FISONOMÍA, PARA LEER EL ROSTRO
Raúl Serrano
Saber cómo es una persona simplemente con verla a la
cara resulta tan atractivo como divertido. Quien sabe hacerlo puede darle diferentes
aplicaciones, como lo hace un científico mexicano. ¿Quiere saber
qué dice su rostro?
El reto por estudiar el rostro humano y a partir de ello definir
su personalidad data desde la antigua China, pero empezó a cobrar más
forma hasta el siglo XIX, en que el policía francés Alfonso Bertillon
identificó y clasificó a los delincuentes por medio de su descripción
física. En México sería hasta la década de los 60
del siglo XX cuando alguien se interesó en seguir la disciplina y hacer
lo propio en la sociedad local.
El responsable fue Sergio Carbajal Jaubert*, quien creo la técnica
del Retrato Hablado, en la que bosquejaba rostros de personas a través
de las descripciones que hacían los testigos presenciales, logrando asombrosamente
definir rasgos físicos, expresión del rostro, forma corporal y
las mínimas señas particulares. Su aporte no quedó sólo
ahí, sino que además buscó semejanzas físicas entre
los mismos delincuentes o con animales para lograr patrones de conducta mediante
los cuales se puede definir su comportamiento. Actualmente su técnica
es mundialmente conocida y utilizada por las principales organizaciones policiacas
del mundo, pues es importante herramienta de Criminalística.
"La fisonomía hoy día tiene múltiples
aplicaciones en un sinfín de disciplinas, no solamente en Criminalística
-acota el profesor Carbajal Jaubert, en entrevista exclusiva para saludymedicinas.com.mx-;
cada vez más gente se interesa por conocer al respecto y se le están
dando diversos usos, como ser una herramienta para selección de personal
en una empresa, en la orientación vocacional e incluso para elegir a
la pareja con la que se compartirán los años de vida".
Lo que se dice sin hablar
Es claro que al observar a una persona podemos advertir gustos
o problemas de salud; por ejemplo, no se necesita tener amplia gama de conocimientos
para ver a una persona obesa y sugerir que siente gran placer al comer, que
ese es uno de sus temas favoritos en cualquier plática y que es propenso
a padecer problemas de corazón, circulación, diabetes y algunos
otros.
No obstante, el rostro envía cierto tipo de información
que complementará el perfil de la personalidad de cualquier persona.
Pensemos en primer lugar en lo que podemos recoger del tipo de cara:
Cuadrada. Denota a quien
toma de esa manera la vida, bajo lineamientos marcados. Es una persona con buen
tino para los negocios; es práctico y realista.
Redondo. Es de carácter
más moldeable, voluble, y armoniza fácilmente con los demás,
ya que es de buen trato.
Triangular. Individuo
nervioso, observador y astuto.
Romboidal. Voluble, cambia
fácilmente de estado de ánimo.
Trapezoidal (de frente
angosta y mandíbula ancha). Son instintivos, impulsivos y pueden llegar
a ser violentos.
Lo anterior es el primer rasgo para entender por qué
cuando dos personas se parecen físicamente coinciden también en
gustos, aficiones y comportamiento. Pero, ¿qué sucede entonces
entre hermanos, e incluso entre gemelos? "Siempre habrá rasgos hereditarios
que hacen distintos unos a otros, aun siendo gemelos, de ahí que pueda
haber diferencias en carácter, temperamento, grado de inteligencia, preferencias
o problemas de salud entre consanguíneos", responde el fisonomista
mexicano. "Todo ser humano -añade- está influenciado por
dos vertientes: el factor genético, que se refiere a lo que heredamos
de nuestros padres, como el tipo de cabello, estatura, color de piel y ciertos
rasgos físicos. La otra influencia es el medio en que nos desarrollamos,
ya que "ahí se encuentra la acción moldeadora de la vida,
en el que se incluyen alimentación, clima, actividades, amistades y los
hábitos con los que nos desenvolvemos a diario".
Somos animalescos
Carbajal Jaubert, quien ha hecho estudios de Medicina, Derecho
y Psicología, entre otras disciplinas, refiere que todas las personas
delinean un perfil semejante a uno o varios animales. "Entre éstos
y el hombre hay grados de temperamento e inteligencia similares; en otras palabras,
a través del parecido zoológico se pueden saber hábitos,
gustos alimenticios, enfermedades, formas de reaccionar y los lugares donde
se siente mejor una persona, tal como sucede con los animales", indica.
A continuación, algunos ejemplos que ilustran lo anterior:
Hombre-mujer-roedor. Tiene
ojos, orejas y dientes grandes, voz chillona, bigotes, gustan del queso y de
coleccionar cosas pequeñas. Visten de gris y generalmente estudian Contabilidad
(ratones y ardillas) o Arquitectura e Ingeniería (tuzas y castores).
Hombre-mujer-felino. Ojos ligeramente
rasgados, son cuidadosos, pensantes y estudian Medicina.
Hombre-mujer-ave. Rasgos
pequeños, rostro redondo, lengua gordita y pegada al paladar; gustan
de ver el cielo y escoger colores vivos al vestir, particularmente estampados
a rayas o círculos. Aproximadamente a las cinco de la tarde apetecen
frutas o semillas, como lo hacen loros y otras canoras. Son muy inteligentes
y gustan de las artes.
Hombre-mujer-perro. Mirada
penetrante, subyugante, son violentos y hábiles, saben defenderse; estudian
generalmente Derecho.
"Quienes se dedican al canto tienen aspectos similares
-comenta el especialista-, como sucede con Plácido Domingo, Marco Antonio
Muñiz, José José y Juan Gabriel, que tienen nariz idéntica
y cuello grueso, rasgos que corresponden a los de un mono aullador habitante
de Sumatra, cuyo grito se escucha a kilómetros de distancia".
Conocer las cualidades para las que se nace puede ahorrarnos
gran número de sinsabores, lo que puede conseguirse a partir de estudiar
el rostro, análisis que tiene una duración de entre 1 y 3 minutos,
siempre que se haga con un experto, quien además brindará los
resultados más certeros. Por ello, el maestro Jaubert advierte que hay
que tener cuidado de no ser víctimas de charlatanes, quienes a últimas
fechas han aumentado.
Déjame verte bien
La fisonomía es la disciplina que permite ver en la cara
de las personas cómo son, qué comportamiento tienen, qué
podemos esperar de ellas, además de conocer sus capacidades; no obstante,
el mayor provecho lo podemos obtener del estudio hecho a nuestro propio rostro,
a partir del cual podemos advertir cuáles pueden ser los errores en que
podemos incurrir y de esa manera enmendar el camino.
La cara aportará aun mayor información si se observan
con detenimiento las siguientes partes:
Frente. Cuando es inclinada
es la de un animal depredador, como león, tigre o hiena. Aunque ésta
es muy característica de un criminal no debe estigmatizarse, es decir,
no todos quienes cumplen con este rasgo son obligadamente delincuentes, pero
sí tienen carácter agresivo, que bien puede ser positivo si se
sabe encauzar.
Si la frente es pequeña, es característica de
un individuo cuyo pensamiento y comportamiento es instintivo, muy primitivo.
Si justo a la mitad hay una línea vertical hablará de una persona
violenta, en tanto que si son varios los surcos se trata de alguien conflictivo.
Por otra parte, si hay una o varias líneas horizontales
denota personalidad reflexiva, muy inteligente, generalmente acompañada
de una mirada profunda, que también es característica de alguien
pensante. No obstante, si la línea horizontal aparece muy arriba en la
frente, denuncia a quien le cuesta trabajo pensar.
Si la zona en que crecen las cejas es protuberante, hablará
de conducta violenta y agresiva, como la de muchos delincuentes. En cambio,
cuando están muy levantadas señalan a alguien vanidoso, muy superficial,
razón por la que el especialista recomienda no depilarse esa zona, así
como no operarse la nariz, pues se modifica la armonía del rostro.
Nariz. Esta parte del
rostro es el centro y tiene importancia primordial. Así, mientras más
abiertas sean las fosas nasales hablará de carácter agresivo,
que gusta de la pelea violenta y que enfurece fácilmente; si a ello se
añade ceja poblada y mirada diabólica, prácticamente estamos
hablando de un criminal.
Sin embargo, la nariz pequeña, corta, de apariencia infantil,
denota el perfil de alguien inmaduro, que es arrebatado en sus decisiones y
que no mide las consecuencias de sus actos. Es como niño, muy voluble,
que creció pero no evolucionó.
Boca: Cuando los labios
son carnosos se trata de alguien generoso, a diferencia de quien los tiene delgados,
pegados a los dientes, quien es ahorrativo y previsor. La boca grande habla
más que la chica, y si el labio inferior es grueso se trata de alguien
lujurioso, libidinoso. Si al sonreír las comisuras apuntan hacia arriba,
la persona es muy positiva, pero si éstas se hunden, se ha perdido algún
familiar cercano, posiblemente el padre. Si hay pequeña protuberancia
bajo el labio inferior denota a quien ha sufrido mucho, tiene mal carácter
o ha convivido largo tiempo con personas de este tipo.
También revelan mucha violencia y rencor los dientes
muy chuecos o torcidos, la encía negra y el mal aliento. Es importante
destacar que quienes tiene amplia distancia entre boca y nariz son personas
que gustan del protagonismo, son escandalosos y les gusta llamar la atención.
Cuando la quijada o mentón son duros, señalan a quien es violento,
en tanto que si es corto, pequeño, se trata de alguien dócil,
sumiso, obediente.
Lo anterior muestra sólo parte de la información
que el rostro aporta para conocer a alguien y por qué la fisonomía
tiene tantas aplicaciones en nuestros días. Retomando su uso en Criminalística,
"bien podría colaborar en la prevención del delito -sugiere
el propio Carbajal Jaubert-, al reconocer por los registros que se tienen quién
es un candidato a cometer infracciones a la ley. Las nociones básicas
de esta disciplina deberían enseñarse en la escuela básica,
de manera que desde niños podamos identificar nuestros propios rasgos
y los de los demás".
Finalmente, el fisonomista comenta que conocer el propio rostro
o el de otro podrá advertir quien se encuentra en peligro de sufrir un
desenlace trágico, por lo que deberá aumentar sus precauciones.
"Hemos hecho estudios de las caras de Pedro Infante, los hermanos Kennedy,
Luis Donaldo Colosio y otros personajes que murieron violentamente, y en todos
hay ligera desviación de un ojo y abundantes espacios blancos anormales
en el rostro".
* Sergio Jaubert es actualmente director del Instituto Nacional
de Investigaciones Humanas A. C. y del Museo del Retrato Hablado, ambos en la
Ciudad de México.