¿Ojos llorosos? No te hagas de la vista gorda
¿Ojos llorosos? No te hagas de la vista gorda

¿Ojos llorosos? No te hagas de la vista gorda

Las lágrimas tienen la función de humectar la superficie del ojo, pero también lo protegen de infecciones y agentes externos; por ello, el lagrimeo abundante o los ojos llorosos deben interpretarse como síntoma de que algo está dañando al globo ocular y requiere atención.

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Los médicos le llaman epífora, y es la producción excesiva de lágrimas en uno o ambos ojos, y es común llamarle ojos llorosos; no es una enfermedad, sino un síntoma que aunque puede ser transitorio también suele manifestar la presencia de alergias, infección, enfermedades del globo ocular u objeto extraño en el ojo, por ejemplo.

Aunque esta condición se puede presentar a cualquier edad, llega a ser muy frecuente en adultos mayores, debido a que su sistema inmunológico (que protege al organismo del ataque de elementos extraños) es más débil que el de los adultos más jóvenes.

Ante todo, es importante conocer las causas o los factores que generan este síntoma para tener conciencia de que los ojos llorosos son un aviso del organismo, que de esta manera nos dice que tenemos hábitos indebidos o un problema de salud que necesita atención.

Contaminación ambiental daña los ojos

En el aire de las ciudades se encuentran suspendidas gran cantidad de partículas y moléculas que ocasionan problemas respiratorios y ojos llorosos incluso en personas sanas. Aunque el riesgo de sufrir irritación depende de los niveles de contaminantes, suele generar más estragos durante la práctica de ejercicio o cuando se realizan actividades a la intemperie.

Además, hay individuos que por sus características son más propensos a sufrir epífora a causa de contaminación, como personas de la tercera edad y niños, debido a que su resistencia a las condiciones ambientales adversas es menor.

Objeto extraño en el ojo

Los cuerpos extraños que se introducen en los ojos (polvo, astillas, arena o una pestaña) generalmente se retiran solos mediante el lagrimeo; nunca se debe tallar el ojo, y en aquellos casos en que no se presente mejoría puede procederse de la siguiente manera:

  • Se localiza el agente extraño colocando el rostro del afectado hacia la luz, mientras se separan sus párpados con los dedos índice y pulgar.
  • Se pide al paciente que mire a la izquierda, derecha, arriba y abajo, hasta localizar el objeto.
  • Se inclina la cabeza hacia el costado del ojo afectado, mientras aplica una solución oftálmica (lubricante o lagrimas artificiales). En tanto, la persona afectada deberá parpadear, sin frotar el ojo.
  • Si esto no da resultado, puede usar la punta de una gasa o pañuelo y tocar suavemente el objeto hasta adherirlo.

Cuando es imposible retirar el objeto alojado en el ojo, debe taparse y acudir al oftalmólogo; nunca intentes extraer un objeto que esté incrustado en el ojo (astilla, papel, madera o lente de contacto), porque podrías causar daño irreparable al tratar de sacarlo.

Conjuntivitis bacteriana

Se trata de la inflamación de la membrana transparente que recubre y protege parte del globo ocular y la porción interna de los párpados, llamada conjuntiva, y que contiene pequeños vasos sanguíneos que se ven como delgadas líneas rojas localizadas sobre la esclerótica o parte blanca del ojo.

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Cuando este problema es ocasionado por bacterias (estafilococos o estreptococos) se presenta lagrimeo constante, enrojecimiento del globo ocular, comezón y secreción amarillenta que adhiere a los párpados al momento de despertar; generalmente afecta a ambos ojos y puede transmitirse fácilmente al rascarse o limpiarse con toallas, pañuelos o almohadas de uso común en una familia.

Alergias oculares

Se trata de  reacción de defensa excesiva del organismo a elementos (alergenos) que no causan problemas a la mayoría de las personas. Entre los elementos que desencadenan reacciones alérgicas con frecuencia se encuentran el polen de flores, moho, caspa de animales domésticos y ácaros (arácnidos diminutos) que habitan en el polvo.

En estos casos, una persona alérgica que entra en contacto con un elemento que su organismo rechaza (al acariciar a un perro o gato, o al oler flores) experimenta lagrimeo espontáneo e incontrolable que casi siempre se acompaña de estornudos frecuentes, flujo nasal y cosquilleo en nariz y garganta.

Para estas personas lo ideal es no volver a entrar en contacto con los elementos que le afectan de las siguientes formas:

  • Para evitar el polen se requiere estricto aseo personal para eliminar aquél que se adhiera a piel y vestimenta. También es útil mantener cerradas puertas y ventanas en días secos y con viento.
  • El moho se reduce quitando las plantas de casa, limpiando frecuentemente el cuarto de baño y los paredes húmedas, y retirando los recipientes de basura del interior del hogar.
  • En cuanto a las mascotas, éstas no podrán permanecer en casa o al menos se quedarán afuera. La caspa de perro o gato está en el polvo de la casa y toma cuatro semanas o más para eliminarse.
  • Para retirar al polvo se evitarán las cortinas de tela, almohadas de plumas, muebles tapizados, juguetes de peluche, edredones que no se puedan lavar y alfombras. La limpieza del hogar debe ser regular y con ayuda de una aspiradora con filtro eficiente.

Glaucoma

Esta enfermedad se caracteriza por el aumento de la presión de los fluidos internos del globo ocular, misma que genera lesiones irreversibles al nervio óptico y pérdida de la vista, la mayoría de las veces sin presentar síntomas. Sin embargo, hay ocasiones en que sí se dan algunos avisos, como en los llamados glaucoma de ángulo cerrado (GAC) y juvenil.

El GAC genera ataques súbitos de aumento de presión, casi siempre en un solo globo ocular, debido a que el espacio entre la córnea y el iris, por donde corren fluidos, es más estrecho de lo normal; el episodio se desencadena por una dilatación de la pupila, casi siempre por escasa iluminación, que cierra todavía más el espacio por donde circulan los humores. A continuación se presenta un dolor punzante en el ojo, hinchazón en el párpado y lagrimeo, así como náuseas y vómito, por lo que se llega a pensar que se trata de un trastorno del sistema digestivo.

Asimismo, el glaucoma juvenil o congénito aparece poco después del nacimiento y puede manifestarse en cualquier momento, sobre todo en hombres, a través de síntomas notables como lagrimeo, sensibilidad a la luz, agrandamiento del globo ocular y nubosidad en la córnea.

Todo paciente que sospeche de uno u otro tipo de glaucoma debe asistir al médico para recibir tratamiento con soluciones oftálmicas y, en casos extremos, será intervenido quirúrgicamente o con rayo láser para drenar los fluidos del ojo, a fin de disminuir la presión interna. El glaucoma no debe tomarse a la ligera, ya que es la segunda causa de ceguera en México.

Televisión y computadoras

El uso de monitores de televisión y computadora es ya común, pero al utilizarlos se corre el riesgo de sufrir algunas incomodidades, como epífora. Las molestias suelen disminuir con el uso de soluciones oftálmicas y lágrimas artificiales, pero también se pueden tomar medidas preventivas.

Concretamente en el caso de la computadora, el usuario debe mantenerse a una distancia de 50 centímetros cuando menos y se recomienda que utilice filtros de pantalla o anteojos especiales para disminuir la emisión de radiación. Si emplea programas para procesar textos, deben preferirse aquellos tipos y tamaños de los caracteres que sean de fácil percepción.

Para observar la televisión se requiere una distancia mínima de 2.5 metros, y esta actividad se debe realizar, preferentemente, en áreas bien iluminadas, nunca a oscuras.

Lentes de contacto

Los usuarios de este tipo de lentes suelen sufrir de ojos llorosos por distintos motivos, entre los que destacan:

  • Falta de adaptación del ojo al lente, ya sea blando, duro o tórico (para astigmatismo).
  • Presencia de alguna basura u objeto extraño en el ojo.
  • Porque uno o ambos lentes están rotos, lo cual sólo se percibe al observarlos cuidadosamente, o porque están puestos al revés (ocurre con los lentes blandos).
  • Infección en el ojo o presencia de bacterias en el lente.

En general, para evitar estos problemas se debe consultar al oftalmólogo para que dé indicaciones sobre el uso correcto de los lentes de contacto y el posible tratamiento de una infección, en caso de haberla, así como las medidas de higiene básicas:

  • Nunca tocar los lentes de contacto con las manos sucias.
  • No tallarse los ojos con las manos sucias.
  • Tampoco se recomienda bañarse ni nadar con ellos.
  • El usuario nunca debe dormir con sus lentes puestos.
  • No deben exponerse a vapores químicos.
  • En particular, las mujeres deben colocarlos antes que aplicar maquillaje o crema.

Como puedes apreciar, los ojos llorosos pueden ser un sistema de defensa del organismo, pero también una señal que nos envía para atender un problema de salud mayor. Si sufres este problema de manera frecuente, acude al médico para evaluar tu situación.

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Salud y Medicinas

María Elena Moura y Noemí Cianciarulo Última actualización: Lun, 25/07/2011 - 20:15