La transexualidad no es enfermedad mental

La transexualidad no es enfermedad mental

La transexualidad ha dejado de considerarse enfermedad mental, mientras que el uso abusivo de videojuegos se define hoy como desorden de comportamiento.

Así lo ha dado a conocer la Organización Mundial de la Salud (OMS) al publicar la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), documento que excluye la "incongruencia de género"  ̶ transexualidad ̶  del listado de trastornos mentales, y la deja dentro del capítulo de disfunciones sexuales.

En otras palabras, la transexualidad ya no se considera enfermedad psicológica y se queda ahora en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona.

Con esta decisión de la OMS se evita dar justificaciones a quienes intentan "curar" o "tratar" la transexualidad, lo que supone una agresión para quienes viven con esta condición, además de ser causa de discriminación y violencia.

Se espera que la despatologización de la transexualidad permita que las personas transexuales consigan agilizar su transición, ya que en algunos países la ley exige un diagnóstico psicológico para iniciar los procedimientos médicos correspondientes.

"Queremos que quienes padecen estas condiciones puedan obtener la ayuda sanitaria cuando la necesiten", explicó en rueda de prensa el director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, Shekhar Saxena.

Otra modificación relevante en el CIE-11 es la inclusión del uso de videojuegos en un nuevo desorden, el del juego pernicioso, que se incorpora a la misma lista donde también aparece la compulsión a apostar.

Si el niño, adolescente o adulto juega sin parar, deja de salir con amigos o tener actividades con sus padres, se aísla, no estudia ni duerme y solo quiere jugar, está presentando signos de alerta de que podría tener un comportamiento adictivo y debe buscar ayuda, advirtió Shekhar Saxena.

El directivo de la OMS especificó que el hecho de jugar con videojuegos no es nocivo por sí mismo, como tampoco lo es ingerir alcohol (algo que hace regularmente 40% de la población mundial). El problema aparece cuando el uso de videojuego es abusivo y cambia el comportamiento de la persona que lo ejerce, por ello se ha incluido en el apartado de uso de sustancias perniciosas y otros comportamientos adictivos.