedemas suelen prescribirse antiinflamatorios y analgésicos para el dolor; otros fármacos que se usan son diuréticos, anticoagulantes, ácido pantoténico, piridoxina e hialuronidasa, medicamentos que han comprobado aliviar únicamente los síntomas.

Hasta hace unos años las intervenciones quirúrgicas solían no ser la mejor opción, pero este panorama hoy ha cambiado, ya que anteriormente se eliminaba la zona hinchada, pero no la causa. En nuestros días existen dos vías de tratamiento conjuntas:

  • Masaje linfático. Debe ser realizado por fisioterapeutas especializados, con el fin de conseguir drenar los conductos linfáticos de la piel y hacerlos ir a territorio sano; es común que se combine con fármacos como los descritos anteriormente.
  • Cirugía. Tiene el objetivo de tomar los pequeños colectores linfáticos, sobre todo a nivel de ingles o brazos, e introducirlos en una vena; la técnica es la más empleada en linfedemas secundarios, los cuales suelen presentarse después de la extirpación de un seno (mastectomía).

Pese a que es un problema para el que la ciencia aun no tiene solución, en el propio paciente está la posibilidad de que los linfedemas no cobren mayores dimensiones y las consecuencias sean lamentables.

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