SALPINGOCLASIA, PIÉNSELO DOS VECES
Karina Galarza Vásquez
La esterilización femenina permanente, también
conocida como salpingoclasia, es una cirugía a la que recurren las mujeres
que ya tuvieron el número de hijos deseado; sin embargo, la decisión
no debe tomarse a la ligera, ya que alto porcentaje de quienes se han sometido
a ella se arrepienten dada la irreversibilidad del método.
La ligadura de trompas, como también se denomina a la
salpingonclasia, es una intervención quirúrgica mediante la cual
se cortan y sellan las trompas uterinas, lo que tiene como fin evitar el encuentro
de óvulo y espermatozoide para evitar la fecundación. La eficacia
de esta técnica rebasa el 99% y no interfiere en absoluto con la producción
hormonal, menstruación o menopausia; aunque en raras ocasiones, debido
a errores por parte del cirujano, se ha observado que los conductos vuelven
a unirse tras la intervención.
¿Cómo?
Existen dos técnicas para realizar la salpingoclasia: minilaparatomía
y laparoscopía; la primera consiste en hacer pequeña incisión
en abdomen para localizar las trompas, posteriormente se extrae una porción
de ellas y se sellan sus extremos. Para poner en práctica el segundo
procedimiento, se requiere introducir dióxido de carbono o gas de óxido
nitroso para crear un espacio entre intestinos y abdomen, después, se
incorpora por debajo del ombligo fino aparato llamado laparoscopio, que es un
tubo delgado (del tamaño de una pluma estilográfica) de acero
inoxidable provisto de fibra óptica que ilumina la zona a tratar y proporciona
al médico buena visión de los órganos pélvicos.
Debajo de la primera incisión se practica otra del mismo tamaño
para introducir instrumentos que cortan y coagulan las trompas mediante corriente
eléctrica.
Cabe destacar que con los laparoscopios más recientes
sólo se necesita hacer una incisión, la cual le permite al cirujano
observar los órganos pélvicos y efectuar la intervención
al mismo tiempo; además, como ventaja adicional el proceso es breve y
prácticamente no deja cicatrices visibles.
Ahora bien, es importante saber que la ligadura de trompas posee
índice de fracaso igual o menor a 1%, pues se ha visto que en ciertos
casos se reestablece conexión de los conductos, lo que normalmente se
debe a errores durante la cirugía o haber usado equipo médico
defectuoso.
Por otra parte, no debemos pasar por alto otra cuestión
que suele ser motivo de inquietud y duda entre las mujeres: la posibilidad de
restaurar las trompas para volver a procrear. En estos casos puede efectuarse
la llamada cirugía reversible, pero debe tenerse presente que la mayoría
de las veces no devuelve la fertilidad.
Complicaciones
Aunque la salpingoclasia es considerada método seguro, la mayoría
de las mujeres que se han sometido a esta cirugía se quejan de alteraciones
en su ciclo menstrual, como aumento en el flujo sanguíneo, cólicos
e irregularidad. No obstante, diversas investigaciones indican que dichas molestias
pueden deberse al método anticonceptivo usado justo antes de la esterilización,
por ejemplo, quienes se han administrado pastillas están acostumbradas
a sangrado leve y notarán aumento cuando dejan de utilizarlas, así
como cólicos.
Asimismo, hay que considerar los riesgos que implica el procedimiento
quirúrgico como tal, especialmente cuando es efectuado por manos poco
expertas. En el caso de la minilaparatomía es posible que se ocasionen
daños a la vejiga y rompimiento de vasos sanguíneos importantes;
en cuanto a la laparoscopía, la complicación más seria
es la perforación del intestino, lo cual puede derivar en infecciones
masivas en la cavidad abdominal.
Por otra parte, también deben tenerse presentes los peligros
que implica la reversión de la salpingoclasia: el pequeño número
de mujeres que consiguen el regreso de la fertilidad y logran embarazarse confrontan
alto riesgo de que el producto se instale en las trompas de Falopio, situación
que puede ocasionar la muerte de la madre.
Como puede ver, si ya tomó la decisión de
practicarse la salpingoclasia vuelva a pensarlo y hable al respecto con su pareja
porque, aunque hay quienes afirmen lo contrario, no es posible revertir sus
efectos sin complicaciones.