Que el oído de nadador no arruine tus vacaciones

  • SyM - Andrea de María
Oído de nadador en niños, Infección del canal auditivo en niños
La otitis externa en niños ocurre debido a que se registra abundante humedad en sus oídos.

Si algo puede estropear la diversión infantil en la alberca es una infección del canal auditivo en niños. Para que esta afección no convierta las ansiadas vacaciones en un molesto y doloroso trayecto, lo mejor es saber cómo prevenir el oído de nadador, además de aprender a tratarlo adecuadamente.

Infección del canal auditivo en niños

La inflamación, irritación o infección en la parte externa del oído y del conducto auditivo externo se diagnostica como oído de nadador o bien, otitis externa, condición que puede ser repentina y durar poco tiempo (aguda) o ser prolongada (crónica).

En días de descanso, para algunos niños es habitual pasar horas en la alberca, aunque las consecuencias suelen ser molestas cuando no se toman las precauciones debidas; una de ellas es la otitis externa, que se desarrolla luego de registrarse abundante humedad en el oído, lo que suele irritar la zona, abrir la piel del canal auditivo y permitir la entrada de bacterias u hongos.

En circunstancias normales, la cerilla (cerumen) no sólo repele agua de la superficie del conducto auditivo externo, también permite que se mantenga en equilibrio el pH del oído (ácido y alcalino) a fin de impedir el crecimiento de bacterias, por ello, si se altera (por ejemplo, debido a la exposición repetida al agua de la alberca o el mar), puede presentarse una infección de oídos.

Sin embargo, no es preciso nadar para sufrir este trastorno, es decir, si un pequeño tiene resequedad en el área o la rasca con fuerza, la limpia vigorosamente con hisopo o introduce en ella clips o la punta de un lápiz, multiplica el riesgo de desarrollar otitis externa.

Dolor de oídos, primera señal

Cuando un niño tiene otitis externa, el dolor de oído es el síntoma inicial, el cual puede ser grave y empeorar si, por ejemplo, se hace presión sobre el oído o se jala la parte externa del mismo.

Debido a la inflamación del canal auditivo, también puede sufrir picor o sentir que tiene el oído "tapado"; a veces, al principio se registra un poco de secreción de color claro, pero si el problema se complica, se torna opaca y amarillenta (parecida a pus).

El hecho de que el problema ocurra después de largo rato en la alberca, se acompañe de pérdida de la audición, dolor e incluso, fiebre, facilita el diagnóstico al pediatra.

Por lo general, el tratamiento incluye el uso de medicamentos de libre venta para el dolor (analgésicos) y la inflamación (antiinflamatorios), además de fármacos para la infección (antibióticos) si es que ésta estuviera presente, en cuyo caso solamente el médico puede prescribirlos.

Medidas para evitar el oído de nadador en niños

Estar en vacaciones o en días en los que la única preocupación es divertirse no es excusa para olvidar el cuidado de la salud, así que lo mejor es tomar medidas para prevenir el oído de nadador en niños, como:

  • Secar: después de un rato en el mar o la alberca, el pequeño (si es bebé, un adulto deberá hacer esta labor) debe secarse con cuidado los oídos usando toalla limpia e inclinando la cabeza hacia ambos lados, a fin de facilitar que el agua drene de los conductos auditivos.
  • No lastimar: jamás debes insertar objetos en los oídos del niño para secarlos, de lo contrario, podrías lastimarlos.
  • Usar tapones: es importante que durante el periodo de tratamiento no entre agua a los oídos del niño y para evitarlo, conviene que use tapones.
  • Aliviar el dolor: si el pequeño presenta dolor de oído, puedes colocar un paño o toalla tibia sobre el lado afectado, además de administrarle algún analgésico, antiinflamatorio y/o antipirético (para tratar la fiebre) especialmente formulado para su edad.

Si el pequeño sufre otitis externa con frecuencia (de manera crónica), puede necesitar tratamientos prolongados o repetitivos; lo más indicado, por tanto, es acudir al médico a fin de recibir la mejor orientación para el cuidado de la salud infantil y evitar futuras infecciones de oídos.

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