Mayor consumo de fibra podría proteger de enfermedades pulmonares
Mayor consumo de fibra podría proteger de enfermedades pulmonares
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Mayor consumo de fibra podría proteger de enfermedades pulmonares

Es sabido que consumir fibra contribuye a evitar problemas digestivos. La novedad es que una dieta rica en fibra podría contribuir a la protección de enfermedades pulmonares, sugiere un estudio publicado en la revista Annals of the American Thoracic Society.

Aparte de evitar el tabaquismo, "se han identificado muy pocas estrategias de prevención de enfermedades pulmonares. Aumentar el consumo de fibra podría ser una forma práctica y efectiva de que las personas tengan un impacto sobre su riesgo de enfermedad pulmonar", señaló la autora principal del estudio, Corrine Hanson, profesora de Nutrición Médica del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, Estados Unidos.

Los investigadores analizaron datos de aproximadamente 2 mil estadounidenses entre 40 y 79 años de edad. Encontraron que 68% de los que tenían alto consumo de fibra (18 g o más al día), presentaban función pulmonar normal, en comparación con 50% de los que tenían ingesta baja en fibra.

Mientras que sólo 15% de los que solían comer mucha fibra presentaban restricción de vías respiratorias, frente al 30% de los que tenían ingesta más baja de fibra. Asimismo, las personas con el más alto consumo de fibra también tuvieron una mejor capacidad pulmonar y podían exhalar más aire en un segundo.

Aunque el estudio encontró un vínculo entre consumir fibra y una mejor salud pulmonar, no se diseñó para probar causalidad. Los investigadores esperan que estudios futuros confirmen sus hallazgos, lo que permita que una dieta rica en fibra sea una forma segura y accesible para la prevención de enfermedades pulmonares.

Está comprobado que la fibra alimentaria aumenta la absorción de agua, reduce los niveles de colesterol e incrementa las bacterias intestinales benéficas. Algunos alimentos ricos en fibra son verduras (como espinacas, papas y tomates), legumbres (lentejas, frijoles negros y garbanzos), nueces y semillas (como almendras, pistaches y semillas de girasol), frutas (manzanas, plátanos e higos), así como granos (cereales integrales).

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