El mapa de las adicciones en México

  • SyM - Juan Fernando González G.
Adicciones, Mapa de adicciones en México
El consumo de sustancias ilegales constituye uno de los problemas de salud más preocupantes.

El aumento en el consumo de estimulantes avanza en México, sobre todo entre los jóvenes y debido a la influencia de la cultura estadounidense; sin embargo, y pese al alarmismo de muchos medios informativos, la situación todavía es manejable.

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Para nadie es un secreto que las adicciones (lícitas o no) se han convertido en los últimos tiempos en un verdadero dolor de cabeza para nuestro país. Hoy, los titulares de los diarios y espacios noticiosos dan cuenta de la violencia alrededor del tráfico de estupefacientes, que en la mayoría de los casos se relaciona con la lucha interna de la mafia por controlar el mercado de la droga.

Si profundizamos al respecto, podremos observar que la verdadera tragedia ocurre entre quienes se encuentran atrapados en la red de consumidores, individuos de todo tipo que tienen un denominador común: son enfermos que no pueden abandonar la adicción a sustancias como cocaína, marihuana, metanfetaminas, crack o éxtasis, o bien, a drogas “permitidas”: tabaco, alcohol o medicamentos que requieren la prescripción de un especialista.

Adicciones en aumento

Conocer el número de adictos y su comportamiento es el primer paso para plantear acciones tendientes a rehabilitarlos. Datos aproximados al respecto indican que más de 16 millones de personas en México (23.5%) son fumadores y 17.4% son exfumadores.

En cuanto al problema de consumir bebidas con alcohol, se sabe que poco más de 22.7 millones reportan como bebida preferida a la cerveza, 14.7 a los destilados, 7.3 a los vinos de mesa, 3.8 a las bebidas preparadas tipo “coolers”, y una proporción menor (2.4 millones) ingiere aguardientes, pulque o alcohol de 96°, que son más comunes en poblaciones rurales.

El gusto por la cerveza es mayoritariamente masculino, dice la encuesta, mientras que las mujeres se inclinan más por el vino de mesa; en cuanto a destilados y bebidas preparadas se sabe que son apreciados por ambos sexos, en tanto que la preferencia por aguardientes es casi exclusiva de los varones. Algo que vale la pena resaltar es que, entre los abstemios, 63% son mujeres y 37% son varones.

De acuerdo con el análisis del Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic), poco más de 3.5 millones de individuos de 12 a 65 años de edad de todo el país han probado alguna droga ilegal, como marihuana o cocaína, aunque en este rubro también se encuentran sustancias inhalables y aquellas que tienen una utilidad médica y se consumen sin prescripción. La relación es abrumadoramente favorable para los hombres: 3.3 por cada mujer, es decir, 2,697,970 contra 810,671.

El maestro en Psicología Social Bruno Díaz Negrete, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana y subdirector de Investigación de los Centros de Integración Juvenil, A. C. (CIJ), explica que “los sistemas de encuestas y seguimiento del país son de los más desarrollados en Latinoamérica. Tenemos buen monitoreo y elementos para tener un diagnóstico amplio del mismo, por lo que confío en los datos de que disponemos”.

Sin embargo, comenta el experto, tendríamos que hacer algunas aclaraciones respecto a los datos de la ENA-2002. “Los datos de esta investigación señalan que poco más del 5% de la población había utilizado drogas alguna vez, lo que equivale a poco mas de 3.5 millones personas entre los 12 y 65 años, y si comparamos esta cifra con la obtenida en 1998, parecería que el problema no creció en los últimos cinco años. Sin embargo, hay que tomar esta conclusión con reserva, pues ahora contamos con estudios más recientes correspondientes a algunas ciudades del país, que marcan un contraste mayor”.

Atención temprana, lo mejor

Acudir en busca de ayuda rápidamente es la mejor opción para quien se inicia en el consumo de drogas, pues de esta forma las probabilidades de éxito son amplias. Sin embargo, la realidad dicta otra cosa: “La tendencia es buscar tratamiento cuando han transcurrido entre 11 y 15 años de consumir estimulantes; el paciente se empieza a tratar cuando el problema lo ha desbordado, los síntomas son manifiestos y le causan una crisis en la vida y en sus relaciones”.

Si la intervención se hiciera durante los primeros tres años “las posibilidades de éxito serían mucho mayores, pero hay varios factores que lo impiden, como el hecho de que el individuo es repudiado socialmente. El usuario no busca tratamiento por temor a ser señalado, por culpa y vergüenza pero, por otro lado, hoy existe mayor tolerancia social a las drogas, lo que es preocupante”.

Basados en las declaraciones del maestro Díaz Negrete, se puede afirmar que estamos a tiempo de evitar que la sociedad mexicana se convierta en un espejo de la estadounidense. Para ello, sentencia el investigador, “es necesario pugnar por una cultura del cuidado de la salud y de la prevención, la cual fomente el cuidado de nosotros mismos y del colectivo. En general, creo que los marcos del cuidado de nuestro bienestar se han deteriorado mucho y, en el caso de las drogas, es imperativo que tomemos medidas urgentes”, concluye.

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