Exposición al humo de tercera mano, ligada a diabetes tipo 2
Exposición al humo de tercera mano, ligada a diabetes tipo 2
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Exposición al humo de tercera mano, ligada a diabetes tipo 2

La exposición al humo de tercera mano, que se produce cuando éste se exhala y deposita en superficies como la ropa, causa resistencia a la insulina, un estado precursor a la diabetes tipo 2, según estudio realizado en ratones por la Universidad de California, en Estados Unidos.

Los investigadores encontraron que la exposición al humo de tercera mano aumenta el estrés oxidativo celular en ratones. Esto conduce a hiperglucemia (exceso de glucosa en sangre) e insulinemia (exceso de insulina en la sangre, también conocida como resistencia a la insulina). En cambio, cuando estos ratones fueron tratados con antioxidantes, el estrés oxidativo, daño molecular y resistencia a la insulina fueron invertidos.

El páncreas se encarga de producir insulina, hormona que permite a las células convertir en energía el azúcar (glucosa) de los alimentos que comemos. En la diabetes tipo 2, las células no son capaces de responder a la insulina que produce el órgano. Esto sucedió en 49% de los ratones con exposición al humo de tercera mano.

Asimismo, algunos ratones fueron alimentados con una dieta alta en grasas. Estos mostraron mayor estrés oxidativo, resistencia a la insulina más grave y sufrieron pérdida de peso.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica causada por una combinación de estilo de vida y factores genéticos. Sus síntomas incluyen micción frecuente, aumento de sed y pérdida de peso. Sus complicaciones a largo plazo incluyen la enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, problemas de visión e insuficiencia renal.

Mientras que el humo de tercera mano consiste en toxinas del humo del tabaco que permanecen en superficies (ropa, cabello, casas y automóviles) y polvo después de fumar cigarrillos. Esta situación puede dañar hígado y pulmones, complicar la cicatrización de heridas y causar hiperactividad.

Los niños y personas mayores son especialmente vulnerables a esta contaminación. "Dado que con frecuencia los bebés se arrastran en las alfombras y tocan objetos expuestos al humo exhalado. Mientras que los órganos mayores de los ancianos son más susceptibles", señaló Manuela Martins-Green, autora principal del estudio (publicado en PLoS ONE, revista científica de Estados Unidos) y profesora de Biología celular y Neurociencia.

"Nuestros hallazgos tienen implicaciones directas para los seres humanos debido a que las toxinas del humo de tabaco están a menudo presentes en los hábitats humanos. Esperamos que nuestro estudio influya en el control de la exposición de los no fumadores a estas toxinas", finalizó Martins-Green.

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