Vaginismo, horror al contacto sexual

  • SyM - Regina Reyna
Vaginismo, Dolor en el sexo
El temor a la penetración vaginal causado por diversos factores puede originar vaginismo.

El vaginismo es espasmo o contracción de los músculos de la vagina, el cual se produce involuntariamente ante la posibilidad de una penetración y, en ocasiones, también cuando intenta colocarse un tampón, introducirse un dedo en la vagina o ante exploración ginecológica.

Puede afectar a mujeres de cualquier edad y es común en quienes tienen antecedentes de violación o inician su vida sexual; también puede presentarse por alteración anatómica o infección vaginal. En 75% de los casos la rigidez es total, lo que hace que sea inútil y dolorosa la tentativa de contacto.

Disfunción sexual dolorosa

La mayoría de veces el vaginismo es un mecanismo de defensa ante la relación sexual, es decir, la mujer conscientemente desea el contacto con su compañero, pero inconscientemente intenta impedirlo al contraer los músculos vaginales y al bloquear el sistema de lubricación vaginal, originando coito doloroso.

Aun en nuestros días, la mujer recibe educación que transmite ideas erróneas sobre la sexualidad. Esta disfunción sexual femenina se debe al juicio preestablecido de que las relaciones sexuales son negativas, sucias, dolorosas o peligrosas, aunque es común también en quienes han sufrido abuso sexual o al ser testigos en la infancia de alguna relación íntima (interpretada como un acto de violencia).

Temor a perder la virginidad, al embarazo y a las enfermedades de transmisión sexual también predispone de forma negativa al contacto íntimo. El temor se presenta incluso en la consulta al ginecólogo, a quien se le dificulta la exploración, o le resulta imposible, lo cual propicia que la paciente se niegue a darle solución al problema.

La terapeuta sexual Adriana López García señala: "Abrir la vagina es una de las formas típicas de agresión, de humillación a la mujer, lo cual lamentablemente resulta frecuente en chistes, en frases soeces por la calle e incluso en las violaciones en el propio hogar. Lo anterior puede explicar que en muchas mujeres exista cierta anestesia genital, especialmente vaginal, la aparición de disfunciones sexuales y, como consecuencia, que la relación coital no sea placentera".

En algunas mujeres el problema se inicia repentinamente después de un funcionamiento sexual totalmente normal, por ejemplo, tras conflictos conyugales que van desde estrés y depresión por discusiones hasta falta de entendimiento en la intimidad, es decir, ante el coito muy rápido o sin preámbulos, así como monotonía tanto en el sexo como en la vida cotidiana.

Pese a que siente temor a la penetración vaginal, la mujer con vaginismo disfruta el juego amoroso y puede experimentar orgasmos mediante estimulación manual u oral del clítoris.

Dolor en el sexo

Para confirmar el diagnóstico de vaginismo, el ginecólogo realiza un exudado vaginal, prueba que, a partir de una muestra de flujo, corrobora la presencia de microorganismos causantes de infecciones vaginales que causen inflamación (vaginitis) o rigidez en los músculos de la zona.

Introducción del pene en caso de vaginismo

Si el problema no se origina por vaginitis, el especialista prescribirá terapia física y/o psicológica. La primera consiste en acostumbrar a la mujer a la penetración vaginal a través diversas técnicas y ejercicios:

  • Autoexploración. La paciente se examina la vagina con la ayuda de un espejo para conocer mejor su anatomía y experimentar las sensaciones que provienen de ligera estimulación de sus genitales.
  • Baños de asiento. Permanecer sentada en una bañera con agua tibia entre 10 y 15 minutos para relajar los músculos y aliviar la tensión previa al coito.
  • Masajes. Empleando un lubricante a base de agua, tocarse y darse masaje en la zona vaginal, para producir sensaciones placenteras que ayuden a superar el miedo y la incomodidad; es recomendable llevarlos a cabo varias veces al día.
  • Ejercicios de Kegel. Contraer y relajar repetidamente los músculos de la pelvis, a fin de fortalecer y obtener cierto control sobre los del área vaginal.
  • Inserción de dedos. La mujer se introduce los dedos en la vagina; posteriormente es su pareja quien lo hace.
  • Uso de dildos. Estos juguetes sexuales deben ser insertados delicadamente, siendo progresivamente más largos y anchos.
  • Introducción del pene. La mujer toca y coloca el órgano masculino en la entrada de su vagina, para posteriormente mantenerlo dentro, sin moverse, durante unos minutos. Después se mueve lentamente para experimentar las sensaciones de entrada y salida del pene en su vagina manteniendo el control absoluto de la penetración mientras el hombre permanece pasivo en todo momento.
  • Pene en movimiento. El varón efectúa la penetración con movimientos suaves y lentos, sin acometidas fuertes o bruscas, hasta dejar que el ritmo fluya libremente.

El primer paso para la solución del vaginismo es la conversación con la pareja. Igualmente importante es la terapia psicológica para el vaginismo, pues permite que la paciente hable acerca de sus angustias y temores sexuales (incluso posible homosexualidad), y se enfoca a ayudarla a descubrir y comprender sus causas para resolver el problema.

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