DIABETES TIPO 2, ¡YA AFECTA A LOS JÓVENES!
Roberto Guzmán
De cierto tiempo a la fecha se han incrementado,
a nivel nacional e internacional, los casos de diabetes mellitus, enfermedad
que deteriora en forma importante la calidad de vida de los afectados y, en
muchas ocasiones, conduce a la muerte. Lo más preocupante es que dicho
padecimiento está "cobrando víctimas" cada vez más
jóvenes.
En este contexto, el Dr. Joel Rodríguez Saldaña
-presidente médico de la Asociación Mexicana de Diabetes, en la
Ciudad de México- refiere en entrevista para saludymedicinas.com.mx
que "en los últimos años se han reportado casos de diabetes
tipo 2 (padecimiento caracterizado por la incapacidad de regular los niveles
de azúcar o glucosa en sangre) en la población infantil-juvenil,
situación realmente preocupante porque si la afección causa tantos
daños cuando inicia a los 40 años (por ejemplo, problemas a nivel
de vasos sanguíneos y riñones, presión arterial alta, ceguera
y amputaciones), las expectativas para quienes la desarrollan a los 10 ó
12 años son poco alentadoras".
Es fundamental tener presente que tradicionalmente la
diabetes mellitus se clasifica en los tipos 1 y 2, además, asignándosele
los términos juvenil o insulinodependiente a la primera variedad, ya
que se consideraba exclusiva de niños y adolescentes, en tanto la segunda
se designaba "del adulto" por suponerla privativa de la gente mayor.
"Sin embargo, evidencias recientes han demostrado
que las dos vertientes de la enfermedad pueden iniciar a cualquier edad, pero
el efecto de factores externos, como consumo abundante de comidas ricas en grasas
y carbohidratos, aunado a ejercicio físico limitado ha contribuido a
que la tipo 2 se presente en etapas de la vida cada vez más tempranas;
esto se debe a que los hábitos mencionados conducen al individuo a la
obesidad, condición que representa importante riesgo para desarrollar
el padecimiento. Asimismo, éste puede manifestarse en los jóvenes
que tienen antecedentes familiares o debido a cambios hormonales propios de
la pubertad", explica el entrevistado.
Naturaleza de la enfermedad
Las personas que padecen diabetes mellitus poseen
excesiva cantidad de glucosa (azúcar) en sangre, condición que
de no controlarse puede originar complicaciones tan serias como las anteriormente
mencionadas, mismas que, como se dijo, con frecuencia se presentan cuando se
padece el tipo 2 de la enfermedad debido a que los afectados no manifiestan
síntomas durante largo periodo, por lo que no hay diagnóstico
ni tratamiento tempranos, así que el trastorno avanza causando daño
a diversas estructuras del organismo (riñón, vasos sanguíneos
y ojos), situación que empeora a causa de los malos hábitos alimenticios
y falta de ejercicio en este grupo de pacientes.
En la tipo 1, el organismo se desconoce a sí mismo
y destruye a las células del páncreas productoras de insulina,
hormona encargada de mantener normales los niveles de glucosa favoreciendo su
acumulación en hígado, músculos y tejidos. En cuanto a
la 2, se presenta desorden en el metabolismo (proceso que consiste en transformar
las sustancias que ingresan al organismo para proporcionar energía y
renovar las células), que se expresa mediante el aprovechamiento inadecuado
y escasa producción de la hormona señalada.
"Resulta fundamental destacar que a menudo la diabetes
tipo 1 se presenta entre los 4 y 6 años de edad, y al haber deficiencia
absoluta de insulina ocasiona que los síntomas (pérdida de peso,
sed excesiva, aumento del apetito y urgencia frecuente de orinar) se presenten
a corto plazo porque las cifras de glucosa se elevan notablemente, además,
el paciente está muy delgado o francamente desnutrido. Por estos motivos,
el trastorno se diagnostica fácilmente y se trata de manera temprana
mediante administración de insulina, de lo contrario, el afectado podría
morir. En cambio, se puede sospechar de la presencia de diabetes tipo 2 cuando
el niño o joven es obeso aunque, tal como ocurre en los adultos, el mal
suele permanecer sin generar síntomas durante largo tiempo", comenta
el Dr. Rodríguez Saldaña.
Ahora bien, es necesario considerar que si bien la segunda
clasificación del trastorno se está convirtiendo en problema durante
la adolescencia, el "camino" a la obesidad se construye desde edad
muy temprana, lo que en muchos casos responde a que hay personas que asocian
la sobrealimentación de sus hijos con buen estado de salud, situación
muy común en México, sobre todo cuando el primer heredero alcanza
peso y talla que exceden los rangos indicados en las tablas pediátricas,
circunstancia que, en lugar de ser motivo de orgullo, debería generar
preocupación.
Respecto a la aparición de complicaciones propias
del tipo de diabetes referido en la población joven (daño a riñones
y ojos, por ejemplo), el entrevistado enfatiza que "todavía no se
tienen datos concluyentes, principalmente debido a que este problema saltó
a la vista recientemente (en la década de 1990); aún así,
existe preocupación de que se presenten a edad temprana".
Riesgos de la obesidad
Tomando en cuenta lo anterior, podemos apreciar que el
viejo refrán que dice "más vale un gordito que dé
risa que un flaco que dé lástima" está totalmente
fuera de época. "Tal idea se originó muchos años atrás,
cuando se consideraba que el tamaño de la barriga y papada era sinónimo
de bienestar económico; sin embargo, en la época actual la obesidad
es reconocida como importante factor de riesgo para desarrollar diversas enfermedades.
Asimismo, es engañosa, pues quienes la sufren aparentan estar bien alimentados,
pero en la mayoría de casos carecen de los nutrientes necesarios",
explica el entrevistado.
En México, la obesidad es considerada problema
de salud pública, lo cual está fundamentado en cifras de la Secretaría
de Salud, en las cuales se estima que el número de habitantes con elevado
exceso de peso asciende a 31 millones, situación que incrementa peligrosamente
las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño,
altos niveles de colesterol y triglicéridos (grasas presentes en el organismo)
y, por supuesto, diabetes mellitus tipo 2.
¿Qué hacer?
Una vez que se ha diagnosticado el padecimiento en el
menor, es fundamental someterlo de inmediato a tratamiento; al respecto, el
Dr. Rodríguez Saldaña menciona que "las únicas medidas
que han sido aprobadas por organizaciones internacionales incluyen un plan de
alimentación adecuado para cada paciente, práctica regular de
ejercicio físico y mediciones de glucosa en sangre después de
cada comida, a fin de llevar mejor control. Desde luego, existen medicamentos
indicados para este trastorno, pero su administración en jóvenes
todavía no ha sido formalmente aprobada".
Ante la magnitud que está alcanzando la diabetes
tipo 2 en la población mundial, resulta urgente promover planes de educación
que incluyan difusión sobre sus efectos y generen conciencia sobre la
importancia de alimentarse en forma balanceada y practicar ejercicio a diario.
También debe tener en mente que la obesidad resulta peligrosa a cualquier
edad, y en nuestros días -cuando, por desgracia, en niños y adolescentes
está alcanzado niveles nunca antes vistos-, es necesario evitarla a toda
costa.