Cerveza sin alcohol: beneficios sin consecuencias

Cerveza sin alcohol, Propiedades nutricionales de la cerveza

Creada a principios del siglo XX tomando como base a la cerveza tradicional, esta refrescante bebida cuenta con numerosas virtudes alimenticias que la convierten en una opción nutricional muy recomendable.

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Muchas investigaciones han demostrado que el consumo de cerveza ofrece numerosos beneficios para el ser humano, ya que además de estimular la producción de "colesterol bueno", que previene la formación de depósitos de grasa en las arterias y disminuye el riesgo de padecer infarto en corazón y cerebro, contiene antioxidantes que frenan el envejecimiento y deterioro de las células del organismo, e incluso ayudan a prevenir el cáncer.

Igualmente, nuevos estudios descubrieron una manera de sacar provecho de las propiedades nutricionales de la cerveza sin sufrir efectos adversos: beber la que carece de alcohol.

Un poco de historia

El origen de la cerveza sin alcohol se remonta a 1919, cuando se prohibió la comercialización de cualquier vino, licor o similar en Estados Unidos (Ley Seca). Para satisfacer el gusto de miles de personas se comenzó a experimentar con productos de porcentaje alcohólico no superior al 2.5% (la cerveza tradicional posee entre 4% y 5%), hasta que se obtuvieron y comercializaron bebidas con contenido que variaba entre 0.1 y 0.3 %.

El proceso de elaboración consistía, a grandes rasgos, en someter a la cerveza tradicional a altas temperaturas (destilación), aprovechando la cualidad química del alcohol de evaporarse mucho antes que el agua durante este proceso. Actualmente se sigue empleando dicho método, aunque hay innovaciones importantes que consisten en utilizar levaduras especiales o filtrar la bebida en forma especial.

Así pues, se considera que una “cerveza sin”, como se le conoce, es aquella con nivel de alcohol inferior al 1% del volumen total; de acuerdo con catadores expertos, su sabor es agradable al paladar, casi igual al de una cerveza con alcohol, aunque suelen comentar que es un poco más dulce y proporciona menos energía.

Con vitaminas, minerales y carbohidratos

A semejanza de la convencional, la “cerveza sin” posee más de dos mil sustancias distintas, entre ellas numerosas vitaminas, minerales, carbohidratos que proporcionan energía y hasta proteínas, mismas que son responsables de la cremosidad y estabilidad de su distintiva espuma o “cabeza”, como le llaman los conocedores.

Sin embargo, las investigaciones nutricionales se han enfocado más en dos tipos de componentes:

  • Compuestos fenólicos o fenoles, que son un grupo de antioxidantes que reducen el envejecimiento celular, previenen el cáncer y detienen el deterioro del tejido cerebral.
  • Antiagregantes plaquetarios, que ejercen función positiva en la prevención de enfermedades del sistema circulatorio, como aterosclerosis (endurecimiento de venas y arterias por acumulación de grasa), presión arterial elevada e infarto en cerebro y corazón (obstrucción del suministro de sangre a estos órganos, ya sea por taponamiento o ruptura de vasos sanguíneos, lo que ocasiona muerte de parte de sus tejidos).

De acuerdo con el estudio Cerveza sin alcohol: sus propiedades, realizado por investigadores de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, esta bebida presenta varios detalles de importancia:

  • La cerveza sin alcohol tiene alto porcentaje de agua (95%), por lo que se puede considerar una bebida con cualidades hidratantes.
  • Es estupenda fuente de ácido fólico, vitamina del complejo B que participa en la construcción del ADN (ácido desoxirribonucleico, proteína que recoge el material genético y rige al metabolismo de las células), así como en la formación y maduración de glóbulos rojos en la sangre. Dos botellas normales de esta bebida (cada una de 330 mililitros, aproximadamente) aportan 12.5% de la cantidad diaria recomendada de dicho nutriente.
  • Su contenido de minerales y vitaminas la convierten en adecuado complemento dentro de la dieta de la mujer, incluso durante el embarazo y la lactancia, aunque en tales casos siempre bajo supervisión del ginecólogo o pediatra, según corresponda.
  • La “cerveza sin” se caracteriza también por su bajo contenido en sodio (4.5 miligramos por cada 100 mililitros), por lo que puede recomendarse ocasionalmente a personas con presión arterial elevada, siempre que lo autorice el médico.
  • Una botella de esta bebida aporta alrededor de 10 miligramos de calcio, útil para el funcionamiento del sistema óseo, a la vez que contiene cantidades considerables de potasio (de 200 a 466 miligramos por litro), el cual ayuda al buen funcionamiento de músculos y corazón.
  • Igualmente, puede ser muy favorable al incluirla como bebida refrescante en la comida de las personas de la tercera edad, especialmente en aquellas que tengan problemas de deshidratación y desnutrición, pues aporta antioxidantes y micronutrientes como calcio, magnesio, zinc, potasio y vitaminas del complejo B.
  • El consumo moderado de este producto (entre 1 y 2 botellas al día) puede incluirse en dietas de adelgazamiento gracias a su bajo valor energético (14 kilocalorías por cada 100 mililitros), aunque siempre requiere la aprobación del nutriólogo.
  • Este producto también aporta razonable cantidad de fibra soluble, que en una dieta bien balanceada puede contribuir a evitar el estreñimiento.

Por último, el estudio considera que las personas con enfermedades del sistema digestivo, como úlcera o colon irritable, problemas en riñón o hígado, diabetes, altos niveles de colesterol, que sufren alcoholismo o se encuentran bajo tratamiento farmacológico deben ser valoradas minuciosamente por su médico de cabecera antes de consumir cerveza sin alcohol, ya que la falta de control en estos casos puede ser perjudicial.

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