Zonas erógenas, geografía de la pasión

  • SyM - Nizarindani Sopeña y Rafael Mejía
Zonas erógenas de la mujer, Senos zonas erógenas
La estimulación de las zonas erógenas de tu pareja te facilitará el camino hacia el placer sexual.

Las zonas erógenas son lugares especiales de nuestro cuerpo en donde se concentra gran cantidad de terminaciones nerviosas que responden con mayor sensibilidad a caricias, besos y otras muestras de afecto. Pezones, clítoris o pene son las más recurridas, ¡pero existen más que ni te imaginas!

Piel, fuente de placer sexual

La piel es el órgano erótico más grande y, por tanto, la zona erógena más importante.

El roce y estimulación de dos cuerpos desnudos permite percibir un lenguaje formado por temperaturas, texturas, tersuras y vibraciones que contribuyen a disparar la más variada gama de sensaciones sexuales.

Aunque no seamos conscientes de ello, la compatibilidad a este nivel es lo que determina la atracción o el rechazo más que cualquier otro elemento.

¿Cómo estimular las zonas erógenas?

Para que la estimulación de una zona erógena sea siempre placentera es necesario tomar en cuenta: destreza, adecuada disposición y autoconocimiento.

El descubrimiento y exploración de la sensualidad debe ser cariñoso y atento a toda apreciación que indique cuáles partes sensibles del hombre o la mujer quedan dentro o fuera del juego amoroso, pues no todas las terminaciones nerviosas son iguales en cada persona.

La búsqueda del mapa erógeno puede iniciarse en cualquier parte del cuerpo: pies, párpados, brazos, piernas, nuca, cabello y piel en general están a la espera de ser explorados.

¿Cuáles son las zonas erógenas de la mujer y del hombre?

A continuación ofrecemos una guía general, a fin de que aprendamos a acariciar y dejarnos acariciar:

  • Pies. De las partes de nuestro cuerpo que más terminaciones nerviosas tienen. Tócalos primero con tus pulgares, ejerce presión, juega con sus dedos, y si ese gesto es bien recibido, vendrán los labios y la lengua.
  • Cabello. El estímulo del cuero cabelludo produce relajamiento muy placentero al comienzo de la relación; puede realizarse con la punta de los dedos o sujetando una porción del cabello con firmeza, pero sin jalarlo.
  • Orejas. El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona posterior son muy sensibles a la estimulación oral y, a diferencia de otras regiones corporales donde no se rebasan ciertos límites sensoriales, su capacidad de producir placer aumenta junto con toda la excitación sexual.
  • Ojos. Los nervios de los párpados pueden ser estimulados con besos suaves sobre los ojos cerrados, produciendo relajación que hace más sensible la relación.
  • Boca y lengua. La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles a roces y caricias de la boca de la pareja. La lengua permite un juego activo con las diferentes partes sensibles del cuerpo.
  • Nuca, cuello y hombros. Con manos o boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo placenteros escalofríos.
  • Axilas y cara interna del antebrazo. La estimulación manual o con la boca resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas. La extensión de la línea mamaria requiere estimulación muy suave.
  • Dedos. Su receptividad nerviosa es utilizada continuamente para sentir las texturas, formas y rugosidades de las cosas, por lo que es un medio muy adecuado para percibir el cuerpo de la pareja.
  • Parte interna del codo y rodillas. De carácter secundario y muy lento, tiene utilidad en combinación con otras zonas, pero no en forma independiente.
  • Vientre. Responde muy bien a besos suaves y frotamientos con la punta de los dedos. El área alrededor del ombligo es muy sensible, más en hombres que en mujeres.
  • Espalda. A los lados de la columna vertebral se localizan nervios que pueden estimularse en forma muy efectiva de manera oral o manual, siempre en sentido ascendente o descendente. Sobre el hueso sacro (cadera) existe una zona más sensible que el resto.
  • Muslos. El muslo interior es un área muy sensible que puede ser fuente de placer sexual si se acaricia, lame o besa. Los frotamientos circulares con las manos son muy placenteros, sobre todo cuando las piernas se friccionan mutuamente.
  • Nalgas. Contienen muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas con facilidad mediante pequeñas palmadas, fricciones, besos o al apretar con firmeza, pero sin lastimar.
  • Pezones. Extremadamente sensibles tanto en hombres como en mujeres. Se pueden soplar, succionar, pellizcar suavemente o apretarlos entre los labios mientras se le dan ligeros toques con la lengua y se acarician los senos.
  • Perineo. La zona comprendida entre órganos genitales y ano es muy sensible a estimulación manual debido a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que ahí se encuentran.

Mapa erógeno de la mujer

Además de las mencionadas, estas son las partes del cuerpo de una mujer que la excitan:

  • Pechos. Los senos de mujer son muy sensibles sexualmente; aunque también el pecho del hombre responde placenteramente, lo hace con menos intensidad.
  • Cintura y cadera. Acariciando suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.
  • Clítoris. Es la parte sexual más sensible del cuerpo de la mujer y la más fácil de estimular, si bien debe hacerse suavemente y sin precipitación. La excitación del clítoris con el extremo del pene erecto del compañero es una sensación extremadamente placentera para muchas mujeres.
  • Vagina. La entrada de este conducto es rica en terminaciones nerviosas y reacciona con intensidad a toda clase de caricias. Los labios menores son mucho más sensibles que los mayores, sobre todo a lo largo de la superficie interior.

Zonas erógenas del hombre

¿Cómo acariciar a un hombre para volverlo loco? Estas son las respuestas:

  • Testículos. Extremadamente sensibles, deben ser manipulados con suavidad, sin ejercer presión.
  • Ano. Tiene gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer. Sus zonas cercanas pueden ser acariciadas lentamente y despertar emociones intensas. Antes de tocarlo, pregunta a tu pareja si puedes hacerlo.
  • Pene. Es la zona más sensible del hombre, donde experimenta el placer más intenso. Todo este órgano es muy sensitivo, pero el extremo del glande (punta) es en particular abundante en terminaciones nerviosas, por lo que debe tratarse delicadamente sin morder ni soplar.
Hay que resaltar que no siempre se tienen los mismos resultados, pero afecto y constancia permiten salvar obstáculos y hacer de cada encuentro sexual una experiencia única.
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