CÁNCER DE PÁNCREAS, ENFERMEDAD QUE SE "DISFRAZA"
Raúl Serrano
Por el número de muertes debidas a cáncer, el
de páncreas ocupa el cuarto lugar a nivel mundial.
Algunos tipos de cáncer tienen manifestaciones que pueden
facilitar su diagnóstico; por ejemplo, el crecimiento anormal de protuberancias
en senos o testículos dan pistas al médico de su posible presencia,
lo que permite que se reciba tratamiento oportuno que en alto porcentaje logra
su erradicación.
No siempre sucede así, y el avance de la enfermedad cobra
en muchos casos la vida del paciente. Muestra de ello es el cáncer de
páncreas, el cual en el inicio de su desarrollo genera síntomas
que son característicos de otros padecimientos, como inflamación
abdominal, ligero dolor en la región, fiebre, pérdida de peso,
ictericia (piel amarilla) diarrea o estreñimiento.
Con frecuencia, ante muestras como las descritas el paciente
da poca importancia, trata de controlarlas automedicándose y no acude
al médico. Pero cuando se decide a recibir atención, el mismo
facultativo no siempre sabe realizar el diagnóstico y prescribe tratamiento
para padecimientos gastrointestinales, como colitis (inflamación del
colon) o gastritis (inflamación de la mucosa gástrica que recubre
al estómago), lo cual permite que el tumor que ha dado indicios de su
presencia en el páncreas crezca, y con él los daños al
órgano.
De gran importancia
El páncreas es una de las glándulas de mayor tamaño
en el organismo, y entre sus funciones está la elaboración de
las enzimas (proteínas que participan en la asimilación de grasas)
necesarias para realizar la digestión de los alimentos en el intestino
delgado, con lo que se consigue degradarlos hasta su mínima expresión
para que puedan ser absorbidos y utilizados por el cuerpo. Asimismo, se encarga
de producir tres hormonas: insulina, glucagón y somatostatina que regulan
el uso que el organismo hace de la glucosa, que es la fuente de energía
para muchas de las actividades diarias de todas las células. Cuando el
páncreas funciona normalmente, la concentración de glucosa en
sangre varía como respuesta a extensa variedad de sucesos, situaciones
de estrés o infecciones, pero permanece en sus rangos normales.
Ahora bien, la glándula es susceptible a sufrir un proceso
inflamatorio que los médicos llaman pancreatitis, que puede deberse a
diferentes factores, entre los que podemos mencionar infecciones (causadas por
bacterias o virus) y golpes de severa magnitud en el abdomen (como el que ocurre
con el volante del automóvil durante un choque); asimismo, puede originarse
como consecuencia de ingestión excesiva de alcohol, pero principalmente
por comida abundante en grasas o irritantes.
"En realidad se trata de un órgano muy delicado
-advierte en entrevista para saludymedicinas.com.mx
el Dr. Rubén Herrera Aguilera, médico adscrito al Hospital General
de México-, de manera que cuando la cantidad de grasas e irritantes rebasa
la que puede procesar el páncreas, se produce su inflamación y,
por tanto, se alteran sus funciones", agrega.
Cuando el páncreas se inflama pierde control sobre las
mismas enzimas digestivas que produce, de forma que comienzan a desgastarse
los tejidos del órgano, produciendo infección, formación
de abscesos (acumulación de pus) y quistes. En ocasiones, la pancreatitis
provoca daño al corazón que puede derivar en insuficiencia respiratoria
(imposibilidad para que los pulmones realicen el intercambio de gases que requiere
el organismo) o en los riñones, en cuyo caso no es posible desechar las
toxinas del cuerpo a través de la orina. En situaciones extremas puede
haber muerte súbita como consecuencia de choque vascular (descenso brusco
de la presión arterial).
No es lo único que lo afecta
Tal vez el caso más conocido de cáncer de páncreas
en México es el que llevó a la muerte, teniendo menos de 40 años,
a Diana Laura Riojas, esposa del candidato a la presidencia del país
en 1994 Luis Donaldo Colosio.
"Para desarrollar cáncer de páncreas se necesitan
ciertos factores de riesgo -señala el oncólogo (especialista en
atención al cáncer)-, como tener antecedentes de esta enfermedad
en la familia, malos hábitos alimenticios, no hacer ejercicio pero, principalmente,
fumar."
Si bien se trata de un padecimiento al que se puede denominar
"silencioso" porque avanza lentamente sin tener manifestaciones que
lo delaten, es más frecuente entre los adultos de 40 a 60 años
de edad (la probabilidad de padecer esta enfermedad es 30% más elevada
en hombres que en mujeres).
Como se explicó líneas arriba, su difícil
diagnóstico da pie a que el tumor crezca y que el cáncer invada
otros órganos cercanos (metástasis). "De los pacientes diagnosticados
con cáncer de páncreas, 95% muere en el siguiente año de
vida y el 5% restante fallecerá en los próximos cinco", señala
categórico el Dr. Herrera Aguilera.
Ante síntomas recurrentes del paciente, el médico
ordenará pruebas que confirmen o descarten la posibilidad de cáncer
y con ello determinar cuál debe ser el tratamiento. Entre los principales
exámenes de diagnóstico se encuentran:
Biopsia. Introducción
de una aguja fina en el páncreas para extraer algunas células,
las cuales pueden observarse después en el microscopio.
Resonancia magnética.
Emplea ondas magnéticas para crear una imagen del interior del abdomen,
a fin de ver el tamaño del tumor y su localización exacta.
Tomografía axial computarizada.
Tipo especial de radiografía con la que se obtiene una imagen del interior
del abdomen que es registrada por una computadora.
Ultrasonido. También
llamado ecografía, este método utiliza ondas sonoras para detectar
tumores identificables en un monitor; cabe mencionar que es la técnica
más empleada y ha verificado la presencia del problema en 75% de los
casos en México.
¿Cómo se trata?
El oncólogo del Hospital General de México indica
que "en etapas tempranas y una vez que se ha determinado con precisión
la dimensión del cáncer, y que se confirma que no ha invadido
áreas cercanas, las posibilidades de terminar con él son altas,
logrando con ello que el paciente tenga sobrevida mayor a un año".
La primera opción para la ciencia es intervenir quirúrgicamente
a fin de retirar el tumor. Si el problema se encuentra en la cabeza (parte superior)
del páncreas, ésta debe ser extraída, así como una
fracción del intestino delgado y algunos de los tejidos que lo rodean;
la ventaja de esta opción es que se deja una porción suficiente
del órgano para que continúe produciendo jugos digestivos e insulina.
Cuando se extirpa el cuerpo y la cola del páncreas la
intervención se conoce como pancreatectomía distal, la cual se
indica si el cáncer se ha diseminado y no puede ser extraído,
con el único fin de aliviar síntomas. La pancreatectomía
total retira completamente el órgano, así como los tejidos que
han sido invadidos, como porciones del intestino delgado y el estómago,
el conducto y la vesícula biliar, bazo y la mayoría de los ganglios
linfáticos de la región.
Cabe mencionar que si el cáncer está bloqueando
el flujo de alimentos en el estómago, puede evitarse su paso por este
órgano uniendo al esófago directamente con el intestino delgado,
para que el paciente pueda continuar comiendo.
Aunque la radioterapia es una opción más, es tal
vez la menos empleada como tratamiento; ésta consiste en utilizar radiación
para eliminar células cancerosas y reducir tumores. "La quimioterapia
(uso de medicamentos para eliminar células cancerosas) brinda resultados
muy alentadores en nuestros días", acota el oncólogo reconocido
en el país.
"Esta alternativa permite disminuir el tamaño del
tumor y de esta forma hacerlo resecable (operable). A nivel mundial ha demostrado
importantes efectos la gemcitabina, la cual ha mejorado la calidad de vida de
gran cantidad de pacientes; es lo más empleado como primera línea
de tratamiento", refiere el Dr. Herrera Aguilera.
¿Se puede vivir sin páncreas?
El experto en cáncer indica que es posible vivir varios
años sin la glándula, "siempre y cuando se cumplan al pie
de la letra las indicaciones del oncólogo, por ejemplo, deberá
seguirse una dieta totalmente libre de grasas y ante la falta de insulina ésta
deberá administrarse como lo hace un enfermo de diabetes tipo I, es decir,
inyectándosela.
"Es importante dejar claro que si bien en algunos casos
antes de dictaminar la presencia de tumor en páncreas se diagnostica
diabetes, no quiere decir que esta enfermedad derive siempre en cáncer.
Se trata (en el primer caso) de un padecimiento metabólico, aunque puede
ser considerado por algunos como mal funcionamiento pancreático, y el
cáncer tiene un origen distinto. Es mucho más común que
el paciente oncológico desarrolle diabetes con el paso del tiempo y no
al revés", enfatiza el especialista.
Es importante hacer conciencia de que el cáncer
de páncreas puede esconderse en otros padecimientos, tal como se explicó
líneas arriba. De manera que ante la mínima sospecha debemos acudir
al médico e insistir en que se realice un diagnóstico preciso
que no deje margen a dudas; recuerde que al localizarse en etapas tempranas
es más fácil erradicar el problema.